Tatiana Goransky, '¿Quién mató a la Cantante de Jazz?

Hits: 2191

título ¿Quién mató a la Cantante de Jazz?

autora Tatiana Goransky

ilustraciones Francisco José Asencio

editorial Cazador de Ratas

416 págs. 20,90 €.

 

Alguien ha enroscado una cuerda de piano en torno al cuello de la Cantante de Jazz. Alguien ha tirado de esa cuerda hasta arrancarle una vida que eran dos, en realidad, pues se hallaba embarazada. Y Martínez, dado su pasado como trompetista, es el policía ideal para encargarse del caso y afinar las declaraciones de los hasta seis sospechosos principales, desde el pianista de la banda hasta la gemela de la finada, que ejercía de sonidista.

 

TATIANA GORANSKY (Buenos Aires, 1977) es periodista, cantante de jazz y autora de novelas como Lulúpe María T, Don del agua y Ball Boy. También ha colaborado en antologías como La condición pornográfica y Ficciones súbitas.

 

Aunque el jazz recorra y rebose prácticamente sus negras venas –ojo que, en el primero de los apéndices, la obra incluye la partitura de hasta diez temas clásicos–, ¿Quién mató a la Cantante… escapa a la reconcentrada intensidad de los solos e improvisaciones del género para presentarse bajo una forma etérea y juguetona, estructurada en capítulos breves más epidérmicos que nucleares. De forma paralela, o quizá opuesta y por tanto complementaria, el que la trama se vaya revelando bajo los pasos de la investigación criminal clásica le permite a la autora ahorrar energía y tiempo apostando por los sobreentendidos, reclamando detalles puntuales y abandonando ipso facto cada línea concreta sin importar que haya encontrado o no resolución. Se trata, pues, de una propuesta tan inteligente como económica y resultona, de un juego cargado de ironía donde el objetivo parece transitar entre el homenaje caricaturesco a los cánones, el divertimento público y la broma privada. Goransky, ella misma cantante de jazz, da rienda suelta a las que parecen sus dos grandes pasiones personales y nos gana en la revisión de cada referente popular, mientras que nos deja tibios con sus listados de canciones y nos extravía irremediablemente (plural mayestático que aquí podría englobar al común de los lectores españoles) con sus recurrentes alusiones a los integrantes de la escena musical argentina –el segundo apéndice, a modo prácticamente de títulos de crédito, desmenuza los componentes de las bandas a las que se ha ido haciendo mención, que el negocio es sensible y no tiene sentido ir dejando egos heridos–. El conjunto, cierto es, rara vez padece o, por lo menos, siempre sabe compensar con acordes seductores esas notas más excéntricas de la composición. Y si las ilustraciones de Francisco José Asencio pueden antojarse un tanto juveniles, los trucos que sabe esgrimir la narración, incluida la sutil respuesta a la cuestión esgrimida desde su título, la mantienen a un alto nivel de disfrute. MILO J. KRMPOTIC’