Baños vs Hernández: encuentro "punk"

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texto ANTONIO BAÑOS foto MARTA CALVO

Se reunieron en Barcelona nuestro colaborador Antonio Baños y el líder de Siniestro Total Julián Hernández al hilo de la publicación de Sustancia negra (Espasa). En su debut como novelista, este músico autor de letras de canciones gozosamente irreverentes noa cuenta una historia de humor negro en la que "alguien secuestra a alguien aleatoriamente para someterlo al suplicio de la gota china hasta la muerte".  

 

Por un lado tenemos a Julián Hernández, que se ha atrevido (empujado por la editora Belén Bermejo) a publicar su primera novela, titulada Sustancia negra. Se trata de un texto disparatado (pero menos de lo que parece), trufado de referencias y ecos a las vanguardias de los años 1920, la música contemporánea y a la tontería de nuestro mundo en general. Y, por el otro lado, un servidor, el fan. Para mí, aislado en mi cuarto, las canciones y primeros discos de Siniestro Total fueron, por así decirlo, el eje torcido de mi bildungsroman. Se trataba de mala leche ilustrada. De rabia sarcástica. De inteligencia con guitarras. Y por eso le aparecí con mi vinilo de El regreso (1983) en las manos. Tembloroso cual ochentero espitoso saliendo de un lavabo.

Total, que llegamos a Els Encants y se nos llena la mesa de croquetas, pinchos y tapas. Julián, así como otros se ponían una violeta o un clavel reventón, lleva una guillotina en el ojal. “Es un regalo de El Reverendo”. Se refiere al eterno pianista de El Gran Wyoming y colaborador de Siniestro, desaparecido hace tres años.

Yo, que no puedo ser tan crítico con aquello que construyó mi adolescencia, recuerdo que Siniestro Total siempre estuvo donde aún hoy está: en la contra de cualquier tendencia y adocenamiento. Ramonianos y punkos en un mundo dominado por el tecno-pop y el heavy, luego blueseros en una década que daba la espalda a las raíces y, ahora, perseverantes e insistentes cuando la inconsistencia y la volatilidad son de buen tono. Movida y Transición en fin de ciclo. Algo que le parece evidente a Hernández: “Nos dijeron que teníamos un rey estupendo y eso solo puede ser verdad a través de un milagro genético, porque con los genes borbones es complicado”.

 

El encuentro entre Antonio Baños y Julián Hernández será publicado de forma íntegra en nuestra edición en papel en el número de Mayo de LIBRÚJULA.