Los forenses vistos por la literatura

 

texto SABINA FRIELJUDSSËN

De “El lector de cadáveres” a la forense Kay Skarpetta de Patricia Cornwell

 

La especialidad forense es singular desde muchos puntos de vista: se trata de una medicina que no cura. Una medicina que no salva vidas porque se dedica a los que ya han muerto.

Antonio Garrido con El lector de cadáveres nos pone tras la pista de Song Ci, quizá el primer forense de la historia. Aunque las leyendas sobre historias criminales resueltas a la manera forense se remontan al siglo VII. La cita de apertura de El lector de cadáveres reproduce el artículo IV del Código penal de la Dinastía Tsong, de 1206:

“El forense designado por la prefectura se personará en el lugar del crimen dentro de las cuatro horas siguientes a su denuncia. Si incumpliera esta obligación, delegara su deber, no encontrara las heridas mortales o las determinara equivocadamente, será declarado culpable de impericia y condenado a dos años de esclavitud”.

En la antigua China, sólo los jueces más sagaces alcanzaban el codiciado título de «lectores de cadáveres» una élite de forenses que, aun a riesgo de su propia vida, tenían el mandato de que ningún crimen, por irresoluble que pareciera, quedara impune. Cí Song fue el primero de ellos. Inspirada en un personaje real, El lector de cadáveres narra la extraordinaria historia de un joven de origen humilde cuya pasión y determinación le condujeron desde su cargo como enterrador en los Campos de la Muerte de Lin’an a aventajado discípulo en la prestigiosa Academia Ming. Allí, envidiado por sus pioneros métodos y perseguido por la justicia, despertará la curiosidad del mismísimo emperador, quien le convocará para rastrear los atroces crímenes que, uno tras otro, amenazan con aniquilar a la corte imperial.

los cinco tratados que escribió Cí Song y en los que relató detalladamente todos y cada uno de los casos casos que resolvió, sus métodos pioneros y los castigos que recibieron los criminales, de modo que me basé en ellos para conformar un thriller que reflejara de forma verosímil el mundo de los primeros lectores de cadáveres”

Aunque en el ensayo del Doctor en bioquímica y biología molecular José Miguel Mulet , La ciencia en la sombra, -que imparte la asignatura de Biotecnología Criminal y Forense en la Universidad Politécnica de Valencia- afirma que el primer antecedente de caso criminal resuelto por la ciencia forense se sitúa en el siglo VII cuando Tie Yen Chen, durante la dinastía Tang, se tuvo que ocupar del caso de un hombre que había aparecido degollado: “Reunió a todos los sospechosos con sus hoces en la plaza a la hora del mediodía... y el olor de sangre atrajo las moscas que volaron hacia la herramienta del culpable”.

La primera vez que un forense se convierte en protagonista de una serie literaria es gracias a Patricia Cornwell y su forense Kay Scarpetta. Esta forense, por cierto, tiene muchas similitudes vitales con la propia escritora. Ambas nacieron en Miami, se divorciaron, y tuvieron relaciones difíciles con sus padres ya fallecidos. El padre de Cornwell, Sam Daniels, era uno de los abogados de apelación más importantes de Estados Unidos. Tras licenciarse en lengua Inglesa y ejercer de periodista, Cornwell acabó de analista informática en la Oficina Forense de Richmond, Virginia, donde vio mucho y aprendió mucho sobre el oficio de analizar cadáveres, tanto de la técnica como de las vidas de los que se dedican a estos menesteres.

La primera novela de Skarpetta fue Postmortem en 1990 y desde ahí hasta ahora, Patricia Cornwell ha vendido más de 100 millones de libros de la serie de Kay Scarpeta. La conocemos en 1990, ha cumplido 40 años y desde hace dos años es la Jefa del departamento de medicina legal de la Mancomunidad de Virginia. Mide 1,65. Rubia. Divorciada, estuvo casada 6 años con Tony. Tiene una madre y hermana con las que no se lleva muy bien. Vive en una zona residencial tranquila en el West End de Richmond. Le gusta cuidar su jardín y cocinar para relajarse, principalmente comida italiana, prepara su propia pasta y masa de pizza. Fuma y bebe litros de café.
Sus casos están poblados de asesinos psicópatas, cadáveres mutilados más o menos ritualmente y demás pirotecnia truculenta. Y gracias a estas lecturas uno ha aprendido mucho antes de CSI lo que es una hemorragia petequial (sangrado muy leve bajo la piel). O el luminol: Los investigadores forenses usan luminol para detectar trazas de sangre en las escenas del crimen, ya que reacciona con el hierro presente en la
hemoglobina. Incluso las pruebas de ADN ahora muy populares, no lo eran tanto para el gran público a principios de los 90. Cornwell fue, por tanto, pionera en el boom que llegaría luego con las series de televisión como CSI o Bones.

La competencia de Cornwell apareció a final de los años 90. Kathy Reichs es una respetada antropóloga forense que un buen día se sentó a escribir novelas y no le ha ido nada mal. Su forence, Temperance Brennan tiene incluso su traslación televisiva en la serie Bones (es decir, Huesos)

Se doctoró en antropología forense en la Universidad de Northwestern y actualmente es profesora de antropología en la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, pero la docencia la tiene ya minimizada tras el exitazo como escritora. ​ Es una de las sólo 88 antropólogos forenses certificados por la Junta Americana de Antropología Forense​ y participa en la Junta Directiva de la Academia de Ciencias Forenses. Emplea también parte de su tiempo en una serie de charlas por todo el mundo.

Su serie de novelas forenses están traducidas a 40 idiomas. Su primera novela, Déjà Dead, titulada en español como Testigos del silencio, ganó en 1997 Premio Arthur Ellis Awards a la mejor novela primeriza. Sus novelas tratan sobre casos investigados por su alter ego, Temperance "Tempe" Brennan, quien también es antropóloga forense. Las similitudes entre la escritora y el personaje son varias y los casos de las novelas están basados en casos reales investigados por Reichs, sin embargo según esta, existen diferencias entre la personalidad del personaje y ella.

La Dra. Brennan es una excelente antropóloga forense especialista en huesos que suele ser requerida por el Departamento de Homicidios del FBI para resolver los crímenes más inusuales que necesitan de su excepcional capacidad para encontrar cualquier indicio que les ayude a atrapar al culpable. Actúa cuando el forense convencional no puede trabajar con unos escenarios del crimen devastados o víctimas estragadas.

En 2005 se presentó la serie de televisión de FOX, Bones, basada en la vida y novelas de Reichs.5​ La serie toma el nombre de la protagonista de las novelas, Temperance "Bones" Brennan. Como en las novelas, Temperance (Emily Deschanel) trabaja de antropóloga forense. Además es, como su creadora, una escritora que publica unas novelas sobre una ficticia antropóloga forense llamada Kathy Reichs. Un personaje –interpretado por la actriz Emily Deschanel- de enorme capacidad para su trabajo pero bastante torpe en las relaciones sociales: está considerado entre los 20 personajes televisivos con síntomas del Síndrome de Asperger (Sheldon Cooper).

La serie no es una adaptación fiel de sus novelas, incluye nuevos personajes, y se sitúa en Washington, D.C. y no en Carolina del Norte o Montreal. En los relatos escritos, es cuarentona, ha estado casada y reside en Carolina del Norte. En la serie es mucho más joven. Cuando Reichs mostró su perplejidad, en la FOX le dijeron que la suya era una cadena que veía mucha gente joven y. naturalmente, le pusieron delante un suculento contrato que cura todos los sustos.

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