‘El Sistema’ tiene premio

Hits: 2787

 

texto MILO J. KRMPOTIC'  foto TOBIAS BOHM

Ricardo Menéndez Salmón gana el Biblioteca Breve con una distopía futurista.

Si la carrera de Ricardo Menéndez Salmón se extendiera a modo de vía ferroviaria, podría decirse que las novelas que la transitan jamás han abandonado un paisaje muy determinado: a un lado, se cierne sobre ellas la sombra de una cadena montañosa cuyos picos bien podrían ser definidos por cierto personaje conradiano como “el horror” (desde el nazismo hasta el 11-M, aunque también el de corte más etéreo); y, al otro, se despliega una playa virgen, un escenario donde el hombre se explaya y en ocasiones busca la redención a través de esos dibujos y signos sobre la arena que vienen conociéndose bajo la etiqueta de “arte”.

Esta introducción alegórica, aunque razonablemente fallida, no resulta baladí en términos generales (Menéndez Salmón es licenciado en Filosofía y esa disciplina ha marcado a fuego su producción literaria) ni particulares, ya que El Sistema, la novela que este mediodía le ha valido el Premio Biblioteca Breve 2016 y los 30.000 euros que lo acompañan, presenta una distopía futurista que, en palabras del autor, bebe tanto “de autores que reflexionan sobre la velocidad imparable del presente (Ballard, DeLillo, Houellebecq)” como “de los maestros de la parábola (Borges, Kafka, Lem)” y los pensadores que plantearon “el lenguaje como mecanismo de control por antonomasia (Foucalt, Nietzsche, Orwell)”.

Escrita principalmente desde el “exilio emocional” del año que pasó su autor viviendo en Alemania, El Sistema nos conduce al futuro de Historia Nueva, un mundo-archipiélago con dos tipos de habitantes: los Propios, a los que cabría tachar de oficialistas, y los Ajenos, sujetos purgados por motivos económicos o ideológicos. Entre los primeros se encuentra el Narrador, ocupante de una Estación Meteorológica en la isla conocida como Realidad que verá cómo su ídem comienza a fracturarse con la llegada de un extraño a las costas que debe vigilar. En ese contexto de crisis interior que también es externa y general, ya que el Sistema se tambalea bajo la presión de los Ajenos, el protagonista conocerá un nuevo destino, la Academia del Sueño, donde la paz que le procura la escritura como acto de resistencia hará de él, inevitablemente, un elemento crítico al que acallar.

Aunque no ha podido acudir al fallo del galardón, celebrado en el Museo Marítimo de Barcelona, José Manuel Caballero Bonald (miembro del jurado junto a Pere Gimferrer, Manuel Longares, Clara Usón y Elena Ramírez, editora de Seix Barral) ha querido destacar los siguientes aspectos de la obra ganadora: “Esta última novela de Menéndez Salmón está entre la alegoría y la fábula, entre la metafísica y la física recreativa. Como lector le agradezco mucho al autor que su esfuerzo imaginativo no haya mermado en absoluto la vigilancia magnífica del estilo. El despliegue de metáforas, de imágenes visionarias, de injertos oníricos, va creando un espacio cerrado donde todo lo que sucede es más bien lo que un día puede suceder. Una anticipación de la utopía, una especie de enfoque científico de la alucinación, vertebran el contenido de una novela que no se puede contar porque su trama remite a esa materia oscura que la simboliza y la aísla de todo lo que se escribe hoy por aquí. Como suele ocurrir con Menéndez Salmón, el lector de El Sistema tiene garantizada su dosis de placer estético”.