Rudolf Caracciola, el piloto volador

 

texto ANTONIO ITURBE

Titán del automovilismo es una novela autobiográfica en la que el hombre volador, Rudolf Caracciola, nos sube a bordo de su bólido y nos lleva a aquellos primeros circuitos de automovilismo del período de entreguerras. Una época memorable para el deporte del motor: cuando las “flechas de plata” dominaban los circuitos de medio mundo.

El mundo conoció sus proezas cuando el automovilismo todavía era un deporte de supervivencia. Rudolf Caracciola era corredor por vocación, por instinto, porque todo su ser le obligaba a ello; porque pilotar coches de carreras era su vida y no le importaba que también pudiera ser su muerte. Fue el más exitoso piloto alemán de la primera mitad del siglo XX y uno de los hombres clave durante el domino de las “flechas de plata”, los imbatibles bólidos de Mercedes y Auto Union. El hecho de que se convirtieran en orgullo del Tercer Reich ha arrinconado la memoria de sus logros deportivos, cargados de una épica donde, tal como relatan sus páginas, se entremezclaban los triunfos y derrotas, rivalidad y camaradería, amor y tragedia… en una época todavía dorada en Europa, que pronto sucumbiría a la maldición de la guerra mundial.

Rudolf Caracciola estableció el récord mundial de velocidad en autopista en 1938 a 433 km/h, fue tres veces campeón de Europa y logró 144 victorias. Su legado es el de uno de los mayores pilotos de la historia y el de un hombre que superó graves accidentes e infortunios para ser el mejor en el deporte que tanto amaba. Su amistad con el escritor alemán Erich Maria Remarque inspiró a este el personaje protagonista de El cielo no tiene favoritos, mientras que Ian Fleming haría que Bond evocase su magistral forma de conducir en Moonraker.Caratsch, como era conocido, pilotaba con la misma impavidez con que vivía, y supo proyectarlo con sobriedad y emoción en sus libros

Fue con su Mercedes el ganador en 1926 del primer GP de Alemania en 1926, que se disputó a veinte vueltas sobre los casi veinte kilómetros de AVUS. El segundo clasificado, Christian Riecken, entró a una distancia de más de tres minutos. 

Caracciola iba acompañado por su copiloto Eugen Salzer en su Mercedes de dos litros de cilindrada y ocho cilindros sobrealimentado. Salió en la posición catorce pero remontó hasta dejar a todos atrás en una carrera para la historia. Sin embargo, la tragedia también forma parte de las crónicas de aquella victoria, ya que el compañero de equipo de Caracciola en Mercedes, Adolf Rosenberger, sufrió un accidente en la vuelta siete. Su coche salió despedido contra uno de los puestos de los comisarios y mató a tres personas. Después de las victorias de Caracciola y Rosemeyer con Auto Union en 1936, ningún piloto alemán ganó el Gran Premio de Alemania hasta Michael Schumacher en 1995.

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