Terror sin gore ni casquería

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“Las Doncellas de Óxido” de Gwendolyn Kiste, que retrata la decadencia del Detroit industrial, llega hoy a las librerías

  

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Texto: Antonio TORRUBIA

 

 

Seis adolescentes, un canto fúnebre a la rebeldía, la pérdida. Gwendolyn Kiste ganó el premio Bram Stoker de 2019 a mejor primera novela con Las Doncellas de Óxido (Dilatando Mentes Ediciones), y demuestra que no todo el terror ha de ser asesinatos, gore y casquería. Claro que lo hay en esta novela, pero es tan etéreo, tan fugaz, tan bello, tan onírico... Un accidente que encontramos yendo en coche y al cual miramos de reojo, desvemos como los habitantes de Ul-Quoma desvén a los de Beszel (y viceversa) en La ciudad y la ciudad del gran China Miéville. Ese desver que es taparse los ojos dejando un resquicio entre dos dedos cuando estamos disfrutando de una película de terror de la que no queremos perdernos nada, pero nos da miedo mirar directamente a la pantalla.

Algo les está sucediendo a las chicas de la calle Denton.

Es el verano de 1980 en Cleveland, Ohio, y Phoebe Shaw y su mejor amiga Jacqueline acaban de graduarse de la escuela secundaria, solo para enfrentar un futuro feo e incierto. Al otro lado de la ciudad, las fábricas abandonadas pueblan el horizonte; una fuerte chispa y el río Cuyahoga podría incendiarse. Pero nada de eso se compara con lo que está sucediendo en su propio vecindario del lado oeste. Las chicas con las que Phoebe y Jacqueline han crecido están cambiando. Todo comienza con huellas de agua oscura en la acera. Luego, uno por uno, los cuerpos de las chicas se marchitan, sus uñas se convierten en vidrios rotos y sus huesos quedan expuestos como metal corroído debajo de su carne.

A medida que se extienden los rumores sobre las transformaciones grotescas, pronto todos, desde turistas entrometidos hasta médicos de clínicas y agentes del gobierno, comienzan a llegar a la calle Denton, ansiosos por ver a las "Doncellas del Óxido" y sus metamorfosis. Pero nadie puede explicar lo que está sucediendo o por qué, excepto tal vez las mismas Doncellas de Óxido. Susurrando en secreto, saben más de lo que dicen, y Phoebe se da cuenta de que sus antiguas amigas se están preparando silenciosamente para algo que destrozará su vecindario.

Alternando entre el pasado y el presente, Phoebe lucha por desentrañar el misterio de las Doncellas de Óxido, y su propio papel involuntario en las transformaciones, antes de que pierda todo lo que ha querido: su hogar, a su mejor amiga e incluso quizás su propio cuerpo.

La autora, oriunda del Medio Oeste americano (The Buckeye State, a.k.a. Ohio) ha participado en numerosas antologías de relatos e incluso tiene alguna propia. Su prosa mezcla de manera magistral la fantasía con matices weird, la ciencia ficción, el terror gótico. Se nota la influencia de los grandes maestros Poe y Lovecraft, pero también de Mary Shelley, Shirley Jackson y Angela Carter.

las doncellas de c393xido.libroHoy llega a las librerías Las Doncellas de Óxido. Como prologuista he tenido el privilegio de leerla anticipadamente y al finalizar su lectura me tiré de cabeza a leer la entrevista que concedió la autora a Amparo Montejano para la web de “De Lovecraft”, y así respondía Kiste a la pregunta de qué había de la literatura de Lovecraft en sus relatos y que si utilizaba el Horror Cósmico para gestar, como el autor de Providence, esa indiscutible atmósfera de tensión y zozobra ante lo que nos resulta incomprensible: "El horror cósmico en mi trabajo proviene principalmente de la pérdida de identidad, particularmente en un mundo que puede ser tan inmensamente hostil hacia cualquiera que se muestre diferente. Y aunque no es una particularidad de lo 'lovecraftiano' como tal, sí creo que encaja a la perfección con las historias de Lovecraft y, también, el hecho de cómo este escritor trató 'al ser olvidado o sin importancia' dentro de un contexto puramente cósmico. Sin embargo, me gustaría argumentar que mis personajes luchan muy activamente contra esa desesperanza, haciendo todo lo posible por combatir ese horror —latente, de lo cósmico— forjando lazos de amistad entre ellos. Estas relaciones, sin embargo, están constantemente amenazadas por fuerzas sobrenaturales y naturales; y aquí es donde entran en juego gran parte de los elementos de horror y fantasía oscura de mi obra: al tratar de tener que luchar por mantener —incluso una pizca de su propia identidad— en un mundo que siempre está listo y ansioso por aniquilarlos. Para mí, la sensación de soledad, ya sea a nivel cósmico o incluso profundamente personal, puede ser el horror más incomprensible de todos, y ese es uno de los temas que me encanta explorar en muchas de las historias que creo".

En esta historia nos encontramos casi tres décadas de silencio. Tanto dolor, tanta tristeza. La decadencia del Detroit industrial, recuerdos que se destruirán irremediable y permanentemente, tanto en la mente de un humano por la enfermedad, como por intentar olvidar (o no rememorar) recuerdos que caen como una catarata imposible de contener, pero quieres que se pierdan en el vacío insondable y oscuro de tu interior.