El Centenario de la Revolución Rusa: un año de libros

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La Revolución Rusa, un aniversario con interesantes ensayos. 

 

 

Texto: JOSÉ ÁNGEL LÓPEZ JIMÉNEZ

Como ya comentamos hace unos meses el año estaba siendo espléndido y abundante en bibliografía sobre el acontecimiento revolucionario. Durante el segundo semestre del año han aparecido y completado numerosas publicaciones sobre la cuestión desde diversas perspectivas. Así, por ejemplo, Nueva Historia de la Revolución Rusa, de Sean McMeekin (ed. Taurus) aporta una visión novedosa del proceso revolucionario. Apoyándose en la apertura de los archivos soviéticos desarrolla la tesis del bolchevismo como artífice-casi por accidente- de una revolución que utilizaron en beneficio propio pero de la que no tuvieron un papel protagonista inicial. Incide en la contienda bélica, en una economía que no era tan precaria en 1917 como se creía y, particularmente, en la maestría de los revolucionarios en el manejo de la propaganda. En la línea de la denuncia se sitúa la novela de Victor Serge, Ciudad conquistada (ed. Página Indómita) Revolucionario desencantado fue de los primeros en calificar como totalitario al régimen nacido a partir de 1917. Describe profusamente el terror rojo en Petrogrado utilizando a la Checa en la eliminación de toda disidencia política y en la consolidación de su poder. Precedente de las obras de Orwell y Koestler en la denuncia de la conversión de los ideales revolucionarios en una dictadura del partido único.

Una temática poco abordada es la que desarrolla Evan Mawdsley en Blancos contra Rojos. La Guerra Civil Rusa (Desperta Ferro Ediciones) No se ocupa exclusivamente de las operaciones militares sino, más bien, de las disputas políticas entre ambos bandos y en el seno de los mismos; también el expolio de los limitados recursos económicos, el papel del campesinado y las tensiones regionales entre Moscú y las diversas periferias. Al mismo tiempo analiza la vertiente internacional y el papel de las potencias del momento en la contienda civil para acabar, finalmente, con la instauración del estalinismo. Una magnífica obra de colaboración es 1917. La Revolución Rusa Cien Años Después, de Juan Andrade y Fernando Hernández Sánchez (eds.) (ed. Akal) Numerosos especialistas aportan en este volumen diferentes análisis temáticos que van desde el papel de la mujer en la Revolución hasta el impacto en los diferentes ámbitos de la comunidad internacional; desde la influencia en Estados Unidos hasta su implicación en el Partido Comunista de España. Muy recomendable y global en sus temáticas. En 1917. La Revolución Rusa de Rex A. Wade (ed. La esfera de los Libros) encontramos un libro de amplio espectro de lectores, muy ameno, riguroso y académico. Presta atención a los realineamientos políticos que se dan durante el proceso revolucionario, sin arrinconar el papel cultural y socioeconómico al margen. Incorpora las últimas novedades en material documental y bibliográfico y analiza, igualmente, la configuración de los elementos característicos del nuevo régimen cuando la revolución aún no había finalizado. El marco histórico ofrece unas posibilidades para la ficción que han sido utilizadas notablemente. La novela de reciente aparición Corresponsal en Rusia, de Gonzalo Hernández Guarch (Ediciones Esdrújula) Más allá de lo narrado destaca el excepcional conocimiento de la cultura rusa que despliega el autor, cuya vinculación con la región-especialmente con Armenia- es muy intensa. Novela atractiva que discurre en el previo de la revolución, en el desarrollo de la misma y en la triste conclusión de un régimen que acabaría traicionando la esencia de la misma. El contexto internacional está muy bien descrito en el marco del relato y constituye una vía óptima de introducción al acontecimiento histórico para aquellos lectores más reacios al puro ensayo histórico. Los clásicos de la revolución han tenido también su espacio entre las novedades bibliográficas. Por ejemplo, la Historia de la Revolución Rusa, de León Trotski (ed. Capitán Swing) tiene en esta magnífica edición la perspectiva particular de uno de sus principales protagonistas. Calificado por el historiador por excelencia especialista en Trotski-Isaac Deutscher- como único en la literatura mundial, aglutina en un único volumen el ensayo histórico y el relato individual desde el interior del proceso revolucionario. También el clásico de John Reed, Diez días que sacudieron el mundo (ed. Capitán Swing) ha sido reeditado en varios formatos. En esta edición, a mi juicio la mejor de las aparecidas, se combina el rigor de la traducción original con una bonita colección de ilustraciones que completan un volumen sumamente atractivo.

