Amis & Amis

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texto MILO J. KRMPOTIC'

En 2002, cuando lo visité en su casa del norte de Londres, Martin Amis acababa de publicar su trabajo autobiográfico Experiencia, mientras que pocas semanas atrás había llegado también a librerías la correspondencia privada entre Kingsley Amis y Philip Larkin, donde fue objeto de amplio comentario el que el primero se refiriera a su vástago en una de las misivas en términos de “mierdecilla” (o “little shit”, si lo prefieren en el original). La sombra del padre, pues, presidió con fuerza hamletiana nuestra entrevista, y si bien no resultó difícil percibir la inevitable competitividad intergeneracional, lo cierto es que el retrato familiar que surgió de ella fue mucho más amable y emotivo que el que venía ofreciendo la siempre caníbal prensa británica.

Y es que Kingsley, el Angry Young Man que renegó del comunismo para abrazar posturas entre conservadoras y reaccionarias, fue un tipo dotado de un sentido del humor que, por mordaz, en ocasiones podía pasar por agresividad. Y Martin, el eterno enfant terrible, dejó a las claras hasta qué punto sentía su oficio influido por su progenitor con estas palabras: “Es como si una vez emulado el padre [los hijos] pudieran relajarse, esa parece ser la situación más común. Pero yo siempre supe lo que quería hacer con mi vida, escribir fue un compromiso conmigo mismo que no tuvo tanto que ver con Kingsley”.

Curiosamente, cuando están a punto de cumplirse veinte años de la muerte del primero (el próximo 22 de octubre), padre e hijo, hijo y padre, volverán a enfrentarse amablemente en la sección de novedades de nuestras librerías. Y es que, mientras Impedimenta editaba los Cuentos completos de Kingsley la pasada primavera (una maravillosa colección ordenada cronológicamente, donde se mezclan el realismo y la crítica social con la ciencia ficción y la fantasía), Anagrama lanzará en otoño La Zona de Interés, que allende el Canal viene siendo definida como la mejor novela de Martin en el último cuarto de siglo.

Se trata, por cierto, del libro que le valió a Amis Jr. la ruptura con sus editores alemán y francés, quienes aparentemente no lograron conciliar su temática de campos de exterminio con, por un lado, una historia de amor y, por otro, el tratamiento humorístico marca de la casa (y quien dice casa dice familia, claro). Se trata de una obra sin duda exigente, emotivamente hablando, a cuyo análisis hemos dedicado uno de nuestros artículos principales en el número 3 de Librújula en papel, que llegará a quioscos y librerías en torno al 1 de septiembre.

Lean y juzguen, que los Amis rara vez dejan indiferentes (a los lectores o a sí mismos).