Experiencias de Ser(t) arquitecto

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María del Mar Arnús escribe la biografía del arquitecto Josep Lluís Sert, autor de entre otras obras de la Fundació Miró de Barcelona

 

fundació miró ed

 

 

Texto: Mateo NAVIA HOYOS

 

María del Mar Arnús es historiadora y crítica de arte. Pertenece a la Asociación Internacional de Críticos de Arte, y ha sido comisaria de varias exposiciones. Además, es esposa de Francisco de Sert, conde IV de Sert, sobrino de Josep Lluís Sert, el arquitecto biografiado en este libro, algunas de cuyas obras –la Casa Bloc y el Dispensario Central Antituberculoso, realizadas con Josep Torres Clavé y Joan Baptista Subirana, y la Fundació Joan Miró– son ampliamente conocidas en Barcelona. La biografía está a medio camino entre el trabajo profesional y la proximidad familiar. Una afirmación que se constata con las múltiples referencias bibliográficas y archivísticas propias de un trabajo monográfico, así como con la inclusión de documentos privados e inéditos.

Sert.PortadaLa biografía no relata la vida de Josep Lluís de manera cronológica. En el primer capítulo, “El paisaje más intacto que he encontrado jamás”, Arnús ofrece un panorama general sobre el arquitecto, y plantea que la isla de Ibiza es la clave de acceso a su universo creativo. En los siguientes cinco capítulos, relata cinco momentos: La relación de Josep Lluís con su maestro Le Corbusier, desde la época estudiantil en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en la década de 1920 hasta 1965. Su participación en el Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATCPAC) durante la Barcelona de la República entre noviembre de 1930 y 1939, cuando triunfó el franquismo. Su primera etapa en América como exiliado, entre 1939 y 1963. Sus roles como pintor, arquitecto, escritor y conferencista, y sus relaciones con artistas y arquitectos entre 1920 y 1978. Su madurez y plenitud como profesor y arquitecto entre 1953 y 1982 mientras residió en Estados Unidos. A manera de cierre, en el séptimo capítulo, “Ibiza, la isla de la utopía”, Arnús retoma su planteamiento de Ibiza como punto nodular de la vida del arquitecto barcelonés: “A mi entender, Ibiza es el lugar que marcaría las premisas formales de las que se alimentó su arquitectura a lo largo de su vida. Un lenguaje de pureza, azuzado por un espíritu de renuncia y de ascesis, sin afán de singularidad, que maneja los materiales más asequibles con una intención de apropiarse del espacio, con sentido común y respeto al entorno, con una percepción serena y franca de la cuestión”.

Cuando el lector recorre las páginas del libro nota la insistencia de Arnús sobre lo que llama las premisas de la arquitectura de Josep Lluís: “la medida humana, las proporciones adecuadas y la reverberación de la luz”; “el arte –su museo portátil–”; la circulación como generador de la forma; los tejados como “un espacio ganado y con mucha perspectiva”. Una arquitectura “muy cercana, muy natural, racional y funcional. Una arquitectura muy propia con un carácter discreto, servicial y respetuoso con el entorno. Una arquitectura doméstica, donde las proporciones áureas del Modulor, escala basada en el cuerpo humano, le confieren un sentido de la armonía y del equilibrio que sobrecoge. Una arquitectura sostenible, capaz de crecer, como los casaments ibicencos”.

Finalmente, a manera de coda, dado que el libro fue publicado un año atrás, las voces de algunos comentadores y críticos deben quedar consignadas. Víctor Fernández, en “Sert. Retrato de un arquitecto”, y José Ángel Montañés, en “La arquitectura moderna y anónima de Josep Lluís Sert”, retoman varios momentos de la vida del arquitecto barcelonés que coinciden con los acentos propuestos por Arnús. En cambio, Eduardo Prieto, en “Josep Lluís Sert, el optimista secreto”, y Enrique Encabo e Inmaculada Maluenda, en “Ser(t) arquitecto”, arremeten de manera crítica. El primero se refiere a la biografía como amena, pero hagiográfica; desmonta la idea del injusto olvido de Sert al que alude Arnús, y plantea un “olvido parcial” que se explica por los 40 años que Josep Lluís estuvo ausente de España; que la Fundació Miró es “antiurbana”; que los estilos de Sert “son siempre un eco de Le Corbusier”; que Sert solo “fue revolucionario en su etapa barcelonesa”, y “uno de esos arquitectos que no se entenderían sin las compañías que frecuentó; uno de esos artistas que fructifican en lo social”. Los segundos, por su parte, atacan la biografía de manera decidida. Que les pareció tediosa y hagiográfica; que tiene “una estructura confusa, consecuencia de la disolución de los órdenes cronológico y temático”, y que el título es mejorable. Además, que la autora “descuida el estilo –con reiteraciones casi literales” y con varios “apreciables resbalones” de fechas y datos.

¿Ameno o no? ¿Hagiográfico o no? Personalmente tuve la experiencia de la lectura amena de una hagiografía con repeticiones casi literales e imprecisiones en fechas y datos –algo corriente en biografías y libros de historia–. Descubrí que el título integra dos trazos y recorridos: Sert como arquitecto, y ser arquitecto; es decir, un libro sobre un hombre que fue arquitecto, y sobre la importancia de las premisas para los arquitectos. También, que el libro cuenta con un subsuelo en el que se desliza un agua subterránea: la experiencia de Arnús como habitante de la arquitectura de Josep Lluís: “Sert estaba más cerca de Mondrian que de Picasso. Su arquitectura no emociona a simple vista, como sucede con la de Le Corbusier, pero te cambia la vida. Es contenida. Incide en aquello que no se percibe, que no impone, pero se vive. Yo misma paso largas temporadas en sus casas, en Comillas, su primera obra, y en Ibiza, entre las últimas, y aunque median más de cuarenta años entre una y otra, y el clima y el vocabulario es otro, hay unas constantes que las relacionan: compruebo que el espacio fluye, la circulación funciona, la luz filtra, las proporciones son armónicas, nada sobra”.

En síntesis, Ser(t) arquitecto, de María del Mar Arnús, (Anagrama), contiene elementos importantes de la biografía de Josep Lluís Sert; de la autobiografía de María del Mar Arnús, y de las consideraciones del primero sobre una arquitectura que debe estar siempre vinculada al arte y al urbanismo. Un libro que entraña polémicas, las cuales solo podrán ser dirimidas por cada lector, al elaborar sus respuestas de acuerdo con su experiencia de lectura.