Jesús Cañadas, un autor steampunk

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Un perfil de Jesús Cañadas 

 

 

 

Texto: ANTONIO TORRUBIA

Foto:SERGI LÓPEZ GRAELLS 

¿Qué puedo contarles del gaditano Jesús Cañadas? Podría empezar por mis recuerdos cuando venía a la librería Gigamesh de Barcelona, donde trabajo, buscando libros y dándome conversación desde el otro lado del mostrador. Siempre con una chanza o una broma a punto, con esa coletilla tan suya de "¿Es o no, pisha?" y otros epítetos que no me atrevo a plasmar por escrito. Porque sí, vivió un tiempo en Barcelona, en un periplo vital en el que ha pasado por Venecia, Granada, Girona, Barcelona, San Sebastián, Göttingen, Osaka, Valencia, Madrid, Fráncfort y que ahora le tiene en Berlín, trabajando de lo que él quiere, de escritor. Porque sí, él es escritor de novela, ha cultivado el relato corto, es guionista de televisión y lo que le echen. Junto a Emilio Bueso, Marc Pastor, Guillem López, Ismael Martínez Biurrun, Concepción Perea y Carlos Sisí forman las piedras angulares del nuevo fantástico español.

Jesús Cañadas empezó escribiendo relatos hace muchos años. En 2011, la extinta AJEC le publicó El baile de los secretos, una novela primeriza muy digna en la que alternaba la visión cotidiana de un grupo de amigos en nuestra realidad con algo que pasaba en una ciudad fantástica, Mandressla, en la que una horda campaba a sus anchas entre pobreza, suciedad, sangre, heces y desazones. Muy Clive Barker en su consecución y con referentes a tantísimas obras que amo que solo pude disfrutarla. Aunque ahora es casi imposible de encontrar, puede que tengáis suerte. Su siguiente obra fue algo grande, el sello Fantascy en sus primeros compases apostó por él y el tándem formado por Emi Lope y Ricard Ruiz nos dio una alegría al traernos Los nombres muertos. Imaginad a Howard Phlips Lovecraft, Robert Erwin Howard y Frank Belknap Long en una carrera por su vida, cruzando medio mundo tras el Necronomicon con cameos de Aleister Crowley, Arthur Machen o un joven J.R.R. Tolkien y alternando con peligros mortales, cultos olvidados y sociedades secretas dispuestas a matar. Fue una de las sorpresas del año y a día de hoy es casi tan difícil de encontrar como la anterior.

En 2015, el autor de Cádiz cambió el registro y nos embarcó en una road movie a cámara lenta, un viaje a ninguna parte repleto de angustia y desesperación. El navarro Ismael Martínez Biurrun dijo de él: "Es un escritor de alto riesgo, de los que se aventuran entre géneros sin otro mapa que su intuición y un perverso conocimiento del alma humana." Y coincido al ciento por ciento con él. Además, a mí, su atasco en mitad del páramo, en lo que parece una huida de Madrid al Sur, me trajo a la mente a Juan Rulfo, la forma de contar su historia, centrando el foco de la acción (pero que se asemeja más a un foco apuntando a los protagonistas) como el Dogville de Lars von Trier, me enganchó e hizo que me leyera su novela en una tarde. No me digan que la entradilla que le prepararon en Valdemar para Pronto será de noche (no sé si fue el maestro del sello Insomnia, José María Nebreda, o una de las dos cabezas de la casa madre: Rafael Díaz Santander o Juan Luis González Caballero) no es leerla y mirar atrás con miedo mientras se nota un polvo acre en las papilas gustativas: "Pronto será de noche, pero no habrá diferencia. El cielo seguirá teniendo ese color incómodo. El fuego que baila en las ventanas sacará a la ciudad de su ceguera. Será de noche, pero no estará oscuro. Caerán pájaros muertos del aire. Golpeando el suelo con un sonido de guantes empapados". Y llegamos a Las tres muertes de Fermín Salvochea, novela que, al igual que Vienen cuando hace frío de Carlos Sisí (Insólita Ediciones), anunció el extinto sello Stella Maris, aunque en este caso no llegó a adjudicarle fecha de publicación. El sello Roca Ediciones, bajo la batuta de Carol París, acaba de publicar por fin este libro de Jesús Cañadas. Siguiendo la historia real de Cádiz, en marzo de 1873, recién instaurada la Primera República, Fermín Salvochea toma posesión de la alcaldía de su ciudad. Dueño de un espíritu anarquista, adoptó una serie de medidas polémicas que le granjearon la simpatía de los pobres al mismo tiempo que la animadversión de las clases pudientes y del clero. Una de esas medidas fue el desahucio del Convento de la Candelaria. A partir de aquí, un leve toque fantástico empieza a hilvanarse con la historia y, saltando al año 1907, Fermín Salvochea, legendario alcalde de la ciudad de Cádiz, fallece en extrañas circunstancias. Ese mismo día, Juaíco, un barbero viejo y borracho, decide contarle la historia de Salvochea a su hijo Sebastián y, remontándose de nuevo a 1873, el joven Juaíco empieza a trabajar para Fermín Salvochea durante su primera semana como alcalde. Una muerte en un burdel los embarcará en una aventura llena de misterios, magia negra y venganza más allá de la tumba.

Narrado magistralmente y midiendo los saltos temporales para conocer el pasado y el presente de los personajes, el libro pone toda la carne en el asador de nuevo en 1907, cuando un enigmático teatro de los horrores arriba a Cádiz. Brutales asesinatos se suceden en los callejones de la ciudad. Solo Sebastián y sus amigos podrán encontrar la verdad tras la historia de Juaíco y proteger Cádiz del mal antiguo que anida en sus entrañas. Releyendo la novela para refrescar la memoria, me encuentro con imágenes, sensaciones y fogonazos mentales que ya viví al leerla como lector cero hace casi dos años, y me reafirmo en el blurb que le preparé para la promoción: "La cuarta novela de Jesús Cañadas nos lleva al Cádiz de finales del s.XIX e inicios del XX en un tour de force a caballo entre Los Goonies y Penny Dreadful. Imprescindible y adictiva".

Y también comparto el parecer de un paisano del autor, y uso su frase promocional para cerrar el artículo. El gran novelista Félix J. Palma dijo de Las tres muertes de Fermín Salvochea: "A partir de la historia oculta de su Cádiz natal, Cañadas ha creado una mitología sobrenatural del sur tan brillante como tenebrosa".