"Les possessions" de Llucia Ramis

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Llucia Ramis gana el Premi llibres Anagrama de Novel.la

 

 

 

 

 

Texto: ANNA MARÍA IGLESIA

A punto de cumplirse diez años de la publicación de su primera novela, Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys, Llucia Ramis gana el Premi llibres Anagrama de Novel.la, que este año llega a su tercera edición. Formado por Mita Casacuberta, Guillem Gispert, Imma Monsó, Sergi Pàmies, Isabel Obiols y Silvia Sesé, el jurado de este año ha señalado que Les possessions, título de la novela de Ramis, quien se presentó bajo el seudónimo de “A”, destacaba con diferencia entre todos los manuscritos presentados. “La autora conjuga agilidad y profundidad con una maestría que hace mucho tiempo que no había visto y consigue una novela poderosa, dotada de un alma que no nos abandona después de la lectura”: así describe Imma Monsó la novela ganadora de este premio todavía muy joven, puesto que nació en 2016 con la voluntad por pare de la editorial Anagrama de reconocer la labor de autores en lengua catalana. Albert Forns se convertía con Jambalaia en el primer ganador de dicho premio y a él le seguiría, un año más tarde, Tina Vallès con La memòria de l’abre. Hoy, Ramis se suma a este todavía breve listado de autores, cuyas obras, en palabras de Sergi Pàmies, demuestran que el jurado ha acertado hasta ahora con su decisión: “No hay nada peor para un jurado que encontrarse, poco tiempo después, con un libro descartado en una librería y siendo alabado por la crítica. Significaría que el jurado se ha equivocado y mucho al escoger. Afortunadamente, por el momento todavía no ha pasado”, comentaba esta mañana el escritor y periodista, quien no titubeaba al definir el trabajo de Ramis como “un libro fantástico que hace justicia a la trayectoria de su autora”.

Ambientada principalmente en Palma de Mallorca, Les possessions es una novela en primera persona que cuenta el viaje que realiza la narradora de Barcelona a Palma con el fin de detener o intentar detener el espiral conspiranoico de su padre, que, tras su jubilación a comenzado una batalla legal contra un delito de especulación urbanística, que le ha llevado a perder sus tierras. Definido por la autora como una mezcla entre Don Quijote y el Gran Lebonwski, el padre es solo uno de los ejes de la narración; el otro personaje clave es el abuelo, que, por culpa de un exsocio, ha perdido una “possessió”, una de las casas familiares. La figura del abuelo permite a la autora narrar la historia de corrupción del empresario Benito Vasconcelos ambientada en el Madrid de 1993: implicado en oscuros chanchullos económicos y consciente de que está abocado a la ruina, Vasconcelos, exsocio del abuelo de la narradora, asesina a su mujer e hija y, posteriormente, se suicida. La historia de Vasconcelos, así como la historia de la lucha de su padre por recuperar sus tierras son dos historias de corrupción, económica y urbanística, dos historias que tienen punto de unión no sólo el lazo familiar que une a los personajes, sino también la idea de pérdida: “tanto el abuelo como el padre pierden sus casas por culpa de terceros: el abuelo por culpa de su exsocio y el padre por la especulación”. A estas dos corrupciones, Ramis le suma otra, la corrupción periodística, triangulando así una trama que, de esta manera, abraza un tempus narrativo más amplio, no circunscrito a la actualidad ni a la inmediatez. En efecto, podría decirse que Ramis se libera, “aunque no se desprende”, en palabras de Pàmies, de la etiqueta generacional: evidentemente, la autora habla desde un tiempo concreto, el suyo, sin embargo tanto porque la trama trasciende el momento actual como porque el concepto de “corrupción” y el concepto de “posesión” son abrazados desde una perspectiva polisémica, la obra, siempre en palabras del jurado, se presenta como “una novela actual atemporal”, es decir, como un texto que está llamado a perdurar.

Les possessions se presenta como el trabajo más maduro de Ramis, el resultado de más de diez años de profesión, literaria y periodística; “En Les possessions encontramos todos los registros de Llucia, pero no de forma fragmentada, sino cohesionada”, comentaba, durante la rueda de prensa, Pàmies, para quien la novela ganadora no es el descubrimiento de una nueva Llucia Ramis, sino la consolidación de una voz literaria que, a través de las novelas precedentes, ha ido tanteando con distintas herramientas narrativas que, finalmente, pone en juego en toda su complejidad en Les possessions. Los lectores reconocerán la voz de la escritora y periodista nacida en Palma en 1977, la voz de la autora de Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys, de Egosurfing -novela con la que la autora consiguió el premio Josep Pla- y, sobre todo, de Tot allò que una tarda moró amb les bicicletes -publicada en castellano por Libros del Asteroide. Como sucedía en su tercera novela, la familia, Mallorca, la crisis y el periodismo vuelven a ser temas centrales. “Publiqué mi primera novela cuando comenzaba la crisis económica y, en parte, aquí seguimos”, comenta la autora, que se confiesa una persona muy positiva por lo que se refiere a sí misma, pero muy pesimista en lo que se refiere al mundo y a la sociedad en la que estamos. “No creo demasiado en que vayan a cambiar las cosas”, confiesa Ramis, que ha querido indagar, a través de la figura del padre, no sólo en los trastornos mentales, sino también en la manera de relacionarnos con un mundo que no nos convence. En este sentido, para Ramis el periodismo “es una forma crítica de ser”, una forma de relacionarse con el contexto, sin obsesión -esa obsesión que lleva al personaje del padre a la “locura”-, pero sí de manera crítica.  

“Los libros se tienen que escribir sin miedo, pero hay que publicarlos con miedo”, comentaba una eufórica Ramis, que ha dedicado los últimos 4 años a la escritura de su última novela. “Presentarla al premio significaba terminarla, concluirla de una vez, y someterla a un filtro”, reconoce la autora, que subraya el carácter polisémico del título de la novela: “El título Les possessions hace referencia a las casas, al afán por poseer y acumular, a las cosas y a los objetivos que deseamos alcanzar y que, muchas veces, no conseguimos nunca. Al mismo tiempo, Les possessions hace referencia a la posesión mental que sufrimos cuando algo nos obsesiona y nos posee a nivel mental”. El carácter polisémico del título alude “a los diferentes estratos que componen la novela”, que, en palabras de la autora, narra aquello que no suele decirse, “quería hablar de los tabús, de todo aquello que se calla”. La novela se publicará en Marzo en catalán por Anagrama y, posteriormente, traducida por la propia autora se publicará en castellano en Libros del Asteroide.