Librújula se empodera en Madrid

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texto REDACCIÓN foto ASÍS AYERBE

La salida del número 1 de la revista en papel reunió ayer al equipo de Librújula en Madrid en un encuentro con editores, escritores y, sobre todo, lectores.

Testigos presenciales aseguran haber visto en la tarde de ayera a un grupo de integrantes del equipo de Librújula atravesando la Calle Tutor de Madrid mientras empujaban un carro de supermercado hasta los topes de cerveza y hielo, para acabar embistiendo con él la puerta de la librería Alberti ante el moderado estupor de su propietaria, Lola Larumbe. Se estaba fraguando la presentación de la salida del número 1 de la revista Librújula en plena Feria del Libro, abriendo una sucursal del Retiro en el barrio de Argüelles.

La redactora de Librújula en Madrid, Begoña Piña, abrió el fuego para congratularse de que un equipo rodado durante muchos años en la revista Qué Leer siga ahora en un nuevo proyecto de periodismo cultural que quiere ir incluso más allá. El artista gráfico y diseñador del logotipo de Librújula Alfonso Zapico hizo referencia a los proyectos que arrancan con el motor de la pasión y puso el ejemplo de la revista Entelequia, que el fotógrafo y fabricante de ideas imposibles de Librújula, Asís Ayerbe, puso en marcha en su juventud en la Universidad de Burgos, desde donde hacía peticiones imposibles para que le escribieran cuentos a personajes como el entrenador del Real Zaragoza Víctor Fernández o al entonces encumbrado tenista Albert Costa. Zapico retrasó su partido de la Feria del Libro para poder asistir a la presentación y saltó de la Librería Alberti a un autobús para llegar a tiempo hoy a Asturias para hablar en un acto de mina, resistencia e imaginación.

El director de Librújula, Antonio Iturbe, comentó que el proyecto solo ha podido surgir gracias a la suma de pasión de todos los componentes del equipo desplegados entre Barcelona, Madrid, Tarragona o Angoulême. Explicó el porqué del nombre “Librújula” como una conjunción entre libros y brújulas: “Me fascinan las brújulas aunque sea la persona con peor orientación del mundo, capaz de perderme en el parque del Retiro y acabar dando cien vueltas al estanque de las barcas. Pero las brújulas señalan un norte magnético; tal vez nunca vayamos a llegar hasta allí, pero nos hacen seguir dando un paso, y otro, y otro más, siempre hacia adelante en busca de algo que está más lejos. En vez de quedarnos en casa a lamentarnos por la crisis del periodismo decidimos echar a andar y hacer una propuesta nueva”. Señaló que Librújula es un proyecto que quiere hace un periodismo cultural que no solo informa sino que aporta una mirada particular de las cosas, que no se conforma con exponer sino que también quiere seducir. El número a la venta, con su papel de 125 gramos y sus contenidos enemigos de lo rutinario, quiere ser en continente y contenido una experiencia de lectura placentera para cualquiera que sienta curiosidad por los libros y las historias.

Asís Ayerbe movilizó la sala para una de sus fotos creativas y recreativas, y se zanjó el evento compartiendo conversación y bebida. No quisieron perdérselo escritores como Adolfo García Ortega, Álvaro Bermejo, Eugenia Rico, Ángeles González Sinde, Fernando García Calderón, Oscar Esquivias o Pablo de Aguilar. Tampoco gente del mundo editorial como Iolanda Batallé, Claudio López, Oscar Oliveira, Laura Franch, Sira Coll, Isa Santos, Covadonga González-Pola, Elena Blanco, Laura Gamundí o periodistas como Carlos Bayo, Ana María Iglesia, Pedro P. Jiménez o Philip Engel. ¡Y la nave va!