La historia de una familia disfuncional, perfecta para estas fiestas

Maeva publica ‘De buena familia’, novela de Cynthia D'Aprix

 

texto NATALIA NOGUERA   foto  LISA WHITEMAN

 

El debut literario de Cynthia D'Aprix Sweeney con ‘De buena familia’ consigue un pago por adelantado de siete cifras

 

La editorial Maeva publica De buena familia, una novela sobre la conflictiva familia Plumb: uno de los debuts literarios más exitosos de los últimos tiempos en Estados Unidos. El libro recibió elogios de la crítica norteamericana, se convirtió en súper ventas en su país y será adaptado para televisión por Amazon.

Así son las cosas con De buena familia y la disfuncional familia Plum, compuesta por cuatro hermanos que esperan ansiosamente que Melody, la menor, cumpla 40 años para dividir la jugosa herencia que dejó su padre. El lío se arma cuando Leo –cocainómano, amante de jovencitas, hermano mayor– estrella su convertible, luego de escaparse de una boda con una camarera adolescente. No sobra decir que llevaba dosis de polvo blanco en la sangre. La cuantiosa fortuna prometida va para ayudarle.

Con un humor tan sutil como ácido, D’Aprix relata cómo Melody, Bea, Jack y Leo lidian con la desaparición del dinero que han esperado durante toda la vida, y con el que ya han hecho y desecho en su cabeza. La mayor virtud de su historia reposa en la innegable teatralidad de sus personajes: son histriónicos, vívidos. Es la clase alta neoyorquina reflejada en los conflictos de una familia disfuncional. Como cualquier otra.

Durante su paso por Barcelona (y con un humor muy similar al del libro) D’Aprix conversó con Librújula sobre el abrumador éxito que logró en poco tiempo, los retos a la hora de escribir su novela y los inmensos planes que tiene con De buena familia.

Trabajaste como publicista durante varios años. ¿Por qué no escribir ficción desde el principio?

Porque necesitaba tener un trabajo que me diera dinero. Así que obtuve un grado en periodismo. Crecí en una familia norteamericana de clase media. Aunque en mi familia había grandes lectores y mi padre era un escritor de temas de negocios, yo no conocía a nadie que escribiera novelas para ganarse la vida. Eso no era algo que se me ocurriera hacer. Necesitaba una carrera para mantenerme. Crecí en el Estado de Nueva York y luego me mudé a la ciudad de Nueva York después de la universidad.

En algunos lugares existe una creencia generalizada de que el arte no paga, de que necesitas otra carrera para mantenerte…

Creo que el ‘ethos’ norteamericano es un poco diferente al europeo. En parte porque somos un país muy joven, pero también porque tu haces tu propio camino en el mundo, no recibes dinero de nadie. Es muy inusual mudarte a una ciudad durante tus 20 años, ser artista y ser capaz de vivir de ello. Especialmente en una ciudad como Nueva York. Debes tener otro tipo de trabajo para mantenerte. Unos pocos afortunados pueden lograrlo.

Por mi parte, más que cualquier otra cosa yo quería vivir en Nueva York. Así, obtuve un diploma en algo que fuera atractivo para mí. Imaginé que en algún momento iba a empezar con la escritura creativa, pero nunca pensé lo difícil que esto sería, cuando tienes una carrera diferente.

27 años después de vivir en Nueva York y de tener una sólida carrera en publicidad cambiaste el rumbo. ¿Cuándo tomaste la decisión de estudiar escritura literaria en Vermont?

Fue hace 6 años. Mi esposo y yo nos mudamos a Los Angeles. Mis hijos (18 y 21 años) ya eran más grandes; el trabajo que tenía como escritora freelancer era bueno para mí como madre, pero ya no necesitaba ese tipo de flexibilidad. Quería descubrir que tipo de trabajo quería hacer. Ahí es cuando decidí regresar a la escuela.

¿Cómo fue este proceso de estudiar de nuevo y encontrarte con la ficción?

Amé cada minuto. Siempre quise volver a la universidad. Me gusta y fue todo a un ritmo muy rápido y duro, pero lo amé. Amé que mi trabajo fuera sentarme a escribir y a leer novelas todo el día. Además, estar con gente que le preocuparan estas cosas y con las que pudiera hablar de ello. Fue increíble.

Fue durante esta época que nació De buena familia…

Sí, mientras estaba en la universidad tenía que generar mucha ficción. Siempre estaba buscando ideas. Tuve una, quería escribir una historia sobre hermanos adultos. Pero no estaba funcionando bien. Un día, caminando en Nueva York, vi a toda esta gente: en todas las esquinas encontraba a alguien con un trago tras una ventana. Tuve esta imagen de cuatro personas que se van a encontrar para un brunch, pero antes todos están en esquinas separadas. No quieren que los otros sepan. Esta imagen se quedó en mi mente y pensé que con esto podría abrir la historia.

