La poesía inmortal de Sylvia Plath

Hits: 1020

La editorial Navona publica una antología poética de Sylvia Plath

 

 

Texto: ENRIQUE VILLAGRASA

¿Estamos dispuestos a pagar con nuestra destrucción la inmortalidad de nuestra obra? Es la pregunta que no me deja dormir cuando leo a Sylvia Plath en esta Antología poética (Navona), edición bilingüe, en acertada traducción de Raquel Lanseros, poeta como ella, quien ha trasegado sus versos, del inglés al español, cual líquido elemento vital para saciar la sed de las personas lectoras más ávidas. Es cierto, para traducir poesía hay que ser poeta y para traducir a Plath, poeta de enjundia, hay que estar dispuesto ha dejarte jirones de tu alma en la versión que escribas; y más si esta es de “calado hondo”, como Lanseros dice en su nota. Traducir poemas es una ocupación de soledad tanto como escribirlos, como dice el maestro don Enrique Badosa, con el que estoy totalmente de acuerdo. “La perfección es terrible”, Plath dixit.

La bostoniana Plath (1932-1963) fue reconocida tras su muerte, pues en vida solo publico un par de libros, un poemario y una novela. Estuvo casada, en más que tormentosa relación, desde 1956 a 1963 con el reconocido poeta inglés Ted Hughes, quien seleccionó los poemas de esta antología para goce y disfrute del lector, además de dar cumplida cuenta de qué es y qué encontraremos en la poesía de Plath, de esta joven mujer poeta, con una inteligencia insultante. Sufro mucho leyendo sus poemas y pensando en las pretensiones de las ayer jóvenes y hoy no tan jóvenes poetas que la imitan con unos textos que deberían reposar en la papelera más cercana, si hubiera o hubiese algo de vergüenza propia: “La nieve deja caer sus pedazos de oscuridad”. Lanseros ha realizado un gran esfuerzo en la traducción, esto es innegable e impagable, logrando que el sentir del lenguaje del verso y sus silencios los hagamos nuestros. Así, ha aprehendido de la poesía de la vida de Plath y se ha hecho su amante, pues nos hace vivir esas experiencias. No es cosa fácil. He comparado otras traducciones y me gusta más la realizada por Lanseros, que es capaz de mantener el pulso firme de la escritura de la bostoniana y no solo interpretar: “La ausencia de voz. La nieve no tiene voz.” ¡Qué arte! ¡Qué poderío!

Los 45 poemas, que figuran en esta selección están dispuestos en orden cronológico de composición, no de publicación, explica en su nota el editor, y que ha repetido antes en su nota la traductora, fueron publicados por primera vez en 1985 y en ellos podemos darnos cuenta de las experiencias, confesiones en verso narrativo, de esta joven mujer poeta, que nos muestra esa relación íntima y extraña entre la vida y la muerte, que le conduciría suicidarse. Es su deseo de perfección el que la conducirá a enfrentarse con todo y con todos, incluida ella, con el yo y el mundo. Ella persigue y de qué manera a la comprensión del mundo, de su mundo: “Cómo me gustaría creer en la ternura”. El poema Papá es atroz y el titulado Lesbos da una visión esperpéntica de su mundo. Y fue en su poesía de una enorme calidad donde mejor dio cuenta de ello y para conocerla hay que leerla y gustar la maestría en la construcción de los versos: “Lazos color gaviota ondean en los vientos del mar”, arquitecta del lenguaje y de esa retórica y poética del silencio: “Se enfrenta a su pequeño/ Molino de silencio”. Su registro visionario, mágico, hechizante, sus pequeños o grandes pulsos a lo mágico, plasmados en esa su visión del mundo desde su juventud extrema, pero con una madurez inquietante:

 

“Brumas humeantes y espiritosas habitan este lugar.

Separado de mi casa por una hilera de lápidas.

No soy capaz de ver adónde hay que ir.”

 

 

Su poesía es fulgor y reflejo de su yo poético que ve y vive un mundo difícil: “Ahora las pastillas ya no funcionan, absurdas como los dioses clásicos.”, imposible de soportar: compleja vida, complejas calles, complejas plazas, complejo laberinto que es este vivir y no otro: donde “Cada gesto huye inmediatamente por un callejón”, viene a decirnos la gran Plath, quien escribió con enorme valentía y libertad: “En un bosque de escarcha, en un amanecer de ancianos.”