Las lecciones de la historia: Cómo saber lo que pasó ayer nos iluminan sobre el ahora

 

texto JOSÉ ÁNGEL LÓPEZ

 

De los 500 años de la ruptura de Lutero con una Iglesia corrupta a la imperial “pax romana” que hoy día representa Trump

 

Solemos olvidar la importancia que tiene la historia con bastante frecuencia. En ella suelen estar casi todas las respuestas cuando analizamos los acontecimientos presentes y realizamos prospecciones de futuro. Al fin y al cabo no parece que el género humano-ni los que son aupados como líderes ni los que los colocamos en esa posición, aunque algunos lo hacen sin pasar por las urnas- adopte sus decisiones tomando como referencia la perspectiva de los acontecimientos históricos. Ahí van unas cuentas novedades interesantes de reciente aparición. En primer lugar, estamos en el año Lutero. El 31 de octubre, en la víspera de Todos los Santos de 1517, Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg, dando inicio a un acontecimiento que trascenderá a la propia división de la Cristiandad y que convulsionará la historia de Europa durante varios siglos. Más allá del mito fundacional -si efectivamente el texto fue o no expuesto en la mencionada iglesia-, la biografía Martín Lutero. Renegado y profeta, de Lyndal Roper (ed. Taurus) es un espléndido trabajo de investigación histórica, de fácil y amena lectura, que pone el acento en la personalidad del monje ya que “su carácter era, por así decirlo, la mejor prueba de su doctrina”. La psicohistoria del personaje intenta bucear en las relaciones con su padre, con su entorno familiar, con los poderosos del momento, el manejo de las redes de contacto y su importancia, así como el impacto que la red social del momento-la imprenta- tuvo en la difusión de sus tesis. Cuestiones tan críticas como el antisemitismo de Lutero -cuya figura fue reivindicada por los nazis en alguna de sus manifestaciones multitudinarias- también es analizada en esta recomendable biografía.

Parece que sobre la antigua Roma no hay nada nuevo que descubrir. Nada más lejos de la realidad, siguen apareciendo novedades bibliográficas sobre aspectos relevantes de la civilización, de las características que permitieron su supervivencia durante tantos siglos, o de su capacidad de integración de un poder militar ilimitado con una coordinación y gestión de la pacificación de los vastos territorios integrados en su imperio. En Pax romana. Guerra, paz y conquista en el mundo romano, Adrian Goldsworthy (ed. La Esfera de los Libros) se rastrea en los diferentes períodos históricos esta capacidad global de Roma de conquistar e integrar. Asimilando el uso del término con las, a veces grotescas, comparaciones con la denominada por los analistas afines a la política exterior norteamericana como Pax Americana para calificar la mixtura de despliegue militar y diplomacia en la comunidad internacional, en el libro se pasa revista a la creación del imperio. Proceso que duró siglos, sin un plan preconcebido de creación-a golpe de guerras encadenadas- la Pax Romana que se instauraba con posterioridad respondía a un objetivo interesado de conservación “de su prestigio y sus beneficios, lo que significaba sofocar las rebeliones, evitar que estallara la guerra civil u otras formas de violencia entre las comunidades de la provincia y protegerlas de ataques del exterior”. Esta pacificación también suponía un gran logro porque las provincias integradas sufrieron mucha menos violencia que el resto pero, en cualquier caso, era impuesta-no pactada- La combinación de la autoridad civil y militar en la figura de los gobernadores provinciales romanos reunía en su figura un inmenso poder pero era un producto típico de la Pax Romana: los romanos conquistaban para quedarse y, por consiguiente, la población local tenía que integrarse en sus mecanismos de poder. La conclusión del autor respecto a este mecanismo de perpetuación de Roma es positiva: “En el mundo antiguo la guerra era frecuente y fue necesario que un imperio como Roma impusiera su hegemonía para que hubiera paz en una zona tan amplia”.

En Creer y Destruir. Los Intelectuales en la máquina de guerra de las SS, de Christian Ingrao (ed. Acantilado) encontramos un ensayo muy sugestivo sobre un tema-extraño en la historiografía del nazismo- poco tratado: la participación de la intelectualidad en la formación y consolidación del régimen. Se ha investigado mucho sobre la participación, por acción u omisión de la sociedad civil-gente corriente- y también se ha hecho sobre el papel de la Intelligentsia. En este caso se trata de la “clase media” de la que provenían los intelectuales de las SS. Es decir, universitarios de las diferentes disciplinas (juristas, economistas, historiadores, filósofos, geógrafos ) que “desde 1919 pasan de las corporaciones estudiantiles a la extrema derecha völkisch, cuyos éxitos en las elecciones con una participación masiva, no dejan ninguna duda en cuanto al posicionamiento político de las jóvenes élites de la República de Weimar” (pág. 523) Las élites intelectuales del nazismo combatían el Tratado de Versalles y a los enemigos de lo germano, y en el libro se traza todo el itinerario vital, desde la experiencia del final de la Primera Guerra Mundial , la formación académica, el compromiso con el nazismo, la relación con la violencia partidista y social, la retórica nazi en el argumentario de justificación de la guerra y las consecuencias de la derrota, judiciales y vitales, así como las estrategias de supervivencia después del conflicto. Fruto de un trabajo previo de tesis doctoral para el que el autor escogió a 80 profesionales de diversos ámbitos académicos y profesionales como muestra del objeto de investigación la originalidad del trabajo estriba en ofrecer una perspectiva sobre cómo estaba formada la “infantería intelectual” de las SS. Por ello no hay nombres de primera línea, especialmente conocidos por el público no especializado-como Heidegger, cuyo papel en el nazismo ya está bien investigado-. Fue un núcleo que se gestó en “un trauma originario” del que surgieron como consecuencia pero no eran causantes del mismo-la primera contienda mundial- pero contribuyeron a generar otro de consecuencias brutales. Un excelente trabajo de gran originalidad temática.

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