Algo está pasando en YouTube

 

texto ANTONIO ITURBE ilustración MÓNICA TOLEDO

El fenómeno comunicativo de la última década se llama youtubers. Si tienen más de 30 años –como yo, de muy largo– pueden resoplar, sonreír con condescendencia, pensar que son solo unos tipos que gritan, dicen paridas, ponen vídeos chorras y sueltan tacos a velocidad de ametralladora. Pero las cifras son más tozudas que las palabras. El programa más visto de la televisión en España actualmente no es el concierto sinfónico del sábado por la mañana, sino Sálvame de Luxe, con una audiencia media de algo más de dos millones de espectadores. El vídeo de ElRubius explicando cincuenta cosas de sí mismo pasa de los 20 millones de visionados. Si los youtubers son tan bobos, ¿por qué los sigue tantísima gente con tanto fervor?

 

La comunicación está viviendo una fractura generacional como nunca antes se había visto. Los cinco youtubers más seguidos de España tienen veintipocos años. El youtuber con más seguidores del mundo, el sueco PewDiePie, tiene 27 años. Cualquiera que tenga a su alrededor adolescentes se percatará de que, mayoritariamente, han dejado de informarse a través de los periódicos o la televisión. Ven series descargadas en el ordenador, están pendientes de las redes sociales, juegan online o siguen canales de internet.

La televisión, por su mezcla de información y entretenimiento, podría haber sido su medio de referencia, pero fue la tele quien empezó por abandonarlos, centrándose en programas para niños y jubilados. Cuando entras en foros o lees los comentarios en los canales de YouTube se mastica un resentimiento generacional: el desprecio de los medios de comunicación convencionales a los youtubers se convierte en un elemento de cohesión grupal contra ese Establishment comunicativo en el que no se sienten representados y del que no se fían. Ha habido alguna tentativa de unir ambos mundos, como el caso de darle un espacio televisivo a Loulogio, uno de los pioneros –un youtuber ya mayor, pasa de los 30 años, no está en el Top 50–, pero no ha terminado de funcionar. Le falta en la tele la frescura del vídeo de YouTube.

El último desencuentro sonado entre medios tradicionales y youtubers fue hace menos de un mes, a raíz de una entrevista que el diario El Mundo realizó a ElRubius, el youtuber con más seguidores de España, con 16 millones de personas en sus canales. Explica en un vídeo que aceptó la petición de El Mundo. Su madre –que lo acompañó a la entrevista– y él salieron satisfechos del encuentro con el periodista Pedro Simón, pero al ver lo que se publicó le entró un cabreo monumental: “Otra entrevista en la que me intentan ridiculizar, ponen frases que no han salido de mi boca o que han sido muy malinterpretadas. Hay partes de la entrevista que están bien, pero otras son un grito para llamar la atención. Me pregunta «¿cómo era tu vida antes del éxito?» y yo respondo: «Nací en Málaga, en Mijas, ¿no?». ¡Pero cómo coño no voy a saber dónde nací!”.

“Llevo años teniendo que aguantar a la prensa, empeñada en echarme mierda encima sin razón aparente. Estoy harto. Se dedican a despreciarnos porque somos jóvenes. Parece que si no tienes un trabajo normal no te toman en serio. Siempre hay que recurrir al salseo y a la polémica para llamar la atención. Solo pido respeto. La prensa manipula todo y nunca te puedes creer nada de lo que dicen. Todo lo que dicen es para ser llamativos y vender más, no para informar correctamente sobre un tema”. Se pregunta: “¿Acaso no podéis vender periódicos salvo que sean polémicos?”. Probablemente sea la última entrevista que dé. “Que les den a todos. No necesito a nadie”. Y remata: “Existe la verdad y ‘la verdad’: nunca os creáis nada… ¡ni siquiera de mí!”.

 

 

La entrevista de Simón y la respuesta de ElRubius deberían estudiarse en las facultades de comunicación. Asistimos al combate sobre el cuadrilátero entre el periodismo clásico con problemas de oxidación y los comunicadores de los nuevos medios, dispuestos a jubilar a la vieja guardia sin reconocerles nada. Una vez más, el viejo ciclo: clasicismo contra punk. Los youtubers son los punks de la comunicación: mal hablados, escatológicos, incorrectos, irrespetuosos con los formatos, las normas del lenguaje y el mundo, en general. Simón, que presume en la entrevista de no tener Facebook, ni Twitter, ni tarjeta de crédito, representa al periodista clásico del siglo pasado, con sus ventajas e inconvenientes.

