Volker Weidermann, 'Ostende'

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título Ostende

autor Volker Weidermann

traductor Eduardo Gil Bera

editorial Alianza

152 págs. 16 €.

 

Una pandilla de intelectuales se reúne en Ostende por última vez, durante el verano de 1936, encabezada por Stefan Zweig y Joseph Roth, cuya amistad se halla en pleno apogeo. La tranquila ciudad belga resulta ser el lugar idóneo para contemplar la extinción de la vieja Europa. Las botas nazis pisoteando Alemania y el inicio de la Guerra Civil española no son buenos presagios del mundo que se avecina.   

     

VOLKER WEIDERMANN (Darmstadt, 1969) es redactor jefe del suplemento cultural del periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung. Es autor de una biografía sobre Max Frisch y de un ensayo sobre los libros que los nazis quemaron en Alemania.

 

El instante previo al derrumbe: esa es la imagen que uno se representa a lo largo de la lectura de este breve —y profundamente bello— libro. Ostende, 1936. Un grupo de “narradores contra el naufragio” se afana por construir un muro de ideas y palabras que, en los estertores del mundo que habían conocido, les permita rescatar la cultura humanística —es decir, la verdadera cultura— y protegerse de la barbarie inminente. El valor de la amistad, la admiración mutua, el amor, las vivencias encarnadas en literatura, el peso de los recuerdos, los temores y esperanzas brillan como estrellas fugaces en mitad del apacible verano de la ciudad belga que a punto estaba de sucumbir. Por sus calles y cafés, casetas de baño y hoteles, desfila esta galería de intelectuales emigrados en un ambiente de vacaciones: el alegre Hermann Kesten, “padre tutelar de todos los dispersos por el mundo”; la joven Irmgard Keun, cuyos libros (hoy rescatados por la editorial Minúscula) fueron prohibidos en Alemania, lo que no impidió su queja ante las autoridades nazis y la exigencia de una indemnización por daños y perjuicios; el matrimonio Kisch, formado por Gisela y Egon Erwin, todo un héroe para el movimiento contra la guerra y antifascista; el depresivo Ernst Toller, que siempre viaja con una cuerda en la maleta para poder huir de sí mismo en cualquier momento; el bebedor y mordaz Joseph Roth, con la mirada anclada en el pasado y el bolsillo sin un céntimo; el célebre Stefan Zweig, preocupado por el deterioro del autor de La marcha Radetzky. Y es precisamente la amistad entre estas dos personalidades tan diferentes (imprescindible la lectura de Ser amigo mío es funesto, la correspondencia que ambos mantuvieron entre 1927 y 1938) el Leitmotiv que recorre las páginas de esta novela documental o reportaje histórico. Volker Weidermann, periodista y crítico literario, recurre a materiales de diversa naturaleza —cartas, telegramas, diarios, novelas, biografías, entrevistas…— para recrear con suma inteligencia y sensibilidad ese último verano. Elogio de la amistad. Biografía de un instante. LORENZO RODRÍGUEZ