Walter Mosley: "No me gusta Trump"

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Walter Mosley gana el premio RBA de novela negra con Traición, una novela clásica de personajes chandlerianos. El premio está dotado con 125.000€ y la novela sale a la venta mañana 7 de septiembre 2018. 

 

 

 

 

Texto: ANNA MARÍA IGLESIA

“Este es un año especial” comenta Luisa Gutiérrez, directora editorial de RBA nada más comenzar la rueda de prensa. A su lado está Walter Mosley, el ganador del XII Premio RBA de Novela policiaca con Traición, una novela con la que da inicio la nueva trayectoria que la serie negra inaugura bajo la batuta de Antonio Lozano. Sin embargo, no es solo por esta nueva vida de la Serie Negra que este 2018 es un año especial para RBA, lo es también “porque nos dejaron Philip Kerr y Paco Camarasa, a quien dedicamos el galardón de este año”, prosigue Gutiérrez antes de dar la palabra a Lozano, quien se muestra encantado de incorporar a Mosley ( Los Ángeles en 1952), hasta ahora en Anagrama, a la Serie Negra en la que, a partir de ahora, “no se publicará solo ficción, sino que se va a abrir a diferentes géneros, principalmente a la no ficción con biografías y true crime”. Para Lozano es evidente que el lector de novela negra demanda otras cosas y, sobre todo, es evidente que el true crime interesa y mucho: “El mercado ha cambiado basta ver el éxito de series de Netflix como MindHunter”. Dicho esto, Lozano hace hincapié en que la Serie Negra no piensa abandonar la ficción, pero sí reducir el número de publicaciones anuales. “Se publica demasiado, el género negro se ha puesto de moda y ahora parece que cualquier autor escandinavo o anglosajón es bueno y hay que publicarlo. Vamos a ser más selectivos”, concluye Lozano, cuyo propósito es incorporar al catálogo nuevos talentos, así como primeras espadas y “Mosley es un buen ejemplo de ello”.

Traición cuenta la historia de Joe King Oliver, un policía honesto que quiere hacer las cosas bien y que, puede que precisamente por esto, tiene muchos enemigos en el cuero, enemigos que le tienden una trampa que lo conduce al penal de Rikers Island. La novela comienza con Oliver ya fuera de la cárcel y con una vida destruida completamente. Trabaja como detective privado y su mirada se ha teñido de cinismo, pues ha dejado de creer en la justicia: el ser honestos le ha llevado a la cárcel, ¿por qué, entonces, no hacer el juego sucio que hacen los demás? Traición es, en palabras de Lorenzo Silva, presidente del jurado, “una novela clásica, protagonizada por un detective chandleriano, un personaje troquelado a la manera clásica”, que tiene la brújula moral torcida. El protagonista, “cuyo nombre corresponde al maestro de Louis Amstrong”, comenta Mosley, es un hombre contradictorio a través del cual se describe una sociedad donde la justicia social más que una realidad es un desiderátum, un ideal que, aparentemente, parece irrealizable. El racismo y la violencia son dos de los temas centrales de la narrativa de Mosley, dos temas que confluyen en la idea de la imposibilidad de una justicia real: “El problema es que no conseguimos alcanzar la justicia, una vida justa”, comenta Mosley, para quien el tema de la justicia o, mejor dicho, de la injusticia, al menos en Estados Unidos, tiene tanto que ver con la cuestión racial como la cuestión económica. El autor sostiene que el racismo nunca ha desaparecido, siempre ha sido una constante de la sociedad norteamericana y confiesa haber vivido en primera persona, sobre todo cuando era joven, situaciones de injusticia y de abuso policial por cuestiones de raza. “A mí Trump no me gusta”, dice Mosley con rotundidad, sin embargo, no cree que, en cuanto a racismo se refiere, la situación haya cambiado desde que el magnate es presidente. “Lo que sucede es que Trump es como un dedo que se hunde en la llaga. Con su discurso, Trump ha ejercido de portavoz de una realidad que ha estado siempre ahí y contra la cual es necesario luchar”, comenta Mosley, recalcando que esta realidad - el racismo- “siempre ha estado ahí, solo que se escondía”, mientras que ahora el discurso de Trump lo ha hecho visible. Hasta ahora, prosigue el escritor, no se ha hablado de este tema, no se ha hablado de que “en Estados Unidos hay millones de personas encarceladas y que más de la mitad son negros”. En la cuestión racial, “el mayor pecado que se comete es que haya una parte de la población que se denomine erróneamente ‘población blanca’”, sostiene el autor, para quien el origen de esta falacia la encontramos en los orígenes de Estados Unidos: “En Europa, la gente se identificaba por su origen: había vascos, había catalanes, holandeses, ingleses…. Cuando los europeos emigraron a Estados Unidos, asesinaron a la población indígena y esclavizaron a otra raza, los negros. Entonces empezaron a denominarse ‘población blanca’. Dejaron de hacer referencia a su origen, y comenzaron a denominarse por su raza”. Para el autor, sin embargo, si se habla de injusticia, no se puede hacer solamente hincapié en la cuestión racial, sino que hay que detenerse también en las desigualdades sociales, sobre las cuales pone la lupa a través de su narrativa, describiendo las contradicciones de las grandes ciudades, donde los barrios ricos conviven con barrios misérrimos. En una misma ciudad, la riqueza y la pobreza conviven en un choque continuo, un choque que subraya como la llamada justicia social está supeditada a la cuestión económica. “No creo que el sistema económico tal y como lo presenta el sistema político tenga margen alguno para la justicia”, comenta Mosley, deteniéndose sobre todo en la cuestión sanitaria -no hay que olvidar que Trump quiso desmantelar la reforma sanitaria de Obama-: “En Estados Unidos, si tú tienes un hijo enfermo, cuya medicación es muy cara y no te la puedes permitir, tu hijo no se curará. El Estado no lo curará”. Algo parecido sucede también con los “jóvenes que fueron enviados a Afganistán a la guerra y a los cuales, al regresar, no se les pagó ni los tratamientos médicos que necesitaban ni se les dio ningún tipo de jubilación. El ejército se justifica diciendo que no debe pagar porque muchos de estos jóvenes han vulnerado alguna regla castrense y, por lo tanto, no merecen ninguna compensación por su trabajo”, prosigue el autor de Traición, que observa preocupado como, actualmente, la pobreza ha aumentado a tal punto que “hay gente que no se puede jubilar, porque sus pensiones no les alcanza para vivir, o jóvenes que no pueden independizarse, porque con los bajos salarios no se pueden permitir pagar un alquiler. Por todos estos motivos, ha ganado Trump, que ha engañado a la población diciendo que resolverá estos problemas. Sin embargo,” concluye Mosley de forma tajante, “Trump no va a solucionar nada”.