Jorge Carrión, 'Los turistas'

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título Los turistas

autor Jorge Carrión

editorial Galaxia Gutenberg

212 págs. 19,50 €.

 

Cada mañana, el millonario Vincent van der Roy sigue un ritual diletante que lo lleva al aeropuerto de Heathrow, donde se entrega al escrutinio de los viajeros. La aparición entre la multitud de una enigmática mujer de edad provecta desatará una curiosidad que lo llevará a perseguirla en sus viajes de uno a otro aeropuerto.

 

JORGE CARRIÓN (Tarragona, 1976) es referente necesario de la narrativa experimental en español. Ha transitado además el ensayo (Librerías, finalista del Anagrama), el libro de viajes (Australia, Crónica de viaje) y el periodismo.

 

Si con Los muertos y Los huérfanosJorge Carrión había sorprendido a propios y extraños por lo disímil de su planteamiento y desarrollo, ha tenido que llegar el episodio cero de su trilogía de Las huellas,Los turistas, para cerrar (o abrir) con solvencia un proyecto que responde a los requisitos de una narración en pleno siglo XXI. Con Los turistas se atan cabos, se iluminan aspectos oscuros de las novelas anteriores y, por encima de todo, se regala al lector con una formulación pletórica de narrativa.

Jorge Carrión se ubica en la literatura como ante un terreno de posibilidades donde cualquier cosa sirve, excepto mimetizarse con lo ya hecho. Así lo evidencian sus flirteos con la narrativa transmedia, o sus incursiones en tradiciones narrativas poco frecuentadas entre nosotros; lo evidencia, sobre todo, su instinto a la hora de planificar un proyecto que se sabe soberbio y ante el que no flaquea. Como parte de ese reto, Jorge Carrión se permite problematizar la idea de progreso, revisar las enormidades del siglo XX, incluso elucubrar sobre un posible fin de la especie humana, sin dejar por ello de tratar temas mucho más a quemarropa, como la pérdida de seres queridos, la segunda oportunidad, la soledad, el sexo en sus múltiples dimensiones.

Con todo, Los turistas es –hay que insistir en ello― una narración autónoma más allá de su condición de capítulo cero. Y es ―también insistiremos en ello― una novela optimista y optimizante, que incluso cuando se empeña en declarar que “la vida del adulto se caracteriza por la pérdida” no deja a continuación de invitar al asalto. Los protagonistas allí encuentran el amor sin buscarlo, cubren vacíos, abren caminos donde no parecía quedar ya nada recuperable. “Toda narración es una persecución”, dice en otra fase de la historia, como una afirmación de voluntad que habría hecho las delicias de un Miguel de Unamuno o, ya puestos, un Schopenhauer. SANTIAGO GARCÍA TIRADO