ElRubius se queja de manera plañidera y cae en el error que tantas veces denuncia: no respetar el criterio del comunicador de elaborar su pieza en libertad y según su mirada. Le pone pegas hasta a la frase entrecomillada del titular (ElRubius: “Vivo a base de pedir comida por internet”), pero el titular forma parte de la decisión del que hace el artículo. Es chocante que a los youtubers, que se caracterizan por ser ácidos y críticos, cuando les llega el turno de recibir esa acidez crítica, lo lleven bastante mal. Hay que decir que ElRubius, que empezó como gamer (comentarista de partidas de videojuegos), aunque ahora tiene un canal más personal, es de los que menos se meten con la gente, aunque no podría decirse que sea un angelito.

Lo que sucede es que, en la entrevista, Simón, que tiene oficio, lleva el agua a su molino. Dice que va a ver a ese muchacho al que, al parecer, sus hijos de sexto de primaria le tienen afición, dejando claro que él está lejos de eso. Abre con una cita de Balzac –“yo soy culto, que conste”– en la que dice “De cuántas infamias se compone un éxito”, para apostillar al llegar a su cita con ElRubius: “La respuesta la tenemos delante de las narices”. La primera, en la frente: Rubius, eres infame. Reproduce con puntos suspensivos los titubeos de ElRubius, sus respuestas entrecortadas (que forman parte de su estilo característico, pero en papel dan mal), sus onomatopeyas… y, en un momento dado, para que no pensemos que le tiene manía, escribe que “uno siente simpatía con Rubén porque a pesar de todo tiene la edad de tu sobrino, alberga buen fondo”. Un paternalismo condescendiente. Un sentimiento de superioridad que irrita. Solo falta, para añadir cierto aire rancio, que cuando mencione a la madre de ElRubius diga de ella que es “un ángel rubio”.

Ir a entrevistar al primer youtuber de España, con dieciséis millones de personas siguiéndole, un Twitter con cinco veces más seguidores que el del presidente del Gobierno, sin haberse tomado la molestia de averiguar qué es Minecraft (sus vídeos sobre Minecraft son uno de sus fuertes) y llegar allí con un cuestionario plano, como el que le harías a un repartidor de pizza, carente de documentación, hace que demos argumentos para que la gente por debajo de los 30 años siga buscando otros lugares bajo el sol de la comunicación, porque el periodismo clásico se ha quedado obsoleto y, lo que es peor, no se ha enterado.

Otro de los youtubers que está que trina con la prensa es Wismichu. Tres millones de seguidores lo contemplan. Y ojo, porque es estudiante de Comunicación. Tiene un vídeo con un título tirando a explícito, “La prensa española y sus cagadas”, donde se muestra indignado con los medios convencionales. Lo vemos sentado en la taza del váter con el diario El País: “Yo esto no lo uso para leer. Ahorro en papel higiénico. Me limpio el culo con él porque la prensa actual no vale para otra cosa”.

“En El País me tuvieron al teléfono treinta minutos para al final acabar poniendo esto: «En España, Ismael Prego, creador del Canal Wismichu, echa sus cálculos: si quieres vivir bien de esto necesitas 500.000 suscriptores, o sea, 100.000 visionados por mes». Han pillado los treinta minutos de conversación y se los han pasado por el forro del culo, pero lo peor de todo es que esto que han puesto aquí se lo han inventado. Si esto fuese cierto, si una persona en YouTube se pudiese ganar la vida solo con 100.000 visitas al mes, yo con mi cifra actual no estaría aquí en un puto baño, estaría en un puto submarino nuclear lleno de putas en dirección a Las Vegas para jugar al Black Jack con Charlie Sheen”. Se lamenta: “Tiene cojones que, en la edad de la información, los que más desinformen sean los medios convencionales y los periodistas”.

