El club de los poetas suicidas

 

texto ANTONIO ITURBE foto ROSER HERRERA

Los escritores son un gremio con una preocupante tendencia al suicidio a lo largo de la historia. En Fin de poema (Alrevés), Juan Tallón nos acerca a los últimos compases en la vida de cuatro poetas (Cesare Pavese, Alejandra Pizarnik, Anne Sexton y Gabriel Ferrater) que decidieron decir adiós a la vida. Se trata de cuatro estampas autónomas y, a la vez, ligadas por la mirada de Tallón, un prosista tan poético que, por el enorme respeto que tiene hacia el género, jamás ha osado escribir poesía.

Baraja las vidas de los cuatro poetas de manera que vamos avanzando poco a poco en esas últimas horas de cada uno de ellos, donde se hace repaso a las decepciones, sobre todo a la decepción de sí mismos, hasta acercarnos el momento final. Según Tallón, el libro actúa como “una caja negra” de esas últimas horas en que todo culmina. Porque, señala, “su suicidio es la obra de toda una vida”. Aunque asistimos a su dramático final, no hay en estas páginas desgarro ni se recrea en el morbo del último episodio de la muerte autoinflingida, sino un acercamiento a la cotidianidad, al balance, a los últimos ardores poéticos, a la liturgia de la última copa…

Si bien los cuatro se van desmoronando a su manera, hay algo común, no solo “ese momento en que la tristeza deja de ser pasajera”, sino sobre todo ese “desierto de silencio”. Porque no es casual que todos ellos dejen la vida cuando han enmudecido como creadores y han dejado de escribir. Pizarnik tiene incluso pesadillas en las que es una poeta sin voz.

El autor del libro nos explica que “hay un momento en que se produce un silencio poético y desaparece el clavo ardiendo de la poesía al que se aferraban. Cuando se acaba su capacidad creativa, mueren”. Cuenta que ha elegido a estos cuatro autores porque “para escribir puedes adoptar distintas superficies. Ellos escribían desde el fondo”. Su libro huye de lo escabroso y lo explícito, pero precisamente por eso es aún más penetrante y es un libro que, mostrando poco, nos hace pensar mucho: “En la poesía hay que ir hasta el límite del lenguaje, pero también de las emociones”.

El autor afirma que este no es un libro que tenga una pretensión biográfica, sino literaria. La voz del narrador rellena espacios y recrea momentos, pero Tallón es un narrador respetuoso y un lector obsesivo, y ha recreado con minuciosidad la atmósfera emocional de los cuatro escritores. Todos llegan a su estación final por caminos distintos, con adicciones variadas y frustraciones dispares, pero con el mismo afán de renunciar a la vida cuando han visto apagarse el brillo de las cosas. Una obra que nos habla de los instantes más oscuros de la manera más luminosa.

 

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
términos y condiciones.

Comentarios (1)