Otro paso al frente

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texto MILO J. KRMPOTIC'

“¿Ordenó usted el código rojo?”, le gritaba Tom Cruise a Jack Nicholson en el memorable clímax de Algunos hombres buenos. Y, no muy lejos de los parámetros en que se movía el film de Rob Reiner (basado en una obra, ojo, de Aaron Sorkin), encontramos la figura de Luis Gonzalo Segura, quien hace un año decidió que debía dar Un paso al frente (Tropo) y vio cómo ese libro, donde denunciaba los abusos que siguen teniendo lugar en el seno de las Fuerzas Armadas, le costaba diversos arrestos disciplinarios y, finalmente, la expulsión del ejército.

Ahora, con una huelga de hambre y 139 días de detención a sus espaldas, la versión patria del teniente Daniel Kaffee al que daba vida Cruise regresa con una segunda obra titulada, precisamente, Código rojo (Destino). Y, aunque en ella se haya decantado por unos escenarios claros y evidentes de novela negra, el trasfondo vuelve a cargar contra las arbitrariedades y el secretismo que imperan en un estamento militar donde, bajo la coartada de la disciplina y la obediencia a los mandos, se castiga antes a quien denuncia un crimen que a quien lo ha cometido.

Un juez militar que ha sido salvajemente mutilado y finalmente crucificado, un segundo cuerpo encerrado en una urna de cristal y devorado allí por una colonia de hormigas, un soldado que se suicida… Esta sucesión de muertes apunta a la acción de un psicópata, pero también a una serie de casos de corrupción militar debidamente silenciados. A la hora de investigar el asunto, el cabo de la Guardia Civil Fernando va a chocar inevitablemente con sus superiores, pero contará al menos con la ayuda de la teniente Sira del Rosal y de Guillermo Fernández, militar de carrera que cayó en desgracia tras escribir un libro de denuncia sobre la situación en el ejército.