Grégoire Bouiller: entre Thomas Bernhard y Éric Rohmer

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David Pérez Vega escribe sobre Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro, de Grégoire Bouillier.

 

 

 

 

 

Texto: DAVID PÉREZ VEGA

 

A través del chat de Facebook, me preguntaron los editores de Hurtado & Mendoza si me apetecía que me enviaran algún libro de su editorial para reseñarlo. En un primero momento les contesté que estaba saturado de libros (lo que siempre es cierto), pero unos meses después, navegando por su web, pensé que Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro del francés Grégoire Bouillier (Tizi Ouzou, Argelia, 1960) tenía muy buena pinta, y se lo solicité para poder leerlo y reseñarlo. Ellos, muy amablemente, me lo enviaron. Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro está formado por las novelas: Informe sobre mi persona (2002), El invitado secreto (2004) y Cabo Cañaveral (2008); o más bien debería hablar de dos novelas cortas (las dos primeras) y un relato, puesto que Cabo Cañaveral es un texto de 17 páginas.

Buscando información sobre Bouillier en internet, me encuentro con una entrevista, aparecida en El periódico de Aragón. Aquí, ante una pregunta sobre si lo que escribe es autobiográfico, contesta: «Totalmente. La idea es estar lo más cerca posible de lo que he vivido. No engañar. A veces me sorprendía escribiendo palabras tratando de reconstruir algo pasado, pero veía que no me acordaba de nada. De forma intuitiva ponía palabras en algo que ignoraba. Era una mentira y, por tanto, las tachaba. Si hubiera puesto esas palabras hubiera hecho mala literatura. En lo que no sé, hay que poner no sé. El vacío sólo se puede reflejar con silencio.»

En Informe sobre mi persona el personaje, que nos habla de su vida en primera persona, se llama exactamente Grégoire Bouillier; y a tenor de las historias exageradas y terribles (pero también cómicas) a las que el lector ha de enfrentase, había pensado que el autor se servía de su vida como punto de partida y que a partir de ahí creaba ficción. Pero, como vemos gracias a las palabras de la entrevista que muestro, según Bouillier, él no está haciendo ficción. Como narración autobiográfica, Informe sobre mi persona es un texto totalmente impúdico, y éste acaba siendo, precisamente, uno de sus mayores atractivos. La novela empieza con esta frase: «Tuve una infancia feliz», y a continuación se narra una escena impactante: un intento de suicidio de la madre, que trata de tirarse desde el balcón de la casa. El tono de este primer libro ya está marcado desde estas primeras páginas: se narra algo terrible e íntimo desde una cierta objetividad irónica y mucho sentido del ritmo. Algunas de las historias contadas son tan estrambóticas (como que cuando el autor nació su madre no podía darle el pecho y él rechazó la leche de vaca y de burra y sobrevivió porque acabó tolerando la leche de una cabra) que hacen pensar en el realismo mágico. Aunque lo que realmente está tratando de hacer Bouillier en este primer libro es volver a mirar el mundo con ojos de niño, lo que le lleva a plantear relaciones sorprendentes e inverosímiles entre los sucesos de la realidad. Así, por ejemplo, nos habla del vuelo de sus padres con él desde Argelia (donde nace el autor) a Lyon, en el que se desató una peligrosa tormenta, y con esta idea va hilando otras: «Y más adelante nunca he abandonado un amor por otro ni cambiado de vida o de situación sin que todo se convirtiera en una tormenta. La idea que me hago del cambio es indisociable a la sensación de caos. Tanto es así que a veces el alboroto me ha hecho creer en la necesidad de cambiar. Me da por pensar que si los cielos hubiesen sido apacibles entre Argelia y Lyon, habría surcado ciertos acontecimientos y quizás incluso la vida sin contratiempos.» (pág. 18)

Bouillier va relatando acontecimientos de su vida y, para centrar el recuerdo, suele empezar con una anotación sobre su edad. Así, por ejemplo, leemos en la página 62: «Nueve años. Me encuentro en el inmenso recibidor del apartamento de los Fenwick y Marie-Blanche y yo tenemos que escondernos mientras Fabrice cuenta hasta cien»: una anécdota, tal vez, sobre el despertar sexual, y de ahí salta en el tiempo treinta años para hablar de algún recuerdo de sus relaciones afectivas con mujeres. Después volverá hacia atrás en el tiempo para relatar el momento en que (recordemos que aquí no hay pudor) su hermano mayor se mete en su cama para llevar a cabo juegos sexuales con él; un hermano mayor homosexual que emigrará a Estados Unidos, donde morirá víctima del sida. Rupturas amorosas en la vida adulta, repetidos intentos de suicidio de la madre en la infancia. Todo es tremendo, pero Bouillier consigue relatarlo con mucha gracia, con sentido de la maravilla y, de una forma extraña y talentosa, hace que las rítmicas escenas de su libro acaben siendo una aparentemente ligera celebración de la vida. Y así, uno acaba de leer Informe sobre mi persona con la muy grata sensación de haberse acercado a un nuevo y atractivo escritor, que publica su primer libro pasados los cuarenta. Informe sobre mi persona fue un libro que, al parecer (yo me acabo de enterar), sonó en el mundillo literario francés de 2002 y recibió algún premio.

