Una espada, un traje de ejecutivo y una tienda de fideos chinos

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Antonio Torrubia escribe sobre Ciudad de Jade de Fonda J. Lee

 

 

 

Texto: ANTONIO TORRUBIA

 

Insólita Editorial, el proyecto personal de Christian Rodríguez tras pasar por Planeta, Libros del Asteroide y Stella Maris (como comentábamos en la entrevista que le hice hará dos años y medio para la web de Librújula) no deja de fichar a lo más granado del panorama fantástico internacional y nacional. Tras publicar a Becky Chambers (cuya segunda novela se publicará a primeros de 2020), Charlie Jane Anders, Carlos Sisí o Sergio S. Morán, rescatar del olvido obras como la de Juan Cuadra y descubrirnos a autoras noveles que darán mucho que hablar como es el caso de Miriam Jiménez Iriarte, sigue dando en el clavo publicación tras publicación. Después de Una órbita cerrada y compartida, la segunda parte de la saga de la Peregrina, llegarán las aventuras de unos cazadores de fantasmas tipo Scobby Doo pero 20 años después de estar en la cresta de la ola, con todos sus integrantes tocando fondo: Meddling Kids del barcelonés afincado en Los Ángeles Edgar Cantero. Y, atentos a la exclusiva porque en abril de 2020 editará, Ciudad nómada, rebaño miseria del navarro Pablo Loperena, un novelón de fantasía oscura en la línea de Ayantek o La polilla en la casa del humo de Guillem López. Pero volviendo al más cercano 4 de noviembre, Insólita nos traerá una historia épica de familia y honor, El padrino con magia y kung-fu, ambientada en una metrópolis de inspiración asiática, a caballo entre Tokio, Hong Kong y Pekín.

Ciudad de jade es el debut fuera de la literatura juvenil y la primera incursión en la fantasía épica de la autora canadiense (de origen asiático) Fonda J. Lee. Comentaba ella en Goodreads que se le ocurrió la trama al ver películas de kung-fu y pensar que, siendo estudiante de artes marciales desde hace años, ¿por qué no podía perforar objetos con sus puños o dar saltos imposibles de decenas de metros? Con ese germen de idea, fluyó la trama en la que el jade es el alma de la isla de Kekon. Durante siglos, los kekoneses lo han extraído de las entrañas de la tierra, han comerciado con él, lo han robado y han matado por él, y honorables guerreros huesos verdes como la familia Kaul lo han empleado para aumentar sus habilidades mágicas y defender la isla de las invasiones extranjeras. Ahora la guerra ha terminado, y una nueva generación de huesos verdes compite por el control de la floreciente capital de Kekon. Cuando aparece en las calles una nueva y poderosa droga que permite a cualquiera (incluso a los extranjeros) usar el jade, la creciente tensión entre las familias rivales estalla y convierte la ciudad en un campo de batalla. El resultado de esta guerra de clanes decidirá el destino de todos los huesos verdes y de la propia Kekon.

La primera entrega de la Saga de los huesos verdes ganó el premio mundial de fantasía (World Fantasy Award) a mejor novela en 2018 y fue finalista en otros dos de los premios más prestigiosos dentro del género fantástico: los premios Nebula y Locus. También ganó el premio Aurora, el premio nacional de Canadá de ciencia ficción y fantasía, dos veces en el mismo año a mejor novela y mejor novela de LIJ. Fonda es una ex estratega corporativa en recuperación, cinturón negro en artes marciales y aficionada a las películas de acción. La traducción excelente traducción corre a cargo de Antonio Rivas Gonzálvez, que ya se encargó de traducir en Insólita la saga de Los archivos de La Lavandería, de Charles Stross. La cubierta, que la mismísima autora comentó en su Twitter al poco de anunciarla que era la mejor que le habían hecho, corre a cargo de Fran Mariscal, ilustrador (entre otras) de las portadas de Sangre y Carne (las dos novelas de Juan Cuadra) y de Ayantek, de Miriam Jiménez Iriarte, ambas en Insólita.

Y aunque yo ya estoy con los ojos puestos en La guerra del jade, que se acaba de publicar en Estados Unidos, estoy seguro que las publicaciones que nos tiene preparadas para 2020 darán mucho que hablar… Os lo juro, como dicen los huesos verdes: «Por mi honor, mi vida y mi jade.»