Lorrie Moore, 'Gracias por la compañía'

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título Gracias por la compañía

autora Lorrie Moore

traductor Daniel Gascón

editorial Seix Barral

180 págs. 17,90 €.

 

Un divorciado necesitado de compañía acepta la invitación de su amigo Mike a una fiesta. Allí conoce a Zora, divorciada. Acuerdan verse, pero él no halla el complemento que deseaba: Zora está un poco chiflada, y está apegada a un hijo insoportable. En otro cuento, en cambio, una viuda acude a una boda y sintoniza enseguida con un maduro que se encarga de la música.

 

LORRIE MOORE (Glen Falls, Nueva York, 1957) es autora de libros de relatos como Pájaros de América y de novelas como El hospital de ranas y Anagramas. Trabaja como profesora en el departamento de inglés de la universidad de Wisconsin.

 

Para ser una cuentista en activo y de primer rango –Richard Ford la incluye con todos los honores en su Antología del cuento norteamericanoLorrie Moore ha tardado lo suyo en ofrecer nuevo material, dieciséis años. Brinda ahora ocho piezas largamente incubadas –Julian Barnes y Charles Baxter la han ayudado a pulirlas– y por lo menos tres de ellas (Muda, Alas y Gracias por la compañía) compensan la espera, y no desmerecen de las de su admirada Alice Munro.

¿Tienen en común estas historias algunos rasgos recurrentes? Pues sí. Los/las protagonistas son ya de mediana edad, arrastran heridas psíquicas, pugnan por reinventarse y, ante la muerte acechante a su alrededor –los atentados del 11/S y la invasión de Irak puntúan varias tramas–, se arrojan en brazos de la vida, sin importarles equivocarse de nuevo (“los remordimientos son estúpidos”, le dice una novia madura a su amante: “Billetes arrugados de un circo que ya se ha marchado de la ciudad”). Este volumen explora, pues, conflictos y contradicciones de las parejas norteamericanas (y admitiría comparaciones con Matrimonios e infidelidades de Carol Oates y Parejas de Updike), y aporta una especificidad propia, reflejar a lisiados en su vida sentimental, divorciados, viudas y casados corroídos por un desamparo afectivo, y que miran de resarcirse incursionando en alguna vía inédita de intimidad. Ello resulta muy claro en el relato más largo, Alas, donde una cantante treintañera en paro, prendada aún de su noviete, ensaya una relación con un vecino viejo con el que intuye una fraternidad de almas. Otro tanto le ocurre a la protagonista de Gracias por la compañía, una madura fuera de juego que encuentra en la boda de su canguro signos que la invitan a ilusionarse de nuevo existencialmente. En fin, Lorrie Moore narra tales peripecias y disyuntivas con un toque corrosivo (y a veces hilarante), pero también con ternura y hasta piedad, consciente de que sus criaturas, perdidas, aturdidas, solo buscan en este perro mundo algo de calor genuino. CARLES BARBA