Jorge Volpi, Premio Alfaguara 2018

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El escritor mexicano Jorge Volpi gana el Premio Alfaguara 2018 con "Una novela criminal"

 

 
 

Por: ANNA MARÍA IGLESIA

 
Enero es un mes de premios, al menos, para el mundo literario/editorial. Todo comienza el día 6 de enero con el Premio Nadal, que da el pistoletazo de salida al nuevo año y todo sigue, con apenas tres semanas de diferencia, con el Premio Alfaguara que, tan solo cinco días antes de que se entregue el Biblioteca Breve, hoy anuncia su ganador. En menos de un mes, tres premios, ninguno de ellos a obra publicada, pero todos ellos esenciales para calentar motores en vista a la Feria de Londres, Sant Jordi y la Semana del Libro de Madrid. 
El premio Alfaguara es uno de los premios más jóvenes, nació 21 años después del Premio Nadal, el galardón con más trayectoria desde que se entregara por primera vez en 1944, 13 años después del Premio Plantea, el más copioso, y 7 años después del Biblioteca Breve, que estuvo 26 años sin concederse, del 1973 a 1999, año en el que la editorial, ya en manos del grupo Planeta, decidió recuperar el premio. La historia del Premio Alfaguara no es muy distinta del galardón concedida por la editorial fundada por Carlos Barral: creado en 1965, un año después de que el Nobel Camilo José Cela fundara la editorial, se concedió hasta 1972. Tuvieron que pasar 25 años, durante los cuales la editorial pasó a manos del Grupo Santillana, para que su editor de entonces, Juan Cruz, decidiera resucitar el premio. Desde 1999, la literatura en lengua española tiene una cita (casi) ineludible con un premio que, a pesar de que la editorial fuera adquirida hace un par de años por el grupo Penguin Random House, se ha mantenido casi invariable, con un jurado que varía cada año, asegurando, al menos en teoría, no sólo una poco o nula interferencia del sello en la decisión de la obra galardonada, sino también una variabilidad de criterios. Desde hace pocos años, se decidió que el jurado no sólo lo conformaras escritores, sino que cada año hubiera una representación de los libreros, que, a fin de cuentas, son aquellos que hacen posible que los libros lleguen y convenzan a los lectores. 
Este año, cuando el galardón cumple las 41 ediciones, el jurado, presidido por Fernando Sabater, estaba compuesto por Mathias Enard, Claudia Llosa, Sergio del Molino, el director de las librerías Gandhi de Méjico, Emilio Alchar, y la editora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, que ejerce como vocal, pero no tiene voto. Ha sido este jurado el que ha decidido otorgar el Premio Alfaguara 2018 al escritor mexicano Jorge Volpi por Una novela criminal, que Fernando Sabater ha definido como "un fascinante relato sin ficción del caso Cassez-Vallarta que durante años conmocionó a la sociedad mexicana y llegó a generar un incidente diplomático entre Francia y México". Tres años de investigación han sido los que ha necesitado Volpi para escribir, en palabras de jurado, esta “novela no novela”, en la que el escritor mexicano indaga en el controvertido caso de Cassez-Vallarta: Israel Vallarta Cisneros y la francesa Florence Cassez fueron detenidos en México acusados de pertenecer a la banda de secuestradores de Los Zodiacos, teóricamente liderada por el propio Vallarta. Como narraba la CNN, “el 8 de diciembre de 2005, fuerzas de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI) ingresaron a Las Chinitas y detuvieron a ambos cuando, según Cassez, llevaban sus cosas a su nuevo domicilio”, sin embargo, sería el día siguiente cuando se revelaría que dicha detención podía ser un supuesto montaje “organizado por las autoridades especialmente para las cámaras de televisión: este es el principal argumento de la defensa de la francesa”. Cassez siempre defendió su inocencia, alegando no sólo que ella desconocía que Vallarta tuviera bajo secuestro a varios rehenes, sino que, además, a la hora de su detención, la relación entre ellos ya se había roto. El caso Cassez-Vallarta provocó una grave crisis diplomática con Francia, lugar de origen de la detenida, y una puesta en discusión de la justicia mexicana, cuyos procedimientos fueron cuestionados por la defensa de Cassez. 
Una novela criminal se puede definir, según la terminología hoy en boga, como una novela de no ficción: en efecto, como ha reconocido el propio Volpi, la novela le debe mucho a la obra narrativa de Javier Cercas y de Emmannuel Carrère, autores que, herederos de la tradición inaugurada por Capote con A sangre fría, han hecho del ejercicio periodístico el punto de partida para la construcción de novelas que, sin renunciar a las estrategias narrativas propias de la novelística y, por tanto, de la ficción misma, reivindican el estatus de realidad de sus tramas. Una novela criminal no busca dar una solución del caso, sino obligar al lector a interrogarse sobre la inocencia o la culpabilidad de los dos protagonistas y, al mismo tiempo, a interrogarse sobre el sistema judicial mexicano. Volpi construye así una novela donde no hay respuestas, sino interrogantes que trascienden el caso policial y reflexionan sobre sobre la corrupción política y mediática en la justicia.