Camillo Sbarbaro, 'Pianissimo y Líquenes'

 

título Pianissimo y Líquenes

autor Camillo Sbarbaro

traductores Xavier de Donato Rodríguez y Ángel Crespo

editorial Igitur

128 págs. 12 €.

 

Del poeta italiano Camillo Sbarbaro (Santa Margherita, Ligure-Génova, 1888-Spotorno, 1967) conocía el trabajo del poeta y traductor Ángel Crespo publicado en los números 91-92-93 de la mítica revista Hora de Poesía en 1994, de cuya dirección se ocupaba la también poeta y traductora Rosa Lentini, quien junto a su compañero, el novelista Ricardo Cano Gaviria, dirigen actualmente la editorial Igitur, que ha publicado lo más significativo de la obra poética de este autor italiano bajo el título de Pianissimo y Líquenes, con traducción y prólogo de Pianissimo e inclusión en el primer apéndice del poema Carta desde la hostería a cargo de Xavier de Donato Rodríguez, y con traducción y nota introductoria de Líquenes de Ángel Crespo. Es esta una edición bilingüe, español-italiano, con abundante bibliografía.

La excelente traducción y pertinentes notas del profesor de la Universidad de Santiago de Compostela Xavier de Donato Rodríguez dan la talla del enorme potencial del poeta italiano, además de su prólogo y nota a la traducción, de justa y necesaria lectura antes de leer a Sbarbaro, quien no deja de ser un poeta que siente en sus carnes la soledad del hombre moderno imbricado en toda una aridez existencial y viviendo o muriendo en un mundo sin esperanza: “Me espantan este caminar entre extraños,/ este vacío entorno mío/ y la certeza de que lo habrá siempre.// Mas los ojos siguen cruelmente secos”.

De Sbarbaro, Crespo escribe que trabajó primero en la industria siderúrgica y vivió más tarde enseñando griego y latín y recogiendo musgos y líquenes. También explica que fue colaborador durante algún tiempo de revistas importantes como La Voce y Lacerba, y que apenas frecuentó los ambientes literarios de su época y terminó por llevar una vida cada día más retirada y ascética. Eso sí, fue admirado como poeta por su amigo y en buena medida discípulo Eugenio Montale, Premio Nobel de Literatura en 1975, quien le dedicó dos poemas en este libro recogidos, véase el apéndice segundo. Pero no solo esto, Montale escribió un artículo sobre Sbarbaro que apareció en L’Azione de Génova, en diciembre de 1920, en el que, refiriéndose a Truccioli, libro en prosa cuyas más significativas páginas son las de Líquenes, en esta obra traducidas, dejó escrito que “la mayor parte de estas cosas se eleva, ¡extrañísimo hoy!, hasta la poesía”. Y con motivo de la muerte de Sbarbaro, Montale, en un artículo aparecido en el Corriere della Sera, recuerda, a propósito de la dedicación a la botánica de Sbarbaro, estas palabras del mismo: “…treinta años de investigación, ciento veintisiete especies nuevas para la ciencia. También yo le he echado una mano al inventario del mundo”.

Cabe apuntar que los líquenes eran todo para Sbarbaro, según se deduce del texto citado Truccioli. Pues cada liquen representa el lugar en el que ha sido cogido y es sentido también como un microcosmos por este recolector originalísimo, y es precisamente ese sentimiento, que se hace extensible –poéticamente extrapolable- a todas y cada una de las cosas en cuanto reflejos y reflectores de todas las demás, lo que eleva a poesía las líneas en prosa de Líquenes, Crespo dixit: “Porque recolectar plantas es recolectar lugares. (…) Con la voz del torrente o el aliento del mar, con el aire de la ciudad o de la altura, evoca en quien la cogió la hora y la estación. Disecada, da todavía noticia de cómo la tocaba el sol”.

No me cabe la menor duda de que para conocer hoy a Sbarbaro debemos leer Pianíssimo y Líquenes, pues sin duda son las obras principales del poeta y dos de los libros más importantes de la poesía italiana de principios del siglo pasado. También es cierto que su poesía es un soliloquio dramático con su propia alma, superior a los versos de Leopardi o Baudelaire, sin ir más lejos: “Calla, alma cansada de gozar/ y de sufrir (a lo uno y a lo otro/ resignada)./ Ninguna voz tuya oigo si escucho:/ ni de añoranza por la miserable/ juventud, ni de ira o esperanza/ ni siquiera de tedio. (…) En el desierto/ me veo, secos los ojos, a mí mismo.” Versos del señero primer poema que abre Pianíssimo.

Para terminar, solo apuntar que Sbarbaro utiliza un lenguaje directo, coloquial, que muchas veces está más cercano de la prosa que de la lírica, pues apenas utiliza figuras retóricas. Pero cabe apuntar que muchos escritores, poetas y no poetas, aprendieron a escribir con el estilo de Sbarbaro y con sus temas: desde la aridez de la vida al sentimiento de que la realidad no tiene nada más que ofrecer a los poetas, pasando por la resignación ante el aburrimiento existencial. O sea, que ante esta monotonía que nos rodea, pues el mundo es siempre igual a sí mismo, el poeta es mal entendido y su condición es la de marginado social: “Es ese mismo tonto estupor con que el borracho/ recibe en el rostro la brisa de la noche”. ENRIQUE VILLAGRASA

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