La Fuerza de “Star Wars”

Hits: 6394

 

Hace pocas horas, en numerosos cines muy, muy concurridos, ha tenido lugar el esperadísimo estreno de El despertar de la Fuerza, la séptima entrega de cierta serie bélica-galáctica que ha marcado a generaciones y que, por cortesía de Disney, vamos a encontrarnos durante los próximos años hasta en la sopa (literalmente). Sobre las conexiones literarias e importancia cultural de Star Wars hemos dado buena cuenta en nuestro último número en papel, pero hoy queremos celebrar el retorno de los Jedis invitando a tres escritores-fans para que nos cuenten, respectivamente, su escena favorita (Marc Pastor), su personaje preferido (Vicente Luis Mora) y su película de cabecera en la hasta ahora hexalogía (aunque los tres hayan ignorado, con bastante buen criterio, la trilogía más cercana a nosotros en el tiempo).

 

Esta es la escena que andáis buscando

Luke está al volante del Landspeeder X-34 camino de Mos Eisley, una ciudad que Obin Wan valoraría en TripAdvisor como cargada de maldad y vileza. Llevan consigo a los dos androides de Leia un poco a pecholobo, como si no los buscara toda una división de stormtroopers (dependiendo de la versión que veas, son entre tres y trescientos). A Obi Wan todo parece darle un poco igual, como si se acabara de despertar de una siesta. Y Luke, bueno, Luke tiene tal cara de pardillo que los soldados imperiales no dudan en pararlo para un control rutinario.

Entonces es cuando se produce el momento mágico: los troopers le piden la identificación a Luke (“los papeles, rubito”) y el viejo Jedi usa un truco para convencerles de que no necesitan verla. Luego les suelta la celebérrima frase “Estos no son los androides que andas buscando” mientras retuerce la mano en un gesto flamenco muy modesto, como si le faltara rematar la escena con un “olé”. Es lo que se llama un “Jedi Mind Trick”.

“Estos no son los androides que andamos buscando”, responde el trooper, que entra directo a las filas de tontolabas de la historia del cine.

¿Quién no ha intentado alguna vez un Jedi Mind Trick?

Esta es la escena que andáis buscando. MARC PASTOR

 

La tetera emotiva

Siempre he pensado que la mejor interpretación de Star Wars es la del robot R2D2, mezcla de tablero de mandos y buzón de correos, dentro del cual hacía lo que podía el actor Kenny Baker, un inglés que mide apenas un metro y doce centímetros. A pesar de las limitaciones técnicas, R2D2 era capaz de transmitir mediante zumbidos, pitidos y distintas velocidades de traslación todo tipo de emociones, desde el enfado al pavor, pasando por la determinación heroica. Cuando vi la película con siete años, C3PO me parecía una persona y Chewbacca un simio raro, pero el único personaje alucinante y que no se parecía a nada que yo hubiera visto antes era R2D2. Era el extrañamiento absoluto, lo antihumano humano. Quedé fascinado con él y en cierta manera lo sigo estando, porque gracias a ese cilindro puntilloso y gritón caí tempranamente en la cuenta de que cualquier cosa puede ser expresada, incluso sin palabras. VICENTE LUIS MORA

 

Me gustan los ewoks

Llevo años evitando las polémicas en las redes sociales. No me pillaron ni en “El hombre de acero, ¿tiene que matar o no?”, ni en “La era de Ultrón, ¿tostón sin alma o no está tan mal?” ni en “Jessica Jones 1x01, ¿bajona total o tiene atmósfera?”.

Así que ahora abro la caja de Pandora. La primera aventura de Luke, Leia y cía. que vi fue El retorno del Jedi, que pasaron una Navidad en TV3. Después vi El imperio contraataca y años después, en un cine de verano, Star Wars. Así que crecí con spoilers, inventando la narrativa postmoderna antes que Tarantino.

Y como los vi de niño y sin un Twitter que los pusiera a caldo, los ewoks no solo me parecen la típica metáfora postTolkien de que la unión y la tradición puede derrotar a cualquier Imperio y tecnología, sino que son adorables y divertidísimos. Queda dicho. Que empiece la polémica. JOAN ANTONI MARTÍN PIÑOL