¿Es esta la novela del verano?

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texto ÁNGELES LÓPEZ

Dieciséis semanas en el número uno de la lista de libros más vendido del New York Times, gracias a los cinco millones de ejemplares que arrasaron en las librerías, dan cuenta del éxito de esta autora que hasta ahora había firmado novelas románticas de escasa repercusión. El furor por La chica del tren (Planeta) llegó a nuestro país con el membrete de haber superado el impacto inicial de mitos del best seller como El código Da Vinci, Harry Potter o Cincuenta sombras de Grey. En deuda con las intrigas de ferrocarriles de Agatha Christie y Highsmith, Hawkins pergeñó la novela sobre los raíles, en su traslado diario hacia el trabajo. Empezó a elucubrar qué pasaría si, en alguna ocasión, viera algo alarmante en esas casas cercanas a las vías en las que se vislumbran las vidas de sus ocupantes. Así nació esta novela de intriga psicológica -con claros ecos hitchcockianos de La ventana indiscreta-, apoyada sobre el interés voyeur que anida en todo lector y le hace proclive a espiar al vecino, saber del desconocido... tragarse Gran Hermano.

Instalada en casa de una amiga, a la que no ha confesado que está en paro, Rachel sube cada día en el tren hacia Londres para simular que va al trabajo. En su recorrido pasa cerca de su anterior domicilio, donde ahora vive su expareja junto a su nueva familia... Pero, también, durante unos segundos, la velocidad le permite observar a una pareja desayunando. Siente conocerlos. Inventa para ellos una rutina y una identidad: Jess y Jason. Su vida es perfecta... no como la suya, siempre con las facultades alteradas por la bebida y la depresión de haber sido abandonada. Pero un día ve algo. Ocurre muy rápido, pero es suficiente. ¿Y si sus ficticios "amigos" no fueran la idílica pareja que ella imaginaba?

Una trama de misterio construida sobre la plantilla de sus predecesores en el género, el entusiasta aval de autores como Stephen King y el apoyo de muchas celebridades como Gwyneth Paltrow o Reese Witherspoon al señalarla como su novela favorita, han logrado que "la chica del tren", sea el libro que todo lector (contando con la transversalidad, que diría un hortera) quiera llevarse en la maleta de vacaciones.