Una antología weird

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Antonio Torrubia escribe sobre "Contemplad el vacío", la antología de Philip Fracassi

 

Antonio Torrubia escribe sobre "Contemplad el vacío", la antología de Philip Fracassi

 

 

Texto: ANTONIO TORRUBIA

 

Dilatando Mentes es una joven editorial alicantina con algo más de dos años de vida y con veinte títulos en su catálogo. Comandada por Maite Aranda y José Ángel de Dios García, alternan clásicos del género fantástico con nuevas voces tanto españolas como foráneas y han editado, entre otros muchos autores al Conde de Lautréamont, Richard Calder o Hernan Migoya.  Contemplad el vacío la antología de Philip Fracassi que nos ocupa se podría englobar en el género weird y observamos homenajes al cine fantástico de los ochenta con pinceladas de horror cósmico. El autor compagina la escritura de relatos de terror con guiones para televisión y con su debut literario ha sido galardonado con los premios This Is Horror y Charles Dexter Ward, ambos a mejor colección de cuentos. Su relato A prueba de fallos, incluído en el libro, está en negociaciones para adaptadarse al cine y junto al cuento homónimo del recopilatorio, y Altar, Madre y Mandala ha entrado directamente en mi Olimpo particular del terror junto a Lovecraft, Poe, Barker y Matheson. La desesperanzadora prosa del americano nos hace plantearnos, al igual que consigue hacer el maestro Thomas Ligotti o el mismísimo Lovecraft si merece la pena que el género humano siga hollando un planeta Tierra que no se merece, si no seremos un error minúsculo dentro de los engranajes cósmicos dirigidos por entidades que ni siquiera comprendemos o si simplemente, merecemos la extinción completa y el olvido. Al autor no le tiembla el pulso a la hora de ahondar en lo más profundo de la retorcida alma humana, acabando con la vida de sus personajes o ponerlos en situaciones que ni siquiera le desearías a tu peor enemigo. Todo vale en esta broma cósmica que es la Humanidad.
Ha sido traducida por José Ángel de Dios García, con portada de Hugo Giner Puchal e ilustraciones interiores de Juan Alberto Hernández que casan de forma sublime con el tono de las nueve historias de temas tan dispares como la telequinesis utilizada como medio para la venganza; una piscina que se convierte en un escenario de pesadilla y sacrificios; un ladrón de caballos perseguido por poderes que no comprende; una niña entregada a la oscuridad que habita en el bosque; un sacerdote haciendo frente a una asesina en serie de la era victoriana; un joven disfuncional que se siente amenazado por la presencia del novio de su madre; el lado más triste y amargo de una relación de pareja; una madre que se transforma en un monstruo; un niño atrapado en una cala, obligado a mirar a la muerte a la cara... Situaciones comunes del día a día teñidas de angustia o temas sobrenaturales en los que atisbamos algo muy oscuro más allá de las estrellas.

Con prólogo firmado por Laird Barron titulado Nadie está a salvo y en el que dice cosas como: “¿Vas a correr o vas a pelear? No esperes un final feliz, necio. El horror contemporáneo cubre un amplio espectro de temas, estados de ánimo y vías de afecto; los dominios de Fracassi en este momento de su carrera se mueven por la confrontación física y emocional aderezada con unas gotas de surrealismo, así como por una violencia y una conmoción casi palpable. Contemplad el vacío entona un canto fúnebre propio de Nick Cave and the Bad Seeds…”, reseñas en The New York Times diciendo que el autor “(…)construye sus aterradores cuentos lenta y meticulosamente… su capacidad descriptiva es formidable; es especialmente hábil en la creación y el manejo del suspense(…)” o escritores como John Langan diciendo de él que “recuerda a Stephen King, Ray Bradbury o Robert R. McCammon”.  Si os gusta la literatura de terror, os diría que no la dejaseis escapar y si no habéis probado nunca a leer nada de miedo, probad a Philip fracassi, no os arrepentiréis. O puede que sí os arrepintáis, ya que querréis leer más obras suyas y, de momento, es lo único disponible.