La doble vida de Sherlock Holmes

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David Felipe Arranz reúne algunos de los cuentos de autoría anónima que ampliaron la leyenda del detective de Baker Street

  

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Texto: Antonio ITURBE

 

Los grandes personajes que forman parte del imaginario colectivo desbordan al propio autor que los creó. Es el caso de Sherlock Holmes. Aunque Arthur Conan Doyle fue en sí mismo una personalidad arrolladora: médico, escritor, viajero, espiritista, boxeador… su personaje (inspirado en un profesor de medicina que tenía un asombroso ojo clínico para deducir la naturaleza, profesión o procedencia de sus pacientes), lo ha superado. Ya lo superó en vida, y eso que Arthur Conan Doyle era duro de pelar y de dar su brazo a torcer.

Cansado ya de escribir aventuras detectivescas y de que el sabueso de Baker Street hiciera sombra a su obras de teatro, novelas históricas o de ciencia ficción, decidió liquidarlo en 1893 en el relato El problema final: en las cataratas de Reichenbach durante la pelea con el profesor Moriarty, ambos se despeñan y mueren. Sin embargo, los lectores se enfadaron muchísimo con la muerte del personaje y el autor empezó a recibir todo tipo de críticas, presiones e incluso amenazas. Así que no le quedó más remedio que resucitarlo en el siguiente relato, La aventura de la casa vacía.

 

Portada SheclockCon esa vida tan exuberante de un personaje de ficción, no es de extrañar que surgieran más aventuras de Sherlock Holmes que no escribió Conan Doyle. Algunas descabelladas, pero otras muy ajustadas al personaje y que ofrecían nuevos y diferentes ángulos de este detective arrogante e infalible. En Archivos secretos de Sherlock Holmes (Funambulista) el escritor, periodista y agitador cultural David Felipe Arranz ha reunido algunas de las historias publicadas en Alemania de manera anónima que continuaban manteniendo en la brecha a Sherlock Holmes. Arranz sitúa a los escritores Kurt Matull y Mathias Blank como coautores de este Sherlock Holmes apócrifo.

 

Trasladamos a Arranz algunas cuestiones.

-¿No son los textos apócrifos enemigos de los originales?

Lejos de reñir con el creador original, la literatura apócrifa contribuye al engrandecimiento de la obra genuina y ortodoxa. Sabemos que los heterodoxos y los que se saltaban las normas legales y sociales, dejaban sin firmar sus trabajos o escribían literatura marginal con respecto al escritor reconocido trataban, por un lado, de emular estilos -como los grandes falsificadores de arte al estilo del wellesiano Elmyr de Hory- y, por otro, de obtener unos ingresos. Cada vez se sabe con más certeza más que los escritores velocistas del romanticismo tenían sus escuelas de negros, a los que pagaban ellos o las editoriales. Y en las novelitas o folletines, que se producían a granel, firmaban con seudónimo o, como en este caso, no firmaban.

-Estos cuentos apean a Watson de las historias, cuando era el relator. ¿Qué cree que perseguía el autor con este cambio?

Era una manera de dar carpetazo a un personaje mucho más desgastado que Holmes y con casi nada de atractivo: su existencia se justifica por la voz narradora que representa, en ese juego de metaficción que hace Doyle muy cervantino, por otro lado, en el que un personaje cuenta hazañas de su amigo, siendo un narrador intradiegético y homodiegético (contador de la historia y personaje a la vez). Al liquidar esa voz, los dos coautores, Matthias Blank y Kurt Matull, pasan a ser un narrador más tradicional y heterodiegético, con más vocación de invisibilizarse, sin dejar pistas, sin elegir a nadie como portavoz. Ni siquiera dejan que hable de los hechos el nuevo ayudante, Harry Taxon. A tal punto que no firmaban los relatos.

-¿Qué diría que nos descubren de Sherlock Holmes o que añaden al personaje estos cuentos que no se hubiera explicitado en la obra de Conan Doyle?

Completan el universo holmesiano con situaciones muy típicas, como los ricos herederos, seres desesperados que han de devolver un préstamo, romances en Hyde Park, carruajes de los que suben y bajan oscuros personajes, señoritas casaderas que desaparecen, violentos crímenes sin resolver que escandalizan a la opinión pública de Londres en los periódicos, callejuelas de casas pobres y sucias, multimillonarios asesinados, cartas misteriosas trazadas por mano sospechosa y desconocida, la torpeza policial, prostitutas de Whitechapel, los muelles del Támesis que dan refugio a ladrones y asesinos, Holmes fumando en su pipa y sentado en su sillón de cuero, envuelto en nubes de humo... y su obligado triunfo sobre el mal. Encontrarán justo lo que desean encontrar, y las disfrutarán gracias a su ritmo intrépido y la cantidad de pasiones desatadas que los dos escritores fueron capaces de imaginar.