Las escritoras derriban el muro

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¿Por qué nos miran con los ojos muy abiertos Sara Morante, Zadie Smith o Naomi Klein?

 

 

 

Texto: REDACCIÓN

Seguir reclamando su lugar en la sociedad a las mujeres en pleno siglo XXI es cansado. Pero necesario. La revista Librújula en su número de enero da un golpe en ese cristal antibalas del establishment literario con una magnética portada realizada por la ilustradora Sara Morante, que ha querido sumarse a la conjura.

Naomi Klein en su nuevo libro: Decir no, no basta habla del nuevo shock de esta década señalando todos sus melones podridos: el peligroso deterioro climático, la resistencia de la industria petrolífera a renunciar a sus beneficios a costa de la salud de todos, la injusticia social generalizada, el odio racial que sigue más vivo que nunca… Contamos su paso por Barcelona, donde arremetió contra la “megamarcha Trump” y sus derivados. En sus ásperas críticas nunca perdía la sonrisa porque nos advirtía de que “lo que nos jugamos es demasiado importante para ser derrotistas”

En el número también nos detenemos en mujeres extraordinarias como esa brasileña de Pontevedra que es Nelida Piñón; la ensayista Susan George, azote de la ceguera capitalista, o la misionera Karoline Mayer, autora de un extraordinario libro de memorias de título insuperable: El secreto siempre es el amor, sobre su lucha por abrir centros de atención a gente sin recursos en Chile y Bolivia, incluso batallando contra la propia jerarquía de su Iglesia. Acompañamos a la novelista Zadie Smith a su paso por España o conversamos con dos autoras emergentes: Ariadna Castellarnau y Magela Baudoin. 

Nos adentramos en el subidón de las escritoras de ciencia ficción, de N.K. Jemisin a Kameron Hurley. Y radiografiamos quiénes son las nuevas voces de mujer que están revolucionando las letras en América Latina, tras la estela de las grandes autoras ya consolidadas: Valeria Luiselli, Lolita Copacabana o Claudia Ulloa encabezan el tornado.

La ganadora del premio Anagrama de Ensayo con su ensayo El entusiasmo, Remedios Zafra, escribe que: “mientras los trabajos culturales son territorios feminizados, allí donde estos trabajos (ampliados en sus facetas culturales, académicas y creativas) comienzan a estar prestigiados, mejor remunerados y a suponer un poder explícito (por ejemplo, puestos de directivos o catedráticos), la cosa cambia. Entonces nadie se extrañará que (como antes, como siempre) estos trabajos sigan siendo de hombres”. Nuestra redactora jefe, Anna María Iglesia apostilla que “hay que añadir el compromiso colectivo para subvertir y transformar esta situación, para que las próximas generaciones ya no deban constatar la realidad descrita por Zafra y para que textos como este sean solo testimonio de un tiempo pretérito, cuando la batalla estaba todavía por vencer.