El abecedario casual de Nuria Labari

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texto NURIA LABARI  foto ASÍS G. AYERBE

Nuria Labari acaba de publicar La mejor madre del mundo (Literatura Random House), donde nos muestra con afilado sentido del humor cómo la maternidad es mito y timo, a través de una mujer empeñada en ser madre y cómo eso la pone en una encrucijada.

 

Amor: Si acierto con esta, entonces sobraría todo el abecedario. Porque, de alguna manera, es siempre lo que da sentido al resto.

Belleza: La belleza es difícil. Eso lo dijo Sócrates. Yo creo que eso la hace aún más hermosa.

Cenicienta: Una jovencita maltratada por tres mujeres malvadas capaz de convertirse en una persona feliz gracias a un vestido brillante y unos zapatos nuevos. Un sueño con el que seguimos educando a nuestras hijas.

Dios: Hasta donde he leído, es un hombre que habla a otro hombre.

Esterilidad: Es un problema menor que arreglan fácilmente en las clínicas de fertilidad algunas mujeres famosas, principalmente actrices, princesas y esposas de futbolistas. Después presentan a sus bebés en revistas del corazón que leemos en las clínicas de fertilidad las mujeres realmente estériles.

Fracasar: Verbo que articula el proyecto de Constitución española propuesta por el escritor Juan Benet. Artículo I (y único): “A todo ciudadano español se le reconoce el derecho a fracasar”.

Ganar: Ser dueño de una sola cosa que nadie pueda quitarte, eso es ganar tu vida.

Humor: Una forma de intimidad sofisticada, por eso resulta tan sexy. Si además es inteligente, entonces resulta irresistible.

Identidad: Todo aquello que es nuestro y nunca pondríamos en nuestro curriculum ni en Instagram.

Justicia: Dar a cada uno lo que le corresponde.

Kriptonita: Es la única respuesta de la que estoy segura de todo el cuestionario. No voy a responder porque sospecho que es una trampa.

Lectura: Una forma de atención apasionada que requiere dedicación y entrenamiento. El fitness del alma, por así decir. Y la razón por la que los buenos lectores somos siempre mejores amantes.

Maternidad: A decir verdad he escrito un libro sobre el significado de este palabra. Pero si me lo preguntan en una entrevista creo que me limitaré a afirmar que esta cualidad no determina el valor de una mujer.

Niña: Esta se la he preguntado a mis hijas porque me ha parecido la más difícil. Les he pedido que lo resuman en tres palabras. La pequeña ha respondido sin dudar: pintauñas, escribir, miedo a las ventanillas. La mayor ha dicho que necesitaba cuatro palabras, en vez de tres: gusto por las cosas.

Ñoño: No estoy segura. En casos contados puede llegar a ser una forma torpe de verdad. Pero creo que normalmente esconde una mentira socialmente aceptada y una forma de cobardía (con raso y puntillas, para colmo).

Oasis: Casa. En el sentido de habitar un lugar del que, de alguna manera, siento que formo parte. Puede ser una cocina, una persona, una playa o una ciudad. Hay muchos oasis y, al mismo tiempo, son escasos.

Política: En Grecia los idiotas eran los que se preocupaban solo de sí mismos, sin prestar atención a los asuntos públicos o políticos. En la actualidad parece que sucede exactamente al revés.

Quijotesco: Un término que no me gusta. Me temo que asocia a las personas con ideales a la locura y a la falta de pragmatismo. Sin embargo, creo que conectar nuestra conciencia (lo que sabemos del mundo) con nuestras acciones (lo que hacemos con él) debería ser una prioridad moral de cualquier democracia cuerda y saludable.

Relato: Ese punto de luz en mitad de nuestra oscuridad. Diría que todo el mundo es dueño de al menos de un relato que no podría contarse sin su forma de mirar. Todos llevamos dentro una linterna y un buen relato es la manera de encenderla.

Sexo: Me encanta el sexo. En este momento, solo se me ocurren cosas buenas al respecto. Claro que depende del día. Porque tiene el poder de hacernos sentir tan poderosos como vulnerables. Y no siempre depende de nosotros. (Por desgracia, menos aún de nosotras).

Tiempo: Es la verdadera ideología de nuestro tiempo. Una variable inventada que no existe en realidad y sobre la que tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida. El tiempo es algo que deberíamos erradicar de nuestro pensamiento, al menos para conocer la verdad sobre nosotros mismos.

Universal: Es un sentimiento del mundo propio de los seres humanos. Cuando una gota de agua se siente parte del Océano, esa gota es siempre una persona.

Vida: Es el relato que construimos cuando nos contamos a través de la variable tiempo que, en realidad, ni quita ni pone. También debería ser lo

Web: En mi caso es sinónimo de lugar de trabajo. Me he pasado toda mi vida profesional trabajando en Internet. Una descentralización de la información sin precedentes a la que asistimos como espectadores privilegiados e incluso, a veces, como actores implicados.

X: Señor o Señora X es la persona que ha elaborado este diccionario tan difícil. Y tengo que decirle, que me cae muy bien.

Yo: Señor o Señora X, ya no me cae bien. ¿De verdad cree usted que una persona que se dedica a escribir libros es capaz de definir en una línea semejante pronombre personal? Acertar esta sería mi final.

Zancadilla: Una palabra traviesa y divertida que lleva disfraz. Las zancadillas son siempre algo serio y feo. No conozco a nadie que esté jugando cuando pone una.