Filosofía de vida, no de Visa

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En “Yo me largo Tour” Alicia Misrahi recorre 8.000 kilómetros por Europa en rebeldía contra el capitalismo salvaje

 

 

 

Texto: ANTONIO ITURBE

 

La periodista y escritora Alicia Misrahi había tenido siempre el poco apego por las ataduras y el permanente aire de provisionalidad de los viajeros clásicos, pero entre trabajos y demoras nunca se había lanzado a los caminos. Y lo hace en un periplo por carretera de 8.000 kilómetros a través de una docena de países de Europa en los que a veces las cosas van bien y otras, van mal. Pero no falta camino.

A una edad en la que algunos deciden empezar a retirarse, ella se ha lanzado a tumba abierta –es un decir- por Europa a bordo de una modesta furgoneta Citroën Jumpy con su perra Nika como escudera. Aunque a veces es Nika la que se entiende mejor con la gente y arranca las sonrisas y no se sepa en este viaje de entuertos quién es señor (o señora) y quien escudero (o escudera). Misrahi relata con una mezcla de descaro y ternura sus peripecias, en los momentos de iluminación y también en los de apagón.

El suyo es un viaje que arranca desde la precariedad. Lo que la incita al viaje no es lo rutilante de los lugares a donde va a llegar sino el momento gris en una España en crisis de todo tipo que deja atrás. Es una huida, casi un grito. Nos dice en el prólogo del libro que “Quería partir, dejar atrás el misérrimo panorama nacional, huir hacia delante y no planeé nada, sólo anoté algunos nombres de ciudades y pueblos que parecían interesantes y bellos y que estaban más o menos alineados: Yo me largo tour es un acto de rebeldía: un yo me voy y ahí os quedáis, un yo me piro y me olvido durante un tiempo de mis problemas económicos y de este país y de sus malas noticias horarias. ¡Voy a volar!”. Estas páginas y estos kilómetros afirma que son el resultado “tanto de un reto personal como un desafío al Sistema, al Capitalismo Salvaje y a la Crisis económica que me estaban devorando, hundiendo en la depresión: ¡Ya no tengo filosofía de Vida. Tengo Filosofía de Visa!”.

El libro funciona como relato divertido cuando trata de colar de extranjis a su perra en un estirado balneario austriaco que prohíbe la entrada a animales o sobrecogedor cuando tras visitar Auschwitz, aturdida, sin dinero y sin GPS, se ve perdida en una noche inmensa. Y también funciona como manual para viajeros austeros que planten cara al consumismo galopante: ¿quién dijo que viajar es caro?: “la consigna era «ahorra como y cuanto puedas», por esa razón el ritmo habitual de hospedaje era de tres noches de parking y una de camping y las comidas consistían, básicamente, en latas de fabada asturiana o escudella catalana, más algo de fruta para no pillar el escorbuto, y puñados de frutos secos, que proporcionan mucha energía”. Tampoco gastó mucho en el equipamiento del vehículo: “Decidí irme de viaje a la brava. No había hecho nunca una salida con la furgoneta, ni siquiera de un fin de semana. De hecho, jamás había dormido dentro de ella. Instalé un somier individual en la Jumpy, un colchón encima y, debajo, varias maletas con ropa de todo tipo y algunas cajas con provisiones y utensilios. Encima de la cama iba Nika, instalada como una reina.”

A los diez días de viaje, un cajero se tragó sus tarjetas de crédito en un pueblo cerca de Annecy, la Venecia de los Alpes, en la frontera holandesa un policía amenazador las desalojó de la furgoneta para un registro inquietante, en Amsterdam comparte risas con un taxista norcoreano extravagante, en Praga los empleados de correos parecen salidos de una novela de Kafka, en París los turistas juegan a ser canallas y “algunas zonas de Montmartre son una caricatura de sí mismas”…

Y, más allá de la mirada y las aventuras que no cesan, más allá de su sentido del humor irónico, el libro también es un profundo aullido que expande una aguda crítica a esa Europa que se encierra en su confort decadente: “Las Cataratas del Rin, Mainau, Bregenz… Suiza, Alemania, Austria… En esta parte de Europa cambias de país sin darte cuenta, es la Comunidad europea de las fronteras abiertas y las economías encerradas en sí mismas, monitorizadas por los países poderosos y la banca mundial”.

Un libro para viajar lejos con una mirada muy cercana.

www.aliciamisrahi.com