Los laberintos del Corvoverso

 

 

texto ANTONIO TORRUBIA  foto ARIADNA ARNÉS

Mientras ‘El Año de la Plaga’ llega a la gran pantalla, Marc Pastor nos hace viajar en el tiempo con ‘Farishta’ (Catedral).

Salgo de la presentación en la librería Gigamesh de Farishta, la quinta novela del autor barcelonés Marc Pastor. Tras escucharle hablar con el periodista Òscar Broc, oír a sus editores (Àmsterdam lo publica en su versión original, en catalán, y Catedral hace lo propio con su traducción al castellano), ver la Sala de Actos Francisco Porrúa llena de fans y amigos, vender decenas de libros y conocerle y, aún más importante, leerle desde hace seis años, me he decidido a contar su historia. Aunque no sé si sería más adecuado llamarlo "nuestra historia".

Conocí a Marc de la mano de Víctor Negro, la plácida mañana de domingo del 27 de marzo de 2011. Gracias, Antonio del pasado, por tuitearlo. Hacía menos de seis meses que vivía cerca del Mercat de Sant Antoni y, camino al hogar paterno para pasar el día, con la perspectiva de un doble trayecto en el Cercanías de Renfe, que sabes cuándo empieza pero no cuándo acaba, me di cuenta de que se me había olvidado coger un libro de casa. Como cualquier excusa es buena para visitar los puestos dominicales de libros antiguos que plantan junto a dicho mercado, me fui a ver si capturaba algo. Pasé un par de paradas y, de repente, vi una cara familiar. Asomada entre unas hojas que parecían de eucalipto, una chica me miraba. Cogí el libro, me sonaba haberlo visto en su versión en catalán, de portada blanca, por la librería, pero ni siquiera había leído la sinopsis. Le di la vuelta, reminiscencias a La invasión de los ultracuerpos de Jack Finney pero en Barcelona, con la acción acaeciendo en un futuro inmediato. Miré la solapa, Marc tiene un año más que yo, es su tercera novela. No sé. Sale un Marc clonado en la foto, tras el Marc real, este es de los míos. Recuerdo claramente pasar un par de páginas, leer la dedicatoria a su esposa, Eva, más referentes, pasar una página más… Rod Serling, The Killers. Joder. Estás a punto… ¿A ver la primera frase?

“Necesito un Apocalipsis o, al menos, unas vacaciones”.

Miré el precio (que aún conserva la primera página: 6 euros), saqué tres monedas de dos, pagué al librero y me embarqué en mi viaje. Leí de forma compulsiva durante la ida, arañé los minutos entre los encuentros familiares y seguí devorándolo a la vuelta. Bajé del metro, leí mientras caminaba hasta casa, apenas me hice un café y seguí leyendo hasta la hora de la cena. 214 páginas marcaba. Lo acabé al día siguiente, un lunes. Pedí La mala mujer y Montecristo esa misma mañana al distribuidor, y el viernes ya estaba leyéndolos. Uno tras otro. La historia de Enriqueta Martí, “La vampira del Raval”, y la huida de unos presos catalanes de un campo de concentración, persiguiendo un mítico objeto. Un libro policiaco y una aventura que podía haber estado protagonizada por el famoso arqueólogo/aventurero de gracioso nombre. Si tuviese que definir mis inicios con la prosa de Marc en una palabra, esta sería "adicción". Tocó esperar casi dos años para leer Bioko, para tenerlo presentando en la antigua librería Gigamesh junto a Oriol Malet. Poco antes había sido maestro de ceremonias, junto a Martín Piñol, en las peculiares “Campanadas de 2012” también en la librería, un sábado a las doce del mediodía. Tras muchos encuentros con olor a libro, gominolas, curry y café, y tras compartir incluso mostrador con él teniéndolo de “Librero por un día” en Gigamesh, llegamos a 2016.

Como en sus novelas, los saltos temporales en este escrito son un salto de fe, un guiño multirreferencial y os diría que friqui, o freak, pero ya no uso ese término. Prefiero el de “culturalmente disperso” que acuña Marc Pastor en El Año de la Plaga. Además de sus, de momento, cinco novelas (que se pueden leer en cualquier orden, ya que todas tienen un principio y un final, pero que también tienen una línea temporal entrelazada que iréis descubriendo cuando avancéis a través de ellas), Marc ha escrito varios relatos. Juraría que son tres, pero Ефре́мов – Стругацки (Iefremov-Strugatski) es el más importante para mí. Fue publicado en el libro de “La Marató de TV3” de 2010. Un recopilatorio de relatos cortos que ceden diferentes autores para apoyar una causa humanitaria que anualmente escoge la televisión autonómica. Me fue imposible encontrarlo, pero el autor me pasó esas veinte páginas. Fue una lectura a la que volvía de vez en cuando, un ejemplo perfecto de cómo se ha de escribir una historia de viajes en el tiempo. Todo cronometrado, cada paso medido al milímetro. Un ejemplo de maestría del escritor. Cuando mi amiga Concepción Perea me dijo que estaba coordinando una antología con la editorial afincada en Madrid Nevsky, me decidí a dar el paso. Le propuse a Marc que se pusieran de acuerdo su agente, la amabilísima Ella Sher, y la editora del sello, Marian Womack, y me lie la manta a la cabeza. Me apetecía la experiencia, el ver desde dentro cómo era el proceso de traducción. No creo que repita, pero es toda una experiencia el pasar un texto de un idioma a otro intentando conservar la voz del autor sin meterte ni contaminarlo. Pero creo que no salí malparado y quedó bastante bien. Ahora podéis disfrutar de una historia que sirve de prólogo a Farishta en la antología Cuentos desde el otro lado.

Con sus libros traducidos a multitud de idiomas (inglés, francés, italiano, turco y japonés, entre muchos otros), y con el rodaje de la película de El Año de la Plaga iniciado el 22 de marzo de este mismo año, creo que es el momento idóneo para que descubráis a Marc Pastor. Un referente en la literatura catalana. Òscar Broc comenta que es “el Richard Matheson barcelonés”, "el Maestro de la Paranoia", como lo califican en el ensayo editado por Gigamesh hace pocos meses sobre el difunto autor americano.

Ahora viene el doble llamamiento, el resto del texto era en realidad un preámbulo para poneros en antecedentes.

Primero, a los editores: Marc Pastor, en Cataluña, siempre se ha vendido razonablemente bien. ¡Qué coño, MUY bien! En Francia, Italia, Estados Unidos, Inglaterra... hacen colas de horas para que les firme sus novelas. La gente paga para entrar a sus charlas y escucharle. Le han invitado a campamentos literarios. Le acaban de comprar los derechos para el mercado japonés de La mala mujer. Pero en el resto de España apenas saben que existe. Para mi gusto, ha escrito los tres mejores relatos en las tres antologías en las que ha participado. Con la película de El Año de la Plaga en ciernes, que esta novela y La mala mujer no tengan nuevas ediciones en castellano se me hace impensable. Y que su primera novela, Montecristo, nunca se haya traducido me parece de juzgado de guardia.

Segundo, a los lectores: leedle antes de que se convierta en mainstream y sea “El Lost de la Literatura”. Leed la historia de Farishta y entrad en el Corvoverso. Si encontráis El Año de la Plaga, La mala mujer o Bioko allende las fronteras de Cataluña, compradlos. Están a punto de descatalogarse y, sin una nueva edición, van a ser piezas de coleccionista en un futuro tristemente cercano.

Haced feliz a un librero.

(He escrito este artículo mientras de fondo sonaba la banda sonora original del libro, que el autor tiene en Spotify.)

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