“Celtiberia Show”… ¿Marca España 1.0?

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texto JOSEP BORRELL

La sección "Celtiberia show" empezó a publicarse en el semanario Triunfo a mediados de 1968, y le sirvió al periodista Luis Carandell (1929- 2002) como lienzo donde retratar, con cierta ironía corrosiva, una parte de la vida cotidiana de la España no oficial. Lo conseguía recreándose con manifestaciones pintorescas publicadas en la prensa, sacando punta al lápiz con carteles sorprendentes, coplas populares, esquelas o fotografías bien curiosas: “Prohibido atropellar niños bajo multa de 50 pesetas” decía uno de esas menciones; “Se habla idiomas, por señas” mostraba una foto de una pizarra de un bar; “Se vende rebaño de cabras, con cabrero o sin él” contaba un anuncio; “No se admitirán deboluciones de entradas a quien no teniendo 18 años la saque” o “Desearíamos comprar loro especie habladora (preferible hablando idiomas)” señalaban otras dispensas, sin olvidar expresiones ininteligibles, o al menos paranormales, como “Exfusilada por las hordas marxistas” que aparecían en algunos de estos escritos.

No eran tiempos, aquellos, en lo que los medios de comunicación pudieran satirizar a las altas instancias del país, por lo que este incisivo periodista -que llegó a ser considerado como el mejor cronista parlamentario del siglo XX- se dedicó durante años a recoger este anecdotario con el fin, tal vez, de descifrar un país que había vivido demasiados años encerrado en sí mismo. Las crónicas tuvieron tal éxito, que solo un par de años después, en 1970, el autor decidió recoger el material en un libro que acabó por disfrutar de diversas reediciones y actualizaciones, aunque sección y revista desaparecieran formalmente del quiosco en el año 1982. Era, sin duda, otra manera de explicar las contrariedades de una época, sin atacar las autoridades. Un país que empezaba a soñar con superar el “subdesarrollo” pero que psicológica y materialmente vivía aún marcado por una cruel guerra civil y una larga dictadura.

No obstante, el hecho de considerar el término “Celtiberia” como titular de la sección, explica también que había algo de ancestral y profundo en el adn de todo aquello. El propio periodista reconoció en el prólogo de una reedición del libro en 1994 y en donde explica que tomó el concepto de "celtibérico" de Ortega y Gasset, "noción que viene de muy antiguo, quizá de la época en que el poeta latino Marcial hablaba en Roma de la rusticidad de su patria celtibérica".

 

La vigencia de un clásico

¿Tendría sentido un nuevo “Celtiberia Show” hoy? Sin duda alguna, y la prueba es la cantidad de programas que recogen el espíritu de esa sección en todas las televisiones habidas y por haber. La España del siglo XXI se ha modernizado, sin duda, y ha tomado la senda de la europeidad, aunque no hayamos llegado todavía a Estación-Término. A pesar de ello, ni en los mejores años de la “Marca España”, cuando ésta triunfaba en el mundo como la cerveza San Miguel y su anuncio del “Paquito, el Chocolatero”, se ha conseguido superar ese supuesto lastre genético de “lo celtibero”. Ya no digamos en la actualidad, en los que a causa de la crisis -de tantas cosas-, parece que regresemos al pasado al comprobar como todo un ministro del Interior invoca a la Virgen en su política antiterrorista. Quizá, por todo ello en la mayoría de los casos estos “Celtiberia show” actuales se quedan en la mera anécdota de lo cutre, para regocijo de la plebe, sin superar la barrera mental de lo “friki” y sin el análisis que nos proponía Carandell.

Tal vez, como casi siempre, nos quedemos solo en lo superficial a la hora de encontrar las causas de algunos de estos comportamientos colectivos tan horteras, si no primarios. Dejémoslo claro. Desde una perspectiva histórica, nuestra peculiaridad (el Spain is diferent de Fraga Iribarne) apareció tras la Contrarreforma de Trento, que nos apartó durante siglos de la modernidad, y es todavía causa principal de las enormes desigualdades sociales que padecemos (las mayores de la Unión Europea según el coeficiente GINI), y de ese marco mental que propició el “Qué inventen ellos”. Una prueba del algodón que todavía no hemos superado del todo, como demuestran los crónicos porcentajes de inversión en I+D. Ahí está la base de muchos problemas.

¿La culpa está en nuestras raíces? ¡No! Desde luego. Otro engaño de la historia oficial al servicio de los de siempre, esos que impusieron la Contrareforma, la de la España de Los ricos vamos ganando de Anton Losada. Además de rústico, lo pre-romano también se definió en la piel de toro por la finura de las cerámicas mesti

zas de Empúries y la belleza de los ajuares de Tartessos, la solidez de los toros de Guisando y el vergel del Jardín de las Hespérides, la majestuosidad de la Dama de Elche y la dificultad de una escritura que no ha sido descifrada. Tampoco, por casualidad, se habla aún en Celtiberia la única lengua europea que se opuso al latín en su momento, además del griego.

Mientras tanto, la editorial Maeva ha decidido en el 45 aniversario de la primera publicación del libro volver a reeditar ese original de 1970, que en 2011 ya había tenido 21ediciones, lo cual ya habla de por sí del éxito. La iniciativa cuenta además con un prólogo escrito por el mediático Pablo Motos. Tal vez, con otras perspectivas podamos realizar una nueva lectura de este clásico del siglo XX (¿Qué les parece que diría de ello Carandell?), y de paso descubramos que hay otras maneras de mirar atrás.