El novelista, el ensayista, el intelectual Rafael Sánchez Ferlosio

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Muere en Madrid a los 91 años el escritor e intelectual Rafael Sánchez Ferlosio

 

 

 

 

Texto: REDACCIÓN

 

“En los años 50 revolucionó la narrativa con obras como Alfanhuí y El Jarama, y con posterioridad pasó a una especie de ensayo literario, social, político, crítico, siempre brillante, que nos dio obras maravillosas hasta el final de sus días”, así despedía esta mañana el Ministro de Cultura José Guirao a Rafael Sánchez Ferlosio, que hoy ha fallecido en Madrid a los 91 años. Si bien con los años, renegó de ella, fue su novela El Jarama la que le dio la fama en 1955 y la que lo consagró. La novela relata, por un lado, la vida y vicisitudes de once jóvenes que pasan un día de verano bañándose en las aguas del río Jarama y, por el otro lado, la confrontación entre dos mundos, el rural y el urbano, el mundo de la clase obrera de la ciudad y el mundo de los habitantes del medio rural. Considerada como una de las máximas expresiones del realismo social español y de las obras más destacadas de aquella generación del 50, de la que Ferlosio era el último exponente, El Jarama consiguió el Premio Nadal y el Premio de la Crítica. Su centralidad en el canon literario del siglo XX y su importancia en la consagración de Ferlosio no deben hacer olvidar que el autor español, nacido en Roma en 1919, había publicado anteriormente Industrias y andanzas de Alfanhuí con la que Ferlosio se inscribía en la tradición picaresca, a la que hacía dialogar con el realismo mágico. En Alfanhuí, Ferlosio, como diría Julio Llamazares en un artículo para El País, “llevó su imaginación al límite, con veletas y marionetas capaces de actuar y de hablar como personas y animales y objetos llenos de humanidad y de sentimientos”.

En su intervención de hoy, el Ministro de Cultura recordaba, asimismo, otra de las obras claves del escritor, La semana del jardín, que, en palabras del propio Guirao, “"fue un hito cuando se publicó" y que significó la entrada de Ferlosio en el género del ensayo, al que nunca abandonó. En efecto, El testamento de Yarfoz, publicada en 1986, fue su última novela y, si bien siguió practicando el género del relato - El geco. Cuentos y fragmentos, publicado en 2005, fue su último libro dentro de dicho género- el ensayo adquirió protagonismo y se impuso a la ficción. Su interés por la lingüística despertó, sobre todo, tras la lectura de Karl Bühler –“Tras escribir El Jarama, agarré la Teoría del Lenguaje de Karl Bühler y me sumergí en la gramática y en la anfetamina”, confesaría el propio Ferlosio-, autor al que siguieron filósofos y lingüistas como Husserl o Jakobson, si bien ninguno de ellos tuvo la influencia del autor de Teoría del lenguaje y Teoría de la expresión. Fruto de aquellas lecturas son los textos Las semanas del jardín y «Guapo» y sus isótopos, recientemente reeditado por la editorial Debate, que en los últimos años y bajo la edición de Ignacio Echevarría ha editado y publicado la obra ensayística de Ferlosio, una obra en la que la lingüística, si bien a la base de casi todas sus teorizaciones, es solo de los intereses sobre los que ensayó el escritor. En efecto, como señalaba el propio Ignacio Echevarría en el prólogo de Babel contra Babel “la labor de Rafael Sánchez Ferlosio como articulista y como ensayista (imposible en su caso, como se ha dicho ya en otro lugar, deslindar netamente las dos facetas) revela una gran amplitud de intereses, por mucho que sus reflexiones regresen una y otra vez a las mismas cuestiones fundamentales. Desde su particular puesto de observación, ese mirador que le ha procurado la media docena de periódicos —nacionales y extranjeros— que, según sus propias declaraciones, llegaba en otros tiempos a leer o al menos hojear diariamente, Ferlosio ha pasado buena parte de las últimas cuatro décadas escrutando atentamente la actualidad política y cultural no sólo española, sino también del mundo, perceptivo a toda suerte de fenómenos y de acontecimientos, sin descontar los que esos mismos periódicos registraban en sus páginas de sociedad, de comunicación, de religión o de deportes.” Prueba de todo ello son los cuatro tomos de ensayos reunidos publicados por Debate, empezando por Altos Estudios Eclesiásticos I, siguiendo con Gastos, disgustos y tiempo perdido y terminando por Qwertyuiop, donde encontramos textos dedicados al deporte, a la enseñanza, a la publicidad o al trabajo. QWERTYUIOP, como señala Echevarría, es “una simple secuencia de letras: las que configuran la primera de las tres hileras que, en los teclados alfanuméricos, ocupan las letras del alfabeto. El orden en apariencia arbitrario en que están dispuestas obedece a un designio racional, que combina varios criterios, entre ellos el de frecuencia.”

La muerte de Sánchez Ferlosio es la muerte de uno de los autores, ensayistas e intelectuales más relevantes de la segunda mitad del siglo XX y de las primeras décadas dentro del panorama hispánico. En 2015, en ocasión de la publicación de Campo de retamas, donde reunía todos sus pecios, algunos de ellos inéditos hasta entonces, afirmaba a EFE: "El capitalismo está destruyendo el mundo", confesando que “no sé cómo se puede ir contra el capitalismo tan feroz que tenemos encima". Hoy sus palabras, particularmente actuales, nos sirven para recordar el compromiso intelectual de Ferlosio.