 

 

El comunicador que más atención ha prestado a los youtubers ha sido Risto Mejide en su programa Al rincón. Ha llevado a Wismichu, Auron Play y ElRubius. Es curioso que los youtubers hayan quedado bastante satisfechos del trato recibido allí. Es verdad que les han dado horas de televisión en prime time, pero a costa de tener que someterse a las retorcidas triquiñuelas del marketing comunicativo de Risto Mejide. Fue un hit en redes sociales el momento en que ElRubius se puso a llorar en el programa. Hurgando como una carcoma, Risto lo puso contra las cuerdas emocionalmente y ElRubius se vino abajo.

Rubén Doblas, ElRubius, era un chico corriente, hijo de padres divorciados, que estudiaba animación 3-D. De la noche a la mañana alcanzó una popularidad alucinante con sus vídeos comentando partidas, empezó a ganar dinero, pero también a convertirse en centro del ojo público de los internautas. No pudo resistir la presión de los fans y se fue a vivir fuera del centro de Madrid. Explica que “había gente abajo, acampando, esperando a que saliera, sacando fotos con el flash a la ventana a las tres de la mañana, bombardeando a mensajes”. Y estaba alejado de su familia, de la que parece tener una dependencia emocional importante. Chicos demasiado jóvenes, no demasiado asentados emocionalmente –muchos de los principales youtubers explican haber pasado etapas personales difíciles–. ElRubius se declara “jodidamente tímido” y con 15 años le diagnosticaron déficit de atención. Un éxito rutilante demasiado rápido puede ser una combinación explosiva. Risto mete un fondo musical en el momento en que ElRubius empieza a emocionarse. Se finge colega: “Si sale aquí es porque lo llevas dentro”. Pero no corta para que Rubén Doblas se recupere. Risto también entrevista a otros youtubers y a todos insiste de manera grosera en exigirles que digan cuánto cobran. ¿Se atrevería a preguntarle eso a Pedro Almodóvar, a un músico, o siquiera toleraría que se lo preguntasen a él? Se considera a los youtubers gamberrros. A menudo lo son. Pero hay muchas formas de gamberrismo disfrazado de cool.

ElRubius, el comunicador de YouTube más importante de España, es alguien que parece contar aún menos años de los 26 que tiene, que afirma cosas como que “he cumplido mi sueño: ganar dinero haciendo lo que me gusta y vivir en una habitación...”, que dice que entre quedarse en casa con sus pantallas, sus gadgets y sus colecciones, o salir con sus amigos, prefiere lo primero. Que afirma que “si estoy en casa demasiado tiempo, consultando internet, leyendo comentarios... me monto paranoias en mi cabeza que no deberían estar ahí. Acabas loco si tienes que soportar toda la presión de la gente”.

Hay que decir algo importante sobre ElRubius. Quizá debería haber empezado por aquí: relata las partidas de manera adictiva. Tiene un talento como comunicador y una capacidad de improvisación fuera de lo común.

 

 

Auron Play es otro de los youtubers con una gran capacidad para contar cosas, aunque recurra también a un viejo truco de esa televisión tradicional a la que critica: mostrar los vídeos más cutres y las estupideces que hace la gente con tal de estar colgada en YouTube y mofarse de ellos con ácido ingenio. Hay que reconocer que es agudo y maneja bien las líneas de respeto. Algunas veces las traspasa, claro, pero pocas. Trabajó nueve años en una empresa de artes gráficas: “Llegó un día en que descubrí que cobraba más subiendo vídeos que levantándome a las cinco de la mañana”. En el programa de Risto Mejide explicó que “quiero transformar un vídeo que es una mierda en algo gracioso. Yo soy un convertidor de mierda”. Es curioso que Auron, muy crítico con la televisión y el periodismo clásico, haya acabado haciendo entrevistas micro en mano a la manera de la comunicación más tradicional y su canal no deja de ser una versión bizarra de los programas de zapeo televisivo de toda la vida.

Otros youtubers del top–10, como Alexby o Vegetta (doce millones de seguidores, anterior número uno en español), aparentan también menos edad de la que tienen. Uno de los seguidores de Vegetta dice que “parece un niño de 12 años grande”. De Alexby –bajito, delgado, fan de El imperio contraataca, encantador cuando quiere– una fan femenina dice que es “es como un hobbit”.