Tampoco podía faltar otro clásico de las crónicas sobre la revolución, La Revolución Rusa de Rosa Luxemburgo (ed. Página Indómita) Hay que recordar que la revolucionaria alemana, país destinado a juicio de Marx a liderar la emancipación de la clase obrera, anticipó ya en 1918 el fracaso del episodio. Escrito durante su estancia en la cárcel anticipó incluso al texto de Victor Serge-mencionado anteriormente- en la denuncia del carácter represivo y antidemocrático del régimen soviético. Entre los testimonios de numerosos intelectuales que, inicialmente, quedaron cautivados por la Revolución bolchevique y tras un viaje al escenario de los acontecimientos años después quedaron defraudados reseñamos un par de ellos de reciente aparición. Bertrand Russell, Viaje a la Revolución (ed. Ariel)  integra el libro Práctica y Teoría del bolchevismo, producto de su viaje en 1920 a Rusia y los encuentros que mantuvo con Gorki y con Lenin, así como su diario personal durante el viaje. Uno de los intelectuales más lúcidos del siglo XX ofrece una incisiva reflexión sobre los excesos que ya apuntaba el régimen soviético, a pesar de haber contado con sus iniciales simpatías. André Gide, en Regreso de la URSS (Alianza Editorial), acompañado de sus posteriores retoques, es el producto de una combinación de decepción, desengaño y desesperanza sobre los resultados que la revolución había tenido en la Unión Soviética del momento. Hay que recordar que el Gran Terror y las purgas estalinistas estaban teniendo lugar mientras que otros intelectuales compatriotas de Gide-como Sartre- seguían apoyando al régimen. Uno de los muchos damnificados del mismo fue Bujarin. Stephen Cohen en Bujarin y la Revolución bolchevique. Biografía política 1888-1938 (ed. S. XXI) traza la evolución del principal teórico del comunismo soviético. Apoyo de Lenin en el partido y uno de sus principales líderes acabó por enfrentarse a Stalin tras la muerte del primero. Excepcional ensayo de uno de los principales especialistas de este período, cabe especular con la deriva que hubiese tomado el régimen de haber sido liderado por Bujarin en lugar de Stalin. Encontramos un perfil muy original de Lenin, a través de sus hechos y de sus escritos, en el libro de reciente aparición de Tariq Ali, Los dilemas de Lenin (ed. Alianza Editorial) El subtítulo del volumen ofrece los diversos aspectos analizados en el trabajo para tratar de entender la personalidad del líder revolucionario (terrorismo, guerra, imperio, amor, revolución) El autor considera que sus planteamientos políticos y teóricos tenían un vigor sin el cual no podría haberse dado una revolución socialista en 1917. Por último cabe reseñar dos aportaciones originales. La primera es de varios autores italianos englobados como investigadores de la Fondazione  Russia Cristiana que en Rusia, 1917 (ed. Encuentro) realizan una síntesis de la revolución desde una perspectiva eminentemente religiosa. La segunda es Octubre de China Melville (ed. Akal) Combinación de rigor histórico, crónica periodística, pseudo-novela, reportaje de viajes, nos transporta a los escenarios de los hechos y con amenidad suscita el interés de expertos y profanos en la materia.

¡Hasta el próximo centenario de la revolución Rusa!