Alejandra G. Remón, 'Cuando nadie mira'

 

título Cuando nadie mira

autora Alejandra G. Remón

editorial Lunwerg

208 págs. 19,95 €.

 

Las redes sociales impiden, a mi parecer, leer con tranquilidad y profundidad de pensamiento y de entendimiento, por lo que pasar los textos de un blog, Instagram, Twitter, Facebook, por ejemplo, a un libro de 200 y poco páginas, no creo que sea la mejor opción por más fotografías que lleve, y eso que comencé a leer con libros que llevaban santos, que decíamos en mis años de infancia allá en Burbáguena, mi pueblo, a los dibujos de los mismos. Estamos en la era de lo visual, de la imagen y no del texto, donde es más importante el espectáculo que la palabra: bien se sabe, con 140 caracteres vas que te matas. Un ejemplo más práctico: no es lo mismo comer una hamburguesa que un solomillo de ternera. No sé si será porque uno es de una generación pasada, en todos los sentidos de la palabra, o al menos uno no está ya para muchos trotes de Internet ni otras zarandajas, lo que no deja de acarrearme problemas. Esta reflexión viene a cuento de la lectura del libro Cuando nadie mira, de subtítulo Cuaderno de desórdenes y contradicciones, de Alejandra G. Remón (Calahorra, La Rioja, 1985), fotógrafa y diseñadora de moda, entre otros oficios.

Lo cierto es que pensaba que me encontraría con poemas escritos en la soledad de un ascensor y me he encontrado con textos que son como los sermones de mi niñez —fui monaguillo—, que no llegan a ese territorio simbólico donde la literatura es y donde la poesía lleva el lenguaje a una situación límite. Aunque bien es cierto que estos textos son de una narratividad tal que dejan un regusto a diario íntimo, sin más, donde no vibran ni las palabras; no dejan de ser el pan suyo de cada día. Pues eso, que es un libro, muy bien encuadernado y con tapas llenas de flores dibujadas, con fondo de un verde discreto y un puñado enorme de fotografías, tanto de la propia autora como de Julia Lomo, Lucía Pelillos de Ratón, Luisa Gutiérrez, Sara Lobla, Guillermo de la Torre y Laura Agustí, quien ha realizado la ilustración de cubierta y las guardas (decorativas).

Los 85 textos, con otras tantas fotografías donde aparece retratada la escritora y otros momentos íntimos que le llaman la atención, y algunas fotografías más a doble página, que figuran en este cuaderno no se leen fácilmente, hay que esforzarse, cuerpo de letra demasiado pequeño y algunos de los textos que están incluidos en las imágenes cuesta aún más leerlos, pues no es acertado el color de la letra con el color de la imagen. Pero no deja de ser un libro que hará las delicias de sus seguidores en Instagram, supongo. ¡Es un bonito regalo, con lenguaje sencillo de fácil comprensión! Eso sí, igual los psicólogos se quedan sin clientela o les aumenta, nunca se sabe; como señala en su texto de la página 70: “Seamos realistas, pidamos lo imposible.” (En el texto aparece sin comillas) Que es la frase del filósofo Herbert Marcuse que definió la primavera francesa de 1968.

Aunque en el libro no aparece la palabra “poesía” ni la autora se dice poeta, bien podrían llegar a ser poemas; eso sí, con la necesaria y justa poda y la lectura pertinente de no poca poesía. Digo esto porque pensé que era un poemario, como señalé antes, y más bien lo dice la editorial en su nota de prensa: “Los poetas y escritores que utilizan las redes sociales para compartir sus textos y emociones vienen pisando fuerte y cada día suman más seguidores. Alejandra G. Remón es una de las exponentes de la llamada ‘nueva poesía’ que más sensación está causando en Instagram”. Pues que siga así, escribiendo del amor y de la vida, aunque en el primer texto diga que no va a hablar de amor y en el texto de la página 95 escriba: “No sé si es amor. Pero ya he dicho que no voy a hablar de amor”. Así es este cuaderno de desórdenes y contradicciones escrito por una mujer de 32 años: “curiosa, atenta e irreverente”, según se define.

En este cuaderno de prosas narrativas con títulos muy bien pensados, que van de unas ocho líneas a las 40, más o menos, compuestos con caja izquierda como la escritura tradicional, se puede encontrar la espontaneidad de la autora, quiero pensar, así como los sentimientos, dudas, temores y esperanzas suscitados por su vida, aparentemente vivida o expuesta en la plaza donde se ha batido con el amor: “Que te duela la vida. Demostrará que has vivido” (pág. 90). Todos buscamos algún asidero en la vida y Alejandra G. Remón lo ha encontrado, al parecer: “Ahora me parece un verdadero regalo poder tenerme, latirme y golpearme. Poder compartirme, expresarme y refugiarme” (pág. 182). ENRIQUE VILLAGRASA

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
términos y condiciones.

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios