Sergio de la Pava, 'Personae'

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título Personae

autor Sergio de la Pava

traductor Sergio de la Pava

editorial Literatura Random House

240 págs. 15,90 €.

 

Helen Tame, antaño concertista prodigio y hoy detective infalible, investiga la muerte de un inmigrante colombiano por considerarla sospechosa pese a los 111 años que sumaba el finado. Y en su apartamento neoyorquino va a encontrar tres escritos que acabarán representando su propia perdición: un relato titulado El océano, la obra teatral Personae y la pieza en prosa Energeias.    

 

SERGIO DE LA PAVA (Nueva Jersey, 1971) trabaja como abogado de oficio en Nueva York y es autor de dos novelas inicialmente autopublicadas y a continuación muy celebradas: Una singularidad desnuda (Pálido Fuego) y este Personae que nos ocupa.

 

Lo mejor que se puede decir de esta segunda “novela” de Sergio de la Pava es que, desde su portada misma (en la edición castellana al menos, magnífica), algo late con fuerza en su interior y descubrir ese algo (aunque “descubrir” es mucho pretender, quizá deberíamos hablar en términos de “acotar”) va a representar un desafío que se prolongará mucho más allá del tiempo que se dedique a su “mera” lectura. Lo peor que se puede añadir al respecto, en contrapartida, es que su inteligencia desatada y su virtuosismo verbal se traducen en no pocos interludios de una abstracción capaz de expulsar al más pintado; que tales limbos aparecen principalmente en los dos tercios iniciales de la obra, y que no dejan de representar un exigente peaje de cara a acceder a sus consecuciones más terrenas o emotivas, que también las tiene (la temprana resolución de El océano, por fortuna, habrá dado indicios de ello). Se trata, quizá, de un riesgo ineludible en la narrativa posmoderna: según se participe o no de la broma, las apreciaciones acaban divergiendo con ferocidad entre la exaltación del genio del autor y el lamento por lo que se ha vivido a modo de tomadura de pelo. Dudo, en realidad, que Personae en su conjunto pueda abocar a la apreciación segunda, pero el escaso vuelo de su armadura austeriana (con una protagonista de genialidad muy comentada pero jamás demostrada), los contados asideros de su pieza teatral del absurdo y algunas fases de escritura eminentemente conceptual obligan al lector a nadar contra corriente, lo azotan antes que acompañarlo, hacen que llegue bastante mermado de fuerzas a esa recta final mucho más agradecida y que, de hecho, acaba sabiendo a poco. Pese a todo, el misterioso poder de sugerencia de De la Pava permanece inalterado –quizá precisamente por su carácter indómito–, y buena prueba de ello es que Personae se nos antoje una obra orgánica, por tanto una novela en términos genéricos, con independencia de la fragmentación y el gesto en apariencia arbitrario bajo los que se presenta. MILO J. KRMPOTIC’