2066, el año de la invasión

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En Rosalera, Tade Thompson nos sumerge en una novela negra entre alienígenas y laberintos psíquicos

 

rosalera edit

 

 Texto: Antonio Torrubia

 

Poderes psíquicos, aliens sanando a las masas y un personaje principal muy carismático. Neuromante, Blade Runner, Distrito 9 y La llegada. Todo lo que podéis pedirle a un hardboiled de ciencia ficción y mucho más lo encontraréis en Rosalera.

Tade Thompson nació en Londres y creció en Nigeria. Es médico y psiquiatra, profesión que alterna con su carrera como escritor y consumado autor de relatos. Candidato a los premios de la British Science Fiction Association en la categoría de cuento por The apologists, publicó en 2016 su primera novela: Rosalera (Rosewater en el original), con la que quedó finalista del premio John W. Campbell. Esta obra de ciencia ficción, pese a ser totalmente independiente y proporcionar un cierre satisfactorio, da inicio a una trilogía aún inconclusa y que lleva por título Wormwood.

Entre la producción literaria de Thompson también podemos encontrar el poemario Komolafe y varias novelas cortas (entre todas ellas permitidme destacar dos: The murders of Molly Southbourne, nominada al premio Shirley Jackson, al Nommo y el premio British Science Fiction y en proceso de adaptación al cine o Making Wolf, con el que ganó el Golden Tentacle Award). Ávido lector, Thompson además es aficionado al jazz, las artes plásticas y MMA y podremos verlo en España en julio, ya que visitará el Festival Celsius de Avilés, al igual que sus compatriotas y compañeros de editorial en España: Joe Abercrombie y Sarah Pinborough.

RosaleraportadaLa novela la publica Alianza en su sello fantástico Runas, con traducción de Raúl García Campos, y su acción nos traslada a Nigeria en el año 2066. Una muchedumbre desesperada converge en torno a una misteriosa bóveda alienígena. Así ha surgido Rosalera, la ciudad que rodea la bóveda a la que todos acuden por sus supuestos poderes de sanación. La llegada de los alienígenas también ha dado lugar a la xenosfera, un espacio telepático al que solo puede acceder un grupo muy reducido de humanos, los sensibles. Uno de ellos es Kaaro, cuyo trabajo de día es crear el cortafuegos para que otros sensibles no puedan acceder a los datos de los bancos. Pero Kaaro, que tiene un pasado criminal, además es agente del gobierno y ahora debe averiguar qué es lo que está matando a los demás sensibles. 

 

El protagonista y su doble vida, a caballo entre hacer de bloqueo mental en las acciones de una compañía y agente secreto, es un tipo tan pasado de vueltas que empatizas con él pese a que, según el informe que aparece en el libro, dice: <<es sexista, materialista, codicioso, insolente y amoral. Vive solo, no tiene mascotas ni amigos de verdad, y que a mí me conste, no tiene ninguna meta en la vida. Se estima que el riesgo de que se suicide, en el caso de que se dieran unas circunstancias determinadas, es de bajo a moderado>>. A ratos me recordaba al Sherlock Holmes de Benedict Cumberbatch y, en otros momentos, a Idris Elba en Luther. La novela está sembrada de párrafos para enmarcar y Tade Thompson consigue pasar de la acción trepidante a contarnos detalles del futuro -que empezó a cambiar tras el impacto de un meteorito-entidad en Hyde Park en 2012-, dando saltos en el tiempo e hilando recuerdos del protagonista y de varios secundarios (como la misteriosa Chica de la Bicicleta) de forma magistral y haciendo que queramos saber más de cómo ha llegado todo hasta ese oscuro futuro y que deparará éste para La Humanidad. 

De entre todas las frases elogiosas que han dicho de Rosalera autores como Aliette de Bodard, Lavie Tidhar, Cristina Jurado, Adrian Tchaikovsky o Ann Leckie y que la editorial ha incluido en la contraportada del libro, me quedo con la de Annalee Newitz, autora de la novela de ciencia ficción inédita en español Autonomous y fundadora de iO9:

“Un thriller satírico e ingenioso sobre una invasión alienígena. Tade Thompson crea un mundo fascinante que te absorbe y no da tregua. Este libro te comerá vivo… y te va a gustar.”