Lo fantástico en la literatura para los más jóvenes

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Cuando falta un día para la llegada de los Reyes Magos, aquí la mejor literatura fantástica para los más jóvenes de la casa

 

 

 

Texto: ANTONIO TORRUBIA Y CONCEPCIÓN PEREA

 

Empecé a leer de todo y, cuando cumplí los 12 años, descubrí en la colección de Bruguera a Conan, el bárbaro creado por Robert E. Howard. Poco después, los libros de Howard me llevaron a otros nuevos y, así, me adentré en el universo de Dragonlance y de los Reinos Olvidados editados por Timun Mas. Ahora, ya adulto, como librero que soy, viendo a los lectores que me rodean, soy consciente de que mi recorrido lector es algo atípico. Por ello, ante la propuesta de escribir un artículo sobre literatura infantil, me encontré algo perdido, ¿cómo iba a escribir sobre un lector que yo nunca fui y sobre unos libros que no conformaron del todo mi biblioteca juvenil? De ahí que decidiera que este artículo no lo podía firmar yo solo; el nombre de Antonio Torrubia necesitaba ir acompañado de alguien que conociera de verdad la literatura infantil y juvenil. No dudé en ningún momento en recurrir a Concepción Perea (Sevilla), que de todas las personas que conozco es la que más sabe de literatura infantil y juvenil. Licenciada en Humanidades y Máster en creación literaria, Concepción es presidenta de la Asociación Bibliofórum, ha publicado La corte de los espejos inaugurando junto a China Miéville y Paolo Bacigalupi el sello de fantasía y ciencia ficción de Plaza & Janés (Fantascy) allá por junio de 2013 y acompaña con La última primavera a Joe Abercrombie, Kameron Hurley, Ken Liu y Victoria Álvarez (entre otros) desde mayo de 2017 en el sello fantástico de Alianza, Runas. Ahora da clases de creación literaria en Caja De Letras y está inmersa en la escritura de la tercera novela ambientada en TerraLinde: La Guerra de la Reina Durmiente. Entremezclando su conocimiento de la literatura para jóvenes y mi largo recorrido dentro de la literatura fantástica, hemos podido, Concepción y yo adentrarnos en la literatura fantástica para jóvenes, explorar las distintas ficciones que acerca el género fantástico a los lectores de menos edad que, precisamente por su breve trayectoria vital, están formándose a través de todas y cada una de las lecturas que caen en sus manos. La literatura escrita para este tipo de lector, tan ávido o más que el adulto, pero con menos lecturas y menos años a sus espaldas, es fundamental para crear los lectores del futuro, aquellos con los que me encuentro día tras día en mi librería en busca de una historia.

Lo fantástico para los más pequeños

El fantástico juvenil tiene en estos momentos varios autores superventas. La saga del niño mago Harry Potter de J. K. Rowling o las mitológicas aventuras que escribe Rick Riordan siguen en plena forma, y mientras tanto nos llegan centenares de novelas a las librerías que se etiquetan como “Los nuevos juegos del hambre” o “Juego de tronos para adolescentes”. Hay algo que nos gusta mucho de la literatura infantil y es que la línea que separa la realidad de la fantasía es muy porosa. Los niños tienen esa capacidad de ver “normal” cosas que un adulto comprendería como sucesos fantásticos o extraordinarios y eso es algo que se representa mucho en la literatura dirigida a ellos. En clásicos como Juan Chorlito y el indio invisible o Las aventuras de Lari Fari Mogelzahn ambos de Janosch no existe ninguna transición entre el mundo imaginario o el real, ambos conviven con total naturalidad. La buena literatura infantil no teme hablarles a los niños de cualquier tema, puede ayudarnos a entender cosas como el compañerismo y enfrentarnos a otros tan duros como la muerte, sin que eso suponga un trauma para el lector. Las brujas de Roald Dahl es una toma de conciencia sobre la fugacidad de la vida y la importancia de pasarla junto a las personas que nos aman. Igual que la impresionante Un monstruo viene a verme donde se habla del duelo con una naturalidad enorme. Otros títulos como Charlie y la fábrica del chocolate ponen de manifiesto que no todos los padres saben educar a sus hijos. O La historia interminable un libro que no parece escrito hace cuarenta años. No ha perdido vigencia, es perfectamente actual y llega al público más joven porque les resulta fácil entender la necesidad de huir de la realidad. Bastian no es un héroe perfecto, llega a convertirse en un personaje odioso y ahí radica uno de sus puntos fuertes; comprender lo fácil que es perder el contacto con la realidad cuando nada te pone límites. La canción de Cazarrabo de Tad Williams es un libro a tener en cuenta. Tad Williams es un autor muy poco leído en España, pese a que es uno de los padres de la fantasía actual, hay mucho de Añoranzas y pesares en Canción de hielo y fuego. La canción del Cazarrabo es un recorrido por el clásico viaje del héroe de Campbell, pero con una cosmogonía y un trasfondo que lo sacan completamente del tópico al ser sus protagonistas gatos caseros. Williams consigue de esta manera que un libro que gira alrededor de la clásica lucha del bien contra el mal, con un protagonista en busca de su destino y de su verdadero amor, nos parezca una historia atemporal, fresca y original. La literatura infantil y juvenil sigue siendo los géneros con más lectores y más crecimiento del panorama editorial, no solo en nuestro país sino a nivel general. Los nuevos autores están además haciendo un gran esfuerzo para acercarse a temas de los que era impensable hablar hace diez años. En este campo merece la pena hablar de Cada corazón, un umbral de Seanan McGuire en la que aparecen personajes asexuales y de géneros fluidos. Del mismo modo se está reivindicando el papel de las mujeres, algo importante porque durante mucho tiempo la literatura carecía de referentes no estereotipados a los que las niñas pudieran asomarse. Hay excepciones claro: Momo, Matilda, Pipi Calzaslargas…pero no eran lo habitual. Por suerte esos patrones están cambiando y para hablar de eso es interesante citar a Madeleine L´Engle con sagas como Una arruga en el tiempo o a Diana Wynee Jones y su El castillo Ambulante. L´Engle mezcló matemáticas y fantasía con una naturalidad envidiable. En la obra Una arruga en el tiempo, L´Engle logra explicar a lectores muy jóvenes conceptos como el hipercubo o el viaje interdimensional con una sencillez admirable y sus protagonistas, Margaret y Charles Wallace Murry, dos hermanos que se ven obligados a ir a rescatar a su padre, son personajes completamente atípicos; superdotados y aislados del resto de niños de su edad. Charles además es TEA, una representación realista, alejada de tópicos y dramatismos. Un niño brillante, comprensivo y detallista, que ha convertido las matemáticas en un refugio. Margaret, su hermana mayor es una adolescente valiente uno de esos personajes femeninos que era raro encontrar en la literatura fantástica de los años sesenta.