¿Tuviste influencia de otros escritores?

Las correcciones tuvieron una gran influencia en mí. Leí muchos libros que tienen un punto de vista rotativo, para tratar de descubrir buenas maneras de hacerlo. Pero probablemente la persona que más influencia tuvo en mi fue mi asesor de tesis. Su nombre es Bret Anthony Johnston y es un escritor grandioso, fue quien realmente trabajó conmigo mientras estaba empezando The Nest. Fue quien vio las primeras páginas de cada capítulo, desde el primer momento en que estaba trabajando, me dio retroalimentación, me ayudó. Recién ha terminado su novela Rememberme like this, un libro grandioso. Tenemos ideas iguales sobre la escritura, las mismas cosas son importantes para nosotros. Él tuvo mucho influencia y me apoyó mucho. Leyó el primer borrador.

Me llamó la atención del carácter de los personajes. Tienen personalidades fuertes, bien caracterizadas, pero también son muy teatrales.

Leo fue realmente fácil de construir. También personajes secundarios como Matilda, Tommy, VinnieJack y Melody fueron los más difíciles de escribir para mí. En el primer boceto del libro, Bea era un poeta. Bret me desalentó en esto y luego de que terminé el boceto vi que efectivamente no funcionaba. En un segundo boceto Bea era escritora de ficción.

Cuando empecé el libro estaba en la universidad. Un tema muy común era escribir sobre un escritor que quiere publicar un libro y no puede escribir. Yo no iba a hacer eso. De alguna manera, en mi mente convertir a Bea en poeta tenía más sentido. No funcionó porque no se ponían muchas cosas en juego con la poesía.

Por otra parte, Melody no me caía muy bien. Creo que pensaba en ella como un tipo de persona y la estaba juzgando en el libro. Es algo que está mal, porque no creas empatía en el lector. Una vez que me forcé a mi misma a amarla, a descubrir en dónde era vulnerable, fue más fácil escribirla.

Hay en De buena familia una intención de describir a los personajes respecto a su familia. Es decir, eres uno con tus amigos, en tu trabajo y (para mejor o peor) otro con tus familiares. ¿Tenías esto en mente?

Siempre dudo a la hora de hablar de la intención. Para mí, no es algo que venga en primer lugar. Cuando escribo estoy intentando descubrir la historia, quiénes son los personajes a un nivel molecular para tener los detalles. Creo que los grandes temas saldrán a la superficie luego. Eso pasa si pones atención y trabajas lo suficientemente fuerte.

Como soy la mayor de cuatro hermanos, desde el principio estaba interesada en explorar esa unidad que existe entre hermanos. Creo que se intensifica mientras el libro avanza.

El libro es un éxito muy grande. Prueba es que va a ser adaptado a televisión.

Sí, ya he empezado a escribir el guion, pero no tengo mucho por decir. Jill Solloway (directora de la serie Transparent) y yo hemos sido amigas durante mucho tiempo. Ella expresó su deseo de producir una serie basada en De buena familia, pero solo si yo estaba a cargo del guion. Presentó así el proyecto a Amazon y les gustó.

La pregunta obligada: ¿cómo has recibido el enorme éxito de tu debut?

No sé si aún he procesado lo que ha pasado. Todo ha sido muy rápido y he estado muy ocupada. No he tenido tiempo para pensar en esto. Es abrumador, por encima de todo. Aunque estoy agradecida, no es la mejor parte de la experiencia. Lo mejor ha sido escribir el libro. Quiero seguir escribiendo.

¿Ha cambiado en algo tu vida la publicación de este libro?

No. Aunque sí creo que me ha hecho sentir como una novelista. Trabajas durante años en algo que no se ve. Cuando finalmente sale, todo es muy alentador.

Escribir es difícil. ¿Es más difícil que ser minero? No creo. Lo más difícil es ganar dinero. Por mi parte, amo el proceso de escribir. Eso no quiere decir que no tenga días frustrantes, pero para mí es un privilegio ir a mi oficina e inventar cosas. Luego, llega el momento en que empiezas a ver la forma de las cosas, las refinas y las llevas a un lugar en el que estás feliz con ellas. Las conexiones se establecen, miras y ves todas las pequeñas cosas que has puesto y que se conectan de una manera inconsciente. Eso es emocionante. Persigo ese sentimiento. Ahora… no sé si me sentiría de la misma manera si nadie hubiera comprado el libro. 

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