En la página 119 llegamos a la segunda novela, El invitado secreto. Es curioso percatarse de cómo en este libro, publicado dos años después del anterior, Bouillier juega a ser un escritor diferente al de su debut. En vez de ir pasando de una pequeña historia a otra, como hacía en Informe sobre mi persona, aquí nos va a hablar de una única historia, con una ubicación temporal muy concreta. Esta segunda novela empieza así: «Fue el día de la muerte de Michel Leiris. A finales de septiembre de 1990 o nada más empezar octubre.» Ese día le llama por teléfono una mujer con la que mantuvo una relación durante cuatro años y que le dejó de repente, sin ninguna explicación. La historia va a bascular entre dos polos: el narrador tiene la oportunidad de cerrar una herida del pasado que aún le duele, o por el contrario las heridas se van a reabrir y van a resultar todavía más dolorosas. La mujer le propone acudir a la fiesta de cumpleaños de una amiga artista, que cada año, además de invitar al mismo número de personas que los años que cumple, permite que un invitado traiga a un desconocido. Su expareja ha pensado que Bouillier puede hacer un buen papel como ese «invitado secreto» que propone el título. Bouillier empezará entonces a pensar que su ex ha querido transmitirle con esta propuesta un mensaje secreto y se debatirá entre acudir a la fiesta (que siente como una humillación) o no hacerlo.

El estilo literario de esta segunda novela ha cambiado respecto a la primera. Si en Informe sobre mi persona primaba la frase corta, el salto de una escena a otra y la asociación de ideas chispeantes, en El invitado secreto nos encontramos con frases mucho más largas, envolventes y reflexivas. Además de esto, hay otro detalle que me ha hecho pensar en el escritor austriaco Thomas Bernhard: Bouillier introduce expresiones hechas en su discurso (algo que ya hacía en Informe sobre mi persona), y las remata con expresiones del estilo «como suele decirse.» De hecho, había apuntado en mis notas sobre el libro que el estilo me recordaba a Bernhard, y unas páginas después ha aparecido su nombre en el texto (en la página 139, concretamente). Además, ahora el tono es más sobrio que el del libro anterior.

Si bien el estilo literario cambia de un libro a otro, el narrador sigue siendo el mismo. Aunque no haya referencias directas entre un texto y otro, en Informe sobre mi persona Bouillier le cuenta al lector que su escritor favorito es Homero, y en El invitado secreto hay continuas referencias a sus libros. Además, esto lo relaciona con el viaje de la sonda Ulises por el sistema solar, que da título al conjunto de los tres libros. La clave para entender el conflicto entre el narrador y su expareja será literaria; y arte y vida quedarán perfectamente imbricados en el tramo final de la historia, con la gracia de un enredo francés al estilo de las películas de Éric RohmerBouillier añade al texto distintas fotos y documentos para mostrar que lo que cuenta es real y que está hablando de la fiesta de una artista real. Y esto da a la novela también un aire de obra de arte conceptual.

La narración Cavo Cañaveral sirve de coda a este volumen. El estilo es más parecido al de El invitado secreto que al de Informe sobre mi persona, pero con una curiosa diferencia: si bien las ideas se expresan con frases largas como en la segunda novela, en el texto aparecen cortadas de forma abrupta por puntos que no parecen corresponderse con el ritmo del párrafo y que crean una buscada sensación de discurso entrecortado. Aquí Bouillier ya es un autor relativamente conocido y nos narrará una aventura sexual que tiene lugar en provincias cuando ha salido de París para participar en una mesa redonda de escritores. El personaje femenino conoce la obra del autor y sabe que ella misma puede convertirse en material narrativo para él, lo que la llevará a alterar su conducta al relacionarse con el escritor. Así, el libro acaba con una interesante reflexión sobre la narrativa autobiográfica.

Tres circunvoluciones alrededor de un sol cada vez más negro me ha parecido un libro potente y me ha llamado la atención que haya sonado menos en el panorama literario español de lo que debería haberlo hecho. Ya sabemos que la gran literatura ha dejado de habitar de forma exclusiva en las grandes editoriales, pero no deja de ser una pena que a las pequeñas editoriales les cueste tanto acercarse al público, cuando –en realidad– están haciendo, en muchos casos, apuestas muy fuertes por la calidad literaria.

Veo en internet que Grégoire Bouillier, además de estos libros que comento aquí, ha publicado en Francia uno nuevo, titulado Le Dossier M, que salió en dos volúmenes (en 2017 y 2018) de 800 páginas cada uno. Espero que Hurtado & Mendoza, u otra editorial, se anime a publicarlo aquí, porque Grégoire Bouillier me ha parecido un escritor francés muy a tener en cuenta.