Mención aparte merecen autores más actuales como J. K Rowling, Philip Pullman y Neil Gaiman. Rowling con la saga de Harry Potter ha logrado meterse en el bolsillo a lectores de todas las edades y ha convertido a su pequeño mago en un imperio por si mismo y aunque Neil Gaiman no ha alcanzado ese nivel, sus novelas infantiles Coraline, El libro del cementerio o El océano al final del camino han hecho que muchos autores, y sobre todo muchos editores, se replanteen la literatura infantil y la acerquen a temas que rozan el terror, algo que desde la vena macabra de Roald Dahl parecía haber desaparecido de la literatura infantil mientras que Phillip Pullman con su saga de La materia oscura ha conseguido darle una vuelta de tuerca a Las crónicas de Narnia y mezclar de forma magistral mitología, religión y folclore europeo, estando más de moda que nunca tras la fallida adaptación a cine de hace unos años, con una serie de televisión y que con La bella salvaje, 20 años después retoma la historia desde otro punto de vista y la revisita con una perturbadora metáfora del diluvio universal. Respecto a Rowling ha escrito una saga que ha acompañado a muchos niños desde la niñez a la adolescencia, o de la adolescencia a la edad adulta. El suyo en un hito a muchos niveles y sin duda es uno de esos libros perfectos, bien para iniciarse en la literatura fantástica o simplemente para llevar a un lector desde el sentido de la maravilla y la ingenuidad de Harry Potter y la piedra filosofal, a la trama más oscura y adulta de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Para leer ciencia ficción, los lectores jóvenes tienen un buen punto de entrada en las sagas que parten de premisas postapocalípticas, como Los Juegos del Hambre, Divergente o El corredor del laberinto. Aunque no se adentran en los elementos más clásicos del género hace que les empiecen a ser familiares. A partir de ellas se puede saltar a obras más cercanas a la ciencia ficción. La siguiente lectura que yo recomendaría sería El despertar del Leviatán, que es la primera novela de la saga The Expanse, que se está adaptando ahora mismo a televisión. Me gusta porque, aunque su estructura y trama es más cercana a la space opera, mantiene ciertos aspectos muy anclados a la ciencia que conocemos. Por ejemplo, la importancia de la gravedad o las enormes distancias que existen entre los planetas. En la misma línea, más cercana a la space opera, está El largo viaje a un pequeño planeta iracundo de Becky Chambers. Los personajes y el universo que crea son reminiscentes de grandes series como Farscape y Firefly, pero su verdadera fuerza está en el modo simple y elegante en que los desarrolla.

Hay mucha oferta alrededor de la literatura infantil y juvenil, aquí el repaso es breve, casi a vista de pájaro. Los autores españoles merecerían un artículo aparte, ya que en España gozamos en estos momentos de una salud envidiable dentro del género, que además cuenta con premios de gran prestigio con El Cervantes Chico o el premio SM y que incluso tiene un programa de radio Castillos en el aire, dedicado exclusivamente a este tema, con una audiencia que no para de crecer y que además no solo promueve la lectura, sino que también cuenta con proyectos de escritura para los más jóvenes. Por todo ello, no podemos sino concluir con la convicción de que la oferta de lecturas, sobre todo de literatura fantástica es enorme y no para de crecer. Cada vez es más amplia, más diversa y más interesante. Leer nunca ha sido más fácil, ni ha estado más al alcance de todos. Hay una enorme variedad de formatos, géneros y temas. Pero lo que realmente hace falta para que un niño comience a leer es el apoyo de sus padres. Convertir los libros en un acontecimiento festivo, leerles y hacer que la lectura sea una actividad divertida, no una obligación educativa.