Raúl Guerra Garrido, 'Tantos inocentes'

Hits: 2377

título Tantos inocentes

autor Raúl Guerra Garrido

editorial Alianza

280 págs. 16,50 €.

 

Ebain. Fiestas de Santa Águeda. 1994. El cadáver de Martín Otazu aparece entre las aguas del río. Se comenta que fue atropellado accidentalmente, pero la verdad es bien distinta y su revelación afecta a un grupo de hombres y, en cierta medida, a toda una comunidad sumida en la crisis y la culpa.

 

RAÚL GUERRA GARRIDO (Madrid, 1935) es autor de una amplia obra que abarca novelas, cuentos, ensayos, guiones y libros de viaje. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de las Letras, el Villa de Madrid, el Nadal, el Fernando Quiñones…

 

Ya en sus inicios –Con tortura (1968, 2013 en Tabula Rasa) y Cacereño (1970)– la violencia ha sido un asunto medular en la obra de este veterano escritor. Raúl Guerra Garrido ha indagado profusamente en ese tema y sus ramificaciones –la culpa, la omisión, el arrepentimiento, el destierro…– desde ángulos distintos, siempre con una viva compasión por la víctima, sirviéndose de la dimensión moral del lenguaje. No hay más que echar un vistazo a sus últimos libros –Quien sueña novela (2010) y La estrategia del outsider o la vuelta al mundo de Naraya Sola (2012)– para apreciar esa atención al riesgo y la experimentación formal que lo han convertido en un autor fundamental de nuestras letras.

Tantos inocentes, publicada en 1996 y ahora reeditada en Alianza, el sello que más decididamente ha apostado por el escritor nacido en Madrid (ciudad que homenajeó en La Gran Vía es Nueva York, ambicioso fresco literario), mantiene esas señas de identidad. La acción transcurre en Ebain (escenario de otras narraciones suyas) durante las fiestas patronales. Espoleados por el alcohol y la euforia festiva, un grupo de hombres apalean hasta la muerte a Martín Otazu, un infeliz policía municipal, y luego hacen correr el bulo de que Martín murió atropellado la noche anterior. Pero uno de los verdugos, atormentado por el crimen y un abrasador secreto, denuncia la atrocidad. Así, entre los escombros de una crisis que podría ser la actual, el lector asiste a las declaraciones de los acusados y a los demonios que estas van despertando, a las valoraciones del juez, a los informes judiciales y al circular desenlace. La primera, la segunda y la tercera persona, el estilo indirecto libre, la fuerza de los diálogos sin acotación, la perspectiva múltiple y otros recursos narrativos, aplicados con mano maestra, se conjugan en esta suerte de thriller judicial que, como la gran literatura, ilumina la triste y escabrosa naturaleza humana. LORENZO RODRÍGUEZ