(No) todo vale en poesía

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título Innormal

autor Carlos Miguel Cortés

editorial Destino

168 págs. 11,95 €.

 

Un totum revolutum de prosa y verso donde se cuenta que chica deja a chico. El autor explica de forma aparente, en cinco partes, ese duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Este es el recorrido que se transita para sanar la pérdida de un ser querido, según la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, lo que no deja de ser una de las descripciones más populares y conocidas sobre este tema.

 

CARLOS MIGUEL CORTÉS (Béjar, Salamanca, 1987) es fotógrafo y autor del libro Intranerso (2014), y escribe en internet a través de su blog y en Twitter, Facebook e Instagram, con más de 40.000 seguidores.

 

Leer este libro, sobre las hazañas amorosas del protagonista, es toparse con el hecho de que todo vale en poesía: “Lo primero que hice después de que me dejaras fue vomitar”. Esto no es malo; solo da cuenta de lo que se escribe y de cómo se retratan situaciones, con textos más visuales; parece ser que es más actual follar en cada poema, o que por esto hay una mayor implicación y más cercana del autor en la página, con el objetivo claro de dirigirse a los coetáneos y más jóvenes lectores que le siguen en las redes sociales y que a su vez están escribiendo. Nos dice el autor que “no importa nada más que eso, lo que nos hace sentir, lo que nos hace pensar, lo que nos hace cambiar”.

Al terminar este libro uno tiene claro que es necesaria una poda; que es necesario un mayor rigor selectivo; que no hay que tener prisa por cumplir los plazos marcados por las editoriales y que una cosa es escribir en las redes sociales y otra distinta escribir un libro. O tal vez no. La primera imagen que me ha venido tras su lectura, todo sea dicho, de tirón, ha sido pensar en Campoamor, por aquello del realismo y que como él esto no deja de ser flor de un día: largo, si se quiere.

También he pensado en autores de la bien o mal llamada poesía de la experiencia, que parecía un poco olvidada, puesto que alguno es citado con nombre y apellidos. Este poemario es un eco de aquel fatídico verso: “Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi”. Es que casi todo me suena a esto. Además de ser un alarde de citas y nombres, para que sepamos a quien lee; también sabemos que no le gusta la música comercial y sí la droga del amor.

Tiene hallazgos cortazarianos, aforismos interesantes, pero no pasa de ahí. Tengo claro que, para que exista la poesía, tienen que haber escritores de este nuevo realismo, que desconozco a dónde nos llevará. Así pues, un centenar de textos numerados, que son ejemplo de escritura multimodal: poemas breves y largos, textos de blog, de redes sociales, que lo mismo sirven para un roto que para un descosido: “Piensa. Siente. Cambia”. ENRIQUE VILLAGRASA