Arte y pensamiento bajo cero

Hits: 500

 

texto SABINA FRIELDJUDSSËN  foto ARCHIVO

El Archivo Mundial del Ártico conserva las grandes obras artísticas de la Humanidad a 300 metros bajo tierra.

Muchas instituciones públicas y privadas están digitalizando sus fondos para que estudios o creaciones culturales no se pierdan. Pero en Noruega han dado un paso más: ofrecen un archivo físico excavado a 300 metros bajo tierra, en el círculo polar ártico, para que esas obras intangibles queden preservadas para la posteridad, a prueba de cataclismos naturales e incluso humanos. Nos cuenta los entresijos de este singular archivo de lo intangible Roberto González, delegado en España de Piql, la empresa que ha puesto en marcha este Archivo Mundial del Ártico con ayudas del gobierno de Noruega y la Unión Europea.

 

¿De dónde surge la idea de crear archivos que resistan el paso del tiempo y los desastres en el círculo polar ártico?

En 2016, con la inspiración del Archivo Global de Semillas (Global Seed Vault), Piql comenzó a explorar la posibilidad de ubicar en las Islas Svalbard un archivo para acoger los activos digitales más valiosos en el mejor entorno posible. Se inician contactos con la compañía estatal noruega de minas -Store Norske Kullkompani- y se decide su ubicación en la Mina No 3 en Longyearbyen. En esta mina se ubicó el primer Archivo de Semillas que después se trasladó a su ubicación actual. Las condiciones naturales en Svalbard favorecen la conservación de la información digital y además la protección que ofrece el tratado de Spitzbergen de 1920 garantiza a sus propietarios el acceso a la misma cuando sea necesario.

¿Cómo se puede hacer que intangibles como las obras de la literatura sobrevivan siglos enteros? ¿Qué tecnología utilizan?

El Archivo Mundial del Ártico es una bóveda de almacenamiento de información digital. Por ello, y como parte de una estrategia completa de preservación, las obras se digitalizan con los mejores medios al alcance para cada tipo de soporte y se escriben en piqlFilm, que es lo que se guarda en el Archivo. Escribimos datos digitales como códigos similares a QR sobre una película probada para guardar datos por más de 500 años. Esta tecnología, desarrollada por Piql con apoyo financiero de la UE y el Consejo de Investigación de Noruega (unos 25 millones de euro han sido invertido en el desarrollo de la tecnología), está basada en la escritura de los datos digitales en un soporte de probada eficacia para el almacenamiento de información, como es la película fotosensible. Este medio, inventado hace más de 100 años, ha permitido conservar imágenes analógicas por ese tiempo. Incorporando las últimas tecnologías en película, Piql ha introducido la escritura de información digital y no solo de imágenes visuales al film, garantizando una recuperación de la información en 500 años. Adicionalmente, las condiciones de frío que existen en Svalbard permitirían extender ese tiempo mucho más.

¿Cuándo se inauguró este archivo de datos e intangibles?

El Archivo Mundial del Ártico se inauguró en marzo de 2017 con el primer depósito de datos guardado en piqlFilm. Los pioneros fueron el Archivo Nacional de Brasil, el Archivo General de la Nación de México y el Centro de Recursos Digitales Municipales de Noruega. En los casos de Brasil y México seleccionaron sus documentos más valiosos (Constituciones, Libros Históricos y Documentos Únicos) para su almacenamiento. En este caso, ambos conservaron una copia en su propio país y depositaron una segunda en el Archivo Mundial del Ártico. En el caso de KDRS, almacenó importante información contractual de algunos de sus afiliados.

Cuéntanos como es ese búnquer…

Está construido aprovechando una mina de carbón abandonada hace dos décadas, “La Mina Nº 3”, y ha sido acondicionada por Store Norske. Se encuentra a 300 metros bajo tierra, por debajo del permafrost (capa de roca, tierra o sedimentos helada durante al menos dos años consecutivos) que mantiene una temperatura estable (entre -5º y -10ºC) sin necesidad de consumo energético.

¿Quiénes son sus usuarios?

Adicionalmente a los mencionados, este año 2018 han depositado su información el Museo Nacional de Noruega, la Biblioteca Apostólica del Vaticano, Alinari (empresa italiana pionera en el campo de la fotografía), el Museo Nacional de Brasil y algunos más.

¿Qué guarda, de momento?

Los contenidos digitales que se almacenan son muy variados. Desde documentos históricos, libros, pinturas y fotografías digitalizadas hasta documentos nacidos ya digitalmente, contratos, fotos y vídeos, entre otros. Entre lo más conocido para el público destacan una versión digital de la pintura El Grito de Edvard Munch, que guardamos por el Museo Nacional de Noruega, y momentos históricos de los grandes jugadores brasileños por la Federación Brasileña del Fútbol.

¿Estos gobiernos que se han interesado en guardar datos también guardan obras literarias?

Sí. De hecho el primer depósito de una obra literaria lo ha hecho la Biblioteca Apostólica Vaticana este año, almacenando una copia digital del manuscrito de la Divina Comedia de Dante Alighieri.