Microhistoria, la historia que no se cuenta

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El Festival de novela histórica de Barcelona de este año está dedicado a la microhistoria y a sus protagonistas.

 

 

 

 

 

Texto: REDACCIÓN

 

Con su concepto de “microhistoria” Carlo Ginzburg nos enseñó que detrás de los grandes nombres y de los grandes acontecimientos, es decir, detrás de esa historia que escribimos con mayúsculas existe otra, más invisible, escrita con minúscula, pero esencial para comprender el desarrollo político, cultural, social y económico de nuestras sociedades. No hay que olvidar, nos recuerda Ginzburg, que la historia no la hacen las grandes figuras, sino los individuos desde su anonimato. Ellos, los sin nombres, los que nunca aparecen en los manuales, son los verdaderos protagonistas de ese relato histórico que nunca los tuvo en cuenta. “Cuando nos adentramos en las claves de una época para comprender su espíritu, con sus luces y sus sombras, advertimos que las pequeñas historias de hombres y mujeres que no tuvieron un papel predominante en su tiempo explican todavía mejor lo que fueron aquellos acontecimientos, a partir de los detalles de sus vidas y de anhelos que solo ellos pueden revelar”, escribe Félix Riera, director del Festival de Novela Histórica de Barcelona que se presentó el pasado lunes y que tendrá lugar en la ciudad condal del 4 al 9 de noviembre.

Este año, como señala su director siguiendo la estela de Ginzburg, el festival estará dedicado a “las pequeñas historias, de mujeres y hombres anónimos que han cambiado el mundo sin reparar que lo hacían; personas anónimas que despierten interés porque adentrarse en sus vidas nos permite entender el devenir de la historia”. A través de historias reales, pero también a través de la ficción, el festival quiere mirar hacia atrás y recuperar esa historia que nunca es única, que siempre es múltiple. Y es que no hay una Historia, sino historias, versiones y testimonios diversos que interactúan entre sí; testimonios y hechos reales se confunden con relatos ficticios, con narraciones construidas para tratar de comprender el pasado. Como dijo en su día la pensadora argentina Beatriz Sarlo, a veces se comprende mejor la historia a través de las novelas que a través de los ensayos. Por ello, un festival como el que dirige Riera pone el acento en la novela, es decir, en la ficción, así como en la historiografía, por eso da la palabra a los historiadores y a los creadores, a quienes ficcionalizan la historia para poder penetrar mejor en ella, para rellenar, a través de la imaginación, los vacíos que los documentos no consiguen llenar. Ya lo decía Collingwood cuando advertía que en toda escritura histórica interviene la imaginación, pues solo a través de la imaginación es posible llegar ahí donde no llegan ni los documentos historiográficos ni los testimonios, es decir, llegar a esos lugares que permanecen en la penumbra y que solo pueden ser intuidos, recreados, ficcionalizados.

El festival dará inicio el lunes 4 de noviembre con la entrega del Premio internacional de novela histórica Barcino a la escritora Isabel Allende, que dialogará con el periodista Óscar López el martes 5, día en el que también tendrá lugar una mesa redonda en torno a la figura de Carlo Ginzburg en la que participarán Justo Serna y Cynthia Gabbay. El miércoles 6 Victoria Combalía y el periodista Víctor Fernández, moderados por Josep Massot, dialogarán en torno a la figura de Sebastià Guasch, mientras que el jueves 7 la periodista Valèria Gaillard moderará una mesa redonda dedicada a Neus Català en la que participarán Sílvia Marimon, Carme Rei-Granger y Carme Martí. El sábado día 9 los asistentes podrán participar de una ruta literaria por la ciudad de Barcelona de la mano de Martí Gironell.

La mayoría de los actos tendrán lugar, un año más, en la Biblioteca Jaume Fuster en Plaça Lesseps.