Chuck Palahniuk, 'Maldita'

Hits: 2497

título Maldita

autor Chuck Palahniuk

traductor Javier Calvo

editorial Literatura Random House

336 págs. 19,90 €.

 

Madison Spencer, que está muerta o, como dice ella, posviva, baja un momento a la Tierra para burlarse de unas amigas que no lo eran tanto, pero queda atrapada en nuestro mundo gracias a una broma del mismísimo Satanás. Obligada a vagar por la sociedad que la pervirtió, Maddie comete grotescas fechorías y confiesa sus sádicas acciones en un exitoso blog. Segunda parte de la trilogía que inauguró Condenada en 2013.

 

CHUCK PALAHNIUK (Washington, 1962) debuta en 1996 con El Club de la Lucha, todo un fenómeno de masas con adaptación fílmica incluida. Es autor también de Asfixia, Nana, Error humano o Fantasmas.

 

Cuando Palahniuk se aburre escribiendo sobre los vivos, se pasa a retratar a los muertos y le sale que ni pintado. Mediante una serie de breves posts que Madison Spencer escribe en un blog a modo de diario personal (sí, esto remite a Diario: una novela), Maldita viaja entre el cielo y el infierno por un limbo donde cabe todo, grotesca y horripilantemente. Maddie la ha cagado, sí. Se ha vuelto a quedar atrapada entre los vivos, y ella no es más que un fantasma muy hater que quiere volver a casa, o sea, al Infierno. En este periplo demoniaco se cruza con su abuela (que desciende del Cielo para poder fumar tranquila en un hotel de la Tierra), con un detective de fantasmas contratado por sus padres y con una troupe de desalmados y desalmadas llenos de rabia, celos y fluidos corporales incontrolables. Palahniuk se recupera del pseudo-tropezón de Condenada y endereza el vuelo con el humor sádico que tan bien le caracteriza y la voz de una teenager que, teniendo a Jane Eyre como novela de cabecera, termina siendo una suerte de Carrie White (recordemos que la novela de Stephen King también era pseudo-epistolar) meets Imperator Furiosa (Mad Max: Fury Road). Madison, que tiene 13 años, sobrepeso y encima está muerta, se convierte en una heroína sarcástica y ultrasincera, un potente canal mediante el cual Palahniuk expresa su rabia contra los Estados Unidos y la gente que los habita. No es brillante solo porque es creíble, es brillante porque entramos en un mundo a través de un personaje, conocemos ese mundo y vemos que no está bien hecho. América en la mesa de operaciones, a corazón abierto, con su obsesión por la religión (o lo religioso), con su modo de enfrentarse a lo finito mediante curas milagrosas inmediatas, con su pasión por las apariencias (las descripciones de las celebrities son de premio) y con su sucio e imborrable pasado. Maddie es la voz de esa América que Palahniuk conoce bien y sobre la que es más efectivo hablar por boca de ella que de nadie más. ¿Tenemos heroína nueva, moderna y cabrona, en esta literatura de comienzos del siglo XXI? Queremos leer la tercera parte, Chuck, no tardes mucho. OCTAVIO BOTANA