Mágico y sus “magicadas”

 

texto y foto DANIEL PINILLA

En Operación Malinche (Samarcanda), Daniel Pinilla nos lleva de viaje por una Centroamérica de curas revolucionarios, héroes de barriada y lugares de alto riesgo. En una de sus muchas paradas, en El Salvador pasa la tarde con un futbolista célebre en España por sus regates y sus farras gaditanas: Mágico González.

A la carrera engancho tres buses, haciendo escala en la famosa Plaza del Salvador del Mundo, dirección a Santa Tecla. Me dirijo al estadio Las Delicias para asistir a un partido amistoso de la selección nacional sub-17 contra su homóloga de Canadá. Acaban perdiendo los locales por un contundente cero a tres. Demasiados centímetros y kilos de menos que sus oponentes. No hubo partido, parecían niños contra hombres. Tampoco hay drama, mi objetivo último es verme con un grande del balompié internacional, sin duda el mejor futbolista salvadoreño de todos los tiempos y un tipo al que el carisma se le cae de tanto que le rebosa. Mágico González, un icono que sigue viviendo como un tipo normal aunque en alguna ocasión se enfunda una máscara de luchador de pressing catch para tratar de pasar inadvertido cuando acude a presenciar un partido al estadio Nacional, que por cierto lleva su nombre. Es una de sus clásicas “magicadas”, deliciosas salidas de tono de un personaje tan entrañable. Quiero conocer su opinión sobre la realidad social del país, porque lo que diga Mágico aquí va a misa.

-¿Es una responsabilidad ser el mejor futbolista de la historia de El Salvador?

-No es fácil llevarlo de la manera como soy, pero digo que se puede. Hay que estar un poco loco, aun con la edad que tengo ser soñador, ser consciente de las debilidades de uno mismo. Me compromete a dar lo mejor de mí. Ha sido un honor, un gracias a Dios que se me haya considerado como tal. Es un reconocimiento a ese tiempo que estuve jugando afuera del país, cuando nunca perdí de vista que lo estaba haciendo por El Salvador, nuestro paisito lindo y chiquito. Por eso trato siempre de cuidar mi personaje del Mágico.

-Cuando brillabas en Europa aquí se sufría la guerra y tú le ponías cara a El Salvador en todo el mundo…

-Correcto. Yo me enteraba de lo que sucedía porque me lo contaba mi familia, sufría mucho en la distancia. Por eso me agrada que ahora se me vea como un futbolista que no hizo tan mal las cosas. Me motiva y me emociona que me escuchen. Cuando analizo los problemas de violencia que asolan mi país en la actualidad, lo hago desde el punto de vista con el que veo la vida en sí. Lo observo con positivité y con preocupación. Nosotros tenemos que tratar de hacernos sentir lo mejor posible con el prójimo, y me refiero a educación, las escuelas, el material didáctico para que tu desarrollo sea al menos el más primariamente normal. Como poco saber leer, tener buena escritura y desarrollar consigna de lo que quieres ser cuando seas un poco menos niño. Pienso que la violencia es algo limitante para el desarrollo de una persona libre. En mi caso creo en los salvadoreños, como pueblo solo podemos tratar de ser muy prudentes, no estorbar a nadie, dejar trabajar, sentirte lo mejor posible… siempre y cuando no pisotees a nadie. El paisito sigue siendo una maravillosidad, pero tenemos defectos y hay que orar para que Diosito nos ayude a que vivamos un poco mejor en cuanto a violencia. Mi manera de pensar es medio rara, medio loca, pero esto lo veo claro.

Durante los años duros de la guerra civil, Mágico se convirtió en el único referente nacional con el que los dos bandos estaban de acuerdo. Su excelente nivel futbolístico, unido a su eterna adolescencia, sirvieron para convertirlo en el nexo perfecto. No es de extrañar que la Asamblea Legislativa nacional haya decidido en 2015 concederle una pensión vitalicia por 73 de los 74 votos posibles del Congreso Unicameral y apoyo unánime de todos los partidos políticos. En total, se trata de 503,40 dólares mensuales. En 2013, Mágico fue igualmente condecorado como Hijo Emeritísimo de El Salvador y el estadio Flor Blanca fue bautizado con su nombre.

 

Mágico acumula historias para dar y regalar. Los mejores años de su carrera los pasó en el Cádiz CF, un modesto pero carismático club del sur de España cuyas aspiraciones nunca fueron más allá de evitar el descenso a Segunda División. La calidad del mago le podría haber llevado a un escenario mayor, pero la competitividad nunca fue su fuerte. “Si hubiera tenido a alguien a mi lado que me cuidase, quizás mi carrera habría sido otra. Pero en ese caso habría durado muy poco en Cádiz, a la que considero mi casa. Soy humano y conozco mis limitaciones. El fútbol para mí era diversión y la noche me gusta”. Valgan un par de ejemplos para saber de qué pasta está hecho este tipo tan excepcional, capaz de cambios de ritmo y regates imposibles.

En 1984, Diego Maradona lo reclamó para formar parte del FC Barcelona durante unos partidos amistosos en Estados Unidos. A modo de prueba. Se produjo un incendio en el hotel de concentración de Los Ángeles. Todos los futbolistas salieron raudos a la calle… menos el salvadoreño, al que encontraron en la cama acompañado por una bella señorita. Cuando le descubrieron y le dijeron que había fuego, tan sólo acertó a responder: “Yo no he sido”. El FC Barcelona acabó renunciando a su fichaje. Con anterioridad, el PSG se había desplazado a El Salvador para cerrar su contratación. Mágico no se presentó a la cita, aparentemente porque estaba echando la siesta. Tampoco los parisinos se hicieron con sus servicios.

En Cádiz encontró su hábitat natural: una ciudad y una afición que lo idolatraban y le consentían todos sus desbarres. En un trofeo veraniego acudió al estadio cuando ya se había disputado el primer tiempo. Perdía su equipo por cero a tres. Mágico se calzó las botas, dicen que tras una larga noche de vigilia, hizo dos tantos, sirvió otras tantas asistencias y el Cádiz acabó venciendo. En otra ocasión, el entrenador David Vidal lo encontró fumando en el vestuario. La reprimenda amenazaba con ser de aúpa, pero Jorge se limitó a agarrar el paquete de tabaco y comenzó a hacer malabares con los pies. Tras tamaña exhibición no pareció apropiado adoptar sanción alguna.

En la actualidad, este genio vive en la capital salvadoreña “lejos de los condominios. Cuando salgo a la calle, lo que me encuentro es una parada de autobús y la gente normal. Es lo que me gusta a mí, aunque no es fácil poder caminar tranquilo…”. Doy fe de su tirón. En este momento puedo decir que soy la envidia de los salvadoreños por pasar la tarde con el astro e incluso ensayar algunos lanzamientos a puerta con él. Mágico insiste en llevarme en coche hasta mi hostal. “Se ha hecho de noche y es peligroso andar por la calle a estas horas, no vayamos a liarla…”. Cualquiera lo diría, viniendo de quien viene.

(Este artículo apareció en el número 5 de nuestra edición en papel. ¡Ya a la venta el número 6!)

 

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