Auron parece uno de los más asentados emocionalmente. Se ha juntado con Wismichu para crear un espectáculo que gira por teatros con éxito. De nuevo, la ruleta gira. Los que transgreden la tradición, acaban yendo hacia ella: del ultramoderno YouTube han llegado al milenario teatro. Y también asistimos a un boom en la industria editorial de libros de yotubers: ElRubius con El libro Troll o Virtual Hero; el propio Auron con De lo peor, lo mejor; Isasaweis, célebre por su vídeo sobre cómo hacerse un moño en forma de donut con un calcetín enrollado, triunfa con sus libros de cocina sana… Y el que ha publicado también libro es el rey mundial de los youtubers: PewDiePie, número uno en las listas mundiales con más de 42 millones de seguidores. Acaba de publicar en Malpaso Este libro te quiere, una recopilación de haikus-parida acompañados de montajes de imágenes divertidos (o no, según el sentido del humor de cada uno):

“Cada nuevo día es una oportunidad… para volver a la cama enseguida”.

“Ama a tu prójimo. Quizá sea rico algún día”.

“«Siempre estaré ahí para recogerte cuando tropieces». El suelo”.

“Si la gente se burla de ti, estás sumido en la tristeza y te sientes muy solo, métete esto en la cabeza: Nadie te quiere”.

PewDiePie anda estas últimas semanas bastante enfadado por el aumento del uso de Addblock, el software que permite bloquear la aparición de esos molestos anuncios en pantalla que, por otra parte, son los que pagan la fiesta. La publicación de sus ganancias anuales, alrededor de 6 millones de euros, levantó cierto revuelo. En uno de sus vídeos, con su sorna particular, comenta una de esas frases de sus también muchos haters (los anti-fans): “«Ojalá pudiera cobrar tanto por ser un completo retrasado delante de una webcam y generar unos cuantos millones de reproducciones». Su respuesta a esto es así de sencilla: "Técnicamente cualquiera puede sentarse delante de una cámara, grabarse y subirlo a YouTube. Animo a todo el que piense así y quiera probar suerte. Seguro que dedicándole horas sale algo. ¿O qué?".

 

(Este artículo apareció en el número 6 de nuestra edición en papel. ¡Ya a la venta el número 7!)

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Comentarios (5)

  • Invitado - andrea

    buy bien el post. me gusta

  • Invitado - Juscelk

    "Si los youtubers son tan bobos, ¿por qué los sigue tantísima gente con tanto fervor?" Porque el estiércol atrae a las moscas, porq losmedios no tienen nada mejor que ofrecer, y porque millones de moscas que comen estiércol sí pueden estar equivocadas.

  • Invitado - Nogod

    Se puede vivir muy bien sin youtube, sin facebook, sin instagram, sin twiter, etc, etc, Os recomiendo probarlo.Yo lo hago y aclaro que de ignorante tecnológico nada de nada. Uso la tecnología para lo que me interesa, tengo movil, consola, smartphone, Pc, Tablet.. Solo tengo una red social y porque me sirve bastante su inmediatez, aunque no la utilizo convencionalmente.
    No recomiendo preguntar "Si los youtubers son tan bobos, ¿por qué los sigue tantísima gente con tanto fervor?" La respuesta es bastante obvia, A Hitler le seguían millones de personas en al menos 3 países. Messi no parece un prodigio intelectual y además parece que es un defraudador y tiene millones de seguidores fervientes. Ronaldo además de bastante chulo parece un niño acomplejado y fanfarrón. Sus seguidores también se cuentan por millones (y este juega peor que el anterior). Por no hablar de los miles de millones que son capaces de matar por lo que pone en un libro escrito en una tribu del desierto hace varios miles de años. Podría seguir hasta rellenar bastantes folios, así que no me parece una buena pregunta. En este mundo, que te siga mucha gente no te avala nada de nada. De hecho una de las expresiones más desafortunadas que conozco es la que reza -Millones de personas no pueden estar equivocadas- Somos 7.00 millones de personas y nuestra maravillosa inteligencia no solo nos llevaa a guerras constantes sino que nos encaminamos a la destrucción de nuestro planeta y hogar...

  • Invitado - carlos

    Por otro lado y un poco más en serio, no digo que son tontos, como tampoco lo fueron Mussolini ni el Sardá y mira la mierda que trajeron.No ser tonto no quiere decir ser honesto.

  • Invitado - carlos

    Si los youtubers son tan bobos, ¿por qué los sigue tantísima gente con tanto fervor? Por el mismo motivo que hay tanto obrero votando aún al PP . Son tan bobos como ellos.