Javier Cercas gana el Planeta y se pasa al policiaco

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Manuel Vilas es finalista en el Premio Planeta con más voluntad literaria de los últimos años

 

 

 

 

Texto: ANTONIO ITURBE

 

El 70 aniversario de la fundación de la editorial ha llegado con un premio planeta que ha renovado algunos resortes. No nos han ahorrado la mecánica fantasiosa de la deliberación de un jurado en una habitación blindada, que va eliminando candidatos entre plato y plato hasta la fanfarria final, pero sí ha cambiado el escenario y de hoja de ruta. El sobrio Palacio de Congresos se ha cambiado por El Museo Nacional d’Art de Catalunya, en el edificio construido para la Exposición Universal de 1929 en ese estilo de mejunje historicista que tanto gustaba a la burguesía catalana de principio del siglo XX. Y también ha cambiado la aparición de rostros acostumbrados a hacer cumbre en la lista de libros más vendidos, aunque los ganadores, Javier Cercas y Manuel Vilas, sean unos escritores con unas cifras de ventas notables, pero con obras que no tienen como objetivo el entretenimiento. O no solo eso.

Javier Cercas ha sido el ganador del premio Planeta 2019 por su novela Terra Alta. Al tomar la estatuilla planetaria (antesala del cheque de 600.000 euros) ha manifestado que “es la primera vez en mi vida que me presento a un premio literario” y lo ha justificado con su sorna marca de la casa: “Ha habido dos motivos para hacerlo. El primero, que cada año a la mañana siguiente del premio Planeta mis vecinos, mi quiosquero, me miraban con una mezcla de compasión y solidaridad diciéndome ‘algún día ganará usted el Planeta’. ¡Ya no me lo podrán decir más! La segunda razón es que Terra Alta es un libro especial y me parece que esta era la mejor manera de anunciarlo a los lectores”.

Explicó que tiene 57 años y no quería cae en el peligro de repetirse: “no quería convertir en fórmula lo que había sido hallazgo. Así que en este libro trato de reinventarme, de ser radicalmente distinto y radicalmente fiel a lo anterior”.

La novela ganadora del Planeta es un policviaco “pero he tratado de traer la novela policiaca a mi terreno”. El protagonista es un mosso d’esquadra que había tenido un pasado delictivo que sigue siendo una sombra que lo persigue. Es el marido de la bibliotecaria del pueblo y su novela favorita es Los miserables, la historia inspirada en la vida de Vidoq, el delincuente que terminó siendo director de la policía francesa. Deberá enfrentarse a la resolución de un triple asesinato en la casa de unos empresarios de la zona. Cercas señala que en el libro “está la reflexión sobre los temas que me interesan: el valor de la ley, la posibilidad de la justicia, la legitimidad de la venganza…”

Y ha recordado que el escritor escribe la mitad del libro, pero que la otra mitad que lo completa es cosa del lector: “Un libro es una partitura que quien interpreta es el lector”.

El finalista de este año también es un autor que no juega en la liga de los libros de entretenimiento sino que, al igual que Cercas, quiere ir más allá, más adentro, como hiciera en su celebrado libro Ordesa. Manuel Vilas (estatuilla, tourné planetaria junto al ganador y 150.250 euros), finalista con la novela titulada Alegría ha dicho al tomar la estatuilla que el título se debe “a que estoy alegre. A que se trata de la historia de una persona en su edad madura que se da cuenta de que la alegría es más importante que la felicidad. La alegría de la memoria y tamb ién la alegría del presented e contemplar vivir a tus seres queridos”. Ha señalado que “también es una historia que quiere hablar del presente social y político de España y del mundo. He intentado hacer en esta novela una búsqueda de sentimientos puros en tiempos de desesperación colectiva”. Y ha recalcado que “el sentimiento de alegría es un derecho de todos los seres humanos”.

Después de que Fernando Aramburu demostrase con Patria que se puede hacer literatura sin efectos especiales y vender muchos libros, parece que el premio Planeta vuelve a mirar a autores con más ambición literaria. Javier Cercas fue un autor de minorías con el paladar bien educado hasta que Soldados de Salamina lo catapultó a la celebridad al mostrar el conflicto de la guerra civil desde un ángulo menos maniqueísta de rojos y negros. En 2018 Manuel Vilas logró con Ordesa uno de los éxitos del año con un libro introspectivo, una especie de autorretrato inventado entre cáustico, patético y entrañable, que retrataba a buena parte de la sociedad española.

El premio Planeta es siempre un termómetro para medir la temperatura entre Barcelona y Madrid, especialmente glacial este año. La tensión ambiental en Cataluña ha hecho que no hubiera representación institucional de la Generalitat, como había sido tradicional. Muy lejos queda aquella cena en el hotel Princesa Sofía de Barcelona en que el fundador del emporio Planeta, José Manuel Lara, era elogiado por el president de la Generalitat Jordi Pujol en castellano y Lara, en un festivo tono de compadreo tomaba otro micro y lo tuteaba con toda familiaridad y le decía: “Pujol, tu habla en tu idioma y yo hablaré en el mío”. Por parte del gobierno central ha asistido la vicepresidenta Carmen Calvo, la presidenta del Parlamento Meritxell Batet y el ministro de cultura, José Guirao. Asimismo, la ciudad ha estado representada al más alto nivel con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.