Rafael Santandreu: consejos para hacer más llevadero el confinamiento

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El doctor y escritor súperventas Rafael Santandreu ofrece unos consejos para sobrellevar estos días de confinamiento

 

 

 

 

Texto: DAVID VALIENTE JIMÉNEZ

 

 

Vivimos un momento especial. La mayoría de las personas se encuentran en sus casas, sin poder salir de ella, a causa del coronavirus. ¿Quién no está deseando poner un pie, aunque sea por unos segundos, en la calle que nos muestra la ventana? ¿Quién no está haciendo frente al tedio causado por las largas e interminables horas que pasa metido dentro de cuatro paredes? Incluso, a la persona más controladora, la incertidumbre de un mañana poco claro le está causando graves síntomas de ansiedad, que no sabe gestionar porque, en realidad, nunca ha aprendido a hacerlo. Son muchas las personas que sufren crisis de ansiedad por la simple razón de no saber qué significaba el aburrimiento. Además, los medios de comunicación hablan y hablan sobre el COVID-19, pero se olvidan casi por completo de las personas sin ninguna afección física, sino psíquica. Para todas las personas abrumadas por el peso de las paredes de su casa, el psicólogo Rafael Santandreu impartió una pequeña charla, un directo, en el Instagram Me gusta leer, del grupo editorial Penguin Random House, donde dio una serie de consejos (a modo de preguntas y respuestas) para que los días enclaustrados sean más llevaderos.

El extenso curriculum vitae del doctor Rafael Santandreu incluye una formación amplia y exhaustiva en universidades del Reino Unido e Italia. Durante unos años trabajó con el prestigioso psicoterapeuta Giorgo Nardone, avalado por sus numerosísimas publicaciones, traducidas a diferentes lenguas entre las que se encuentra la nuestra. Además, Rafael Santandreu fue jefe de redacción de la revista Mente Sana a la vez que ha ejercido la docencia en la universidad Ramón Llul. Entre sus publicaciones, podemos destacar “El arte de no amargarse la vida” y “Ser feliz en Alaska” de la que dice ser su “obra más completa hasta el momento”.

El primer paso es superar nuestro miedo a la muerte. El doctor Santandreu afirma que “la vida es maravillosa y fulgurante”, pero que, por desgracia, un día llega a su fin. Debemos aceptar a la muerte, por ejemplo, como unas botas robustas que empleamos para subir la montaña y no como un peso más que hechas a la mochila. “La vida hay que vivirla disfrutándola, amando a los demás, aprovechándola cada minuto”, comentó el doctor Santandreu.

A las personas que sufren el miedo por la muerte de otra persona, el doctor Santandreu les recuerda que, más allá que ante so después todos moriremos, la pérdida de seres queridos no implica su olvido o su completa desapición: “los tendremos maravillosamente en la memoria y su recuerdo será como una espoleta retardada que nos hará amar a otra gente (…). Amaremos a otras personas de la misma manera que hemos amado a nuestros padres y hermanos y fulgurantemente aprovecharemos ese amor para seguir viviendo”. Es importante, en estos días, enfocarnos en el amor hacia otras personas o hacia alguna actividad, ya sea artística o banal, que nos aísle de las preocupaciones del mundo.

Aconsejó un ejercicio de imaginación, que todos podemos hacer desde nuestra casa, con el que superaremos el miedo a contagiarnos del Coronavirus: se trata de visualizarnos infectados por el virus. La técnica de la peor fantasía, según Santandreu, “es muy buena en psicología”. La persona atemorizada por la posibilidad de contagiarse del virus, al sumirse psíquicamente en la peor de las situaciones, en aquello que la paraliza o la inquieta, aprende a gestionar su estado de ánimo porque si la persona tiene la capacidad de provocarse una sensación negativa y angustiosa, también podrá autogestionársela y frenar las sensaciones limitantes y causantes de la ansiedad. Lo más importante, así lo afirmó Santandreu, es disfrutar cada minuto de vida.

Sin duda, para nuestro estado actual, la sobreinformación es nuestro peor aliado. Para evitar intoxicar a nuestra mente, el doctor Santandreu, recomienda consultar las noticias solo una vez al día, y siempre fuentes fiables. Si una persona oye continuas referencias a la enfermedad, el sistema nervioso se sobresatura y deriva en problemas serios de salud mental y física: “lo recomendable es coger la información una vez al día; también puedes hablar con alguien sobre el tema, pero no demasiado tiempo y luego te concentras en las cosas maravillosas que puedes hacer ahora mismo y lo que harás cuando acabe todo este tema”.

En cuanto a la convivencia, esa inquisitiva palabra que algunos sadhus (renunciantes) deben padecer estas semanas, vivimos el momento adecuado para reconciliarnos definitivamente con el ser humano y abandonar las formas de vida solitarias. “En nuestras sociedades convivimos muy mal- relata Santandreu-. Yo os recomendaría que os leyerais mi primer libro “El arte de no amargarse la vida”, en donde recomiendo no exigir nunca nada a nadie”. La sugerencia constante es nuestro mayor aliado en el puro instante de la convivencia; de hecho, el error fatal que la mayoría de personas cometemos es exigir a una persona que cambie. Nadie ha nacido perfecto ni igual a otra persona, además si todos fuéramos idénticos y perfectos, el aburrimiento nos causaría problemas mayores que los que un poco de controversia nos causa. “De esto debemos aprender un montón. Somos hiperexigentes con los demás en vez de concentrarnos en disfrutar de la vida”.

Todo lo comentado hasta el momento, no tendrá el mismo efecto si no reprogramamos nuestra mente y la encauzamos por caminos libres del miedo a cualquier componente de cambio. El mejor remedio para crear un nuevo sendero es el estudio de la psicología cognitiva, que no solo ayuda a superar los ataques de ansiedad que situaciones como la que estamos viviendo produce, también ayuda a palear cualquier miedo futuro o estrés causados por la vida. Hay muchos libros recomendados para esta labor, el doctor Santandreu citó uno de su autoría, “Nada es tan terrible”: “los tres últimos capítulos están dedicados al TOC y a los ataque de pánico, los cuales se pueden eliminar completamente”.

La clave reside en comprender que, aún confinados, la vida puede ser maravillosa y “se puede ser superfeliz, más feliz de lo que ha sido en toda tu vida”. Debemos reprogramar nuestros pensamientos, transformar la basura tóxica con amor, pasión y enfoque hacia cosas animadas e inanimadas que nos revitalicen la vida y nos la llenen de sentido.