Salvaje oeste, ¿realidad o ficción de la corrupción política en España?

Hits: 327

Juan Tallón publica en Espasa Salvaje Oeste

 

 

 

 

 

Texto: ROSER HERRERA

Dice Tallón de su novela Salvaje oeste que es una obra de ficción, que sus personajes no se parecen a ninguna persona real; pero entre que con su forma de hablar nunca se sabe a ciencia cierta si dice las cosas en serio o completamente en broma, y que parece la excusa perfecta para evitarse hipotéticos problemas jurídicos, habría de analizarse el “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia” en el caso concreto. Opinad vosotros mismos. Imaginad una novela que empieza en el palco de un famosísimo equipo de fútbol de la capital en el que están invitados: el Presidente del Gobierno, el Presidente del equipo en cuestión, el del Banco más importante, la alcaldesa, el consejero político de la Embajada de Estados Unidos en España, empresarios de todos tipos, colores y tamaños sedientos de pelotear y toda la fauna variada que abunda en esta clase de eventos. Una escena imposible en nuestro país, ¿verdad?

Cierto es que, en los tiempos que vivimos, la realidad supera la ficción hasta el extremo que decir que una novela sobre la corrupción en España, sobre cómo nacen las relaciones entre poderosos, su crecimiento y caída (explicada en tres actos y con un tiempo ficticio de 14 años) no tiene que ver con la realidad es más bien un elogio al autor y a su capacidad de inventiva literaria, una garantía de que lo que uno va a leer tendrá coherencia y será creíble. Claro, ¿cómo va una obra sobre corrupción a estar basada en hechos reales si la política en España es inverosímil? Una novela en la que la presidenta de una comunidad autonómica declarara ante el juez que “todos los políticos y funcionarios de este país reciben regalos” y que recibir “un bolso de Louis Vuitton es totalmente normal”; en el que hubiera políticos que manifestaran abiertamente que “están en política para forrarse” o que se celebrara que los agentes imputados en un caso hubieran declarado “bien” con un volquete de putas. Por no hablar del presidente del Gobierno que le mandara mensajes de apoyo moral al tesorero de su partido (posteriormente condenado a más de 30 años de cárcel) y que al respecto no tuviera ningún inconveniente en decir que "es total y absolutamente falso salvo alguna cosa que es lo que han publicado los medios de comunicación". Una novela así, resultaría inverosímil y se le caería al lector de las manos por increíble. Es más, puede que si Salvaje oeste estuviera verdaderamente basada en hechos reales, no se hubieran vendido tres ediciones en tan solo dos meses.

El mérito de Juan está en atreverse con la corrupción como tema de la novela a estas alturas en la que está tan sobada, que antes de leerla uno podría pensar que ya se la sabe de memoria. Pero aquí de lo que se trata es de conocer a los protagonistas, a esos personajes necesarios y ver, desde dentro, cómo se fragua la corrupción entre los poderosos. Todo aquello que tal vez imaginamos pero que no acabamos de saber cómo se da. Dejando de lado el tema de la corrupción política, la novela tiene frases maravillosas, esos destellos de talento que rebosan todos los textos de Tallón, ya sean libros o artículos, que te hacen releerlas y, en muchas ocasiones, te arrancan una inevitable sonrisa. “Llovía sin ganas, con cierta empatía”, “el cielo se difuminó hasta volverse hipotético”, “era temprano y todo bostezaba, incluso la luz”, “la existencia en pareja se había vuelto su fuente de decepciones preferida, y acudía a ella cada vez que las cosas amenazaban con irle bien” o simplemente geniales como esta otra “había un Picasso ancestral en la pared de enfrente, casi anterior a Picasso, ante el que Héctor Niza se dejó mecer por la idea de robarlo. Era más sugestivo, incluso más decente, que intentar pagar por él”. Ironía, sarcasmo, humor, ternura, relación entre poder y medios de comunicación… por mucho que queramos negarlo la corrupción está de moda, tanto, que parece que incluso conseguirá sacar adelante una moción de censura contra el Gobierno actual, así que, ¿puede haber mejor momento para leer Salvaje Oeste?

Tallón nos sorprende con una extensión mayor de lo que nos tenía acostumbrados en sus trabajos anteriores. Solo puede que envidiarse a quien no le conozca y tenga por delante la lectura del divertidísimo El váter de Onetti (Edhasa), quien pueda gozar de la lectura de Fin de poema (Alrevés) y vivir los últimos días de cuatro poetas suicidas (Alejandra Pizarnik, Cesar Pavese, Gabriel Ferrater y Anne Sixton) o quien pueda disfrutar de Mientas haya bares (Círculo de tiza) . Y, por último, quien pueda descubrir Libros peligrosos (Larousse) y alucinar con la capacidad de relación del autor para hilar en un texto no enciclopédico, sus 100 libros y saltar de uno a otro con una destreza inigualable, que sin duda descubrirán al lector interesantes lecturas que le habían pasado desapercibidas.