Jessie Burton, 'La casa de las miniaturas'

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título La casa de las miniaturas

autora Jessie Burton

traductor Carlos Mayor Ortega

editorial Salamandra

448 págs. 19 €.

 

Nella Oortman llega a Ámsterdam después de que su familia la case con un comerciante de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. Lo que ella piensa que será un romance resulta ser un matrimonio de conveniencia que la sitúa en una casa de ambiente taciturno y austeridad extrema. Cuando regresa de uno de sus viajes, su marido le regala una casa de muñecas que reproduce el interior de su propio hogar y ella empieza a encargarle piezas a un miniaturista para amueblar las pequeñas habitaciones. Los paquetes que recibe le dan pistas sobre los secretos que se esconden tras las puertas de la ciudad... incluidas las suyas.

 

JESSIE BURTON (Londres, 1982) ha trabajado como actriz y como secretaria de dirección en la City. Su ópera prima se ha traducido ya a 34 idiomas y la BBC realizará una miniserie.

 

Conocemos a Nella Oortman en 1686, el día que llama a la puerta de su nuevo hogar. Con 18 años se ha casado con un comerciante que la dobla en edad, en una ceremonia sin pompa ni boato. Dado que su esposo debe partir para atender sus negocios, ella se presenta un mes después sin conocer ni a su pareja ni a ninguno de los moradores. Cuando por fin regresa el cabeza de familia, continuará sin hacer acto de presencia... ni siquiera en la alcoba conyugal. Mientras, la joven se ve abocada a soportar el trato displicente de su cuñada, la inquietante presencia de un criado negro y el tono desvergonzado de la doncella.

Un día, recibirá un regalo de su marido: una enorme casa de muñecas que reproduce de forma milimétrica su nueva residencia, y que parece gritarle que continúa siendo una niña. En aquella época se estilaba que las niñas recibieran de sus padres estas reproducciones como si, con ello, pudieran entrenarlas para su futura vida de desposadas. De entre todos los creadores de casas de muñecas, destacó Petronella Oortman, a quien la autora rinde un claro homenaje. Pero Nella comenzará a recibir miniaturas para decorar la casa y el pasatiempo que no pidió parece ir avisándola de los peligros que la acechan, como en una imagen especular.

Así, con el "juguete" ejerciendo de macguffin, avanza un relato detallista, cuyo verdadero eje es la vida en Ámsterdam a finales del XVII y su sociedad gremial en un momento en el que parecía que cualquiera podía enriquecerse. Una vida con virtudes públicas y vicios privados, tras sus ventanas sin visillos, en una ciudad que hubiera debido ser moderna, pero seguía reprimida por convencionalismos.

La novela, al más puro estilo decimonónico, avanza morosa hasta que, en el último tramo, Burton pisa el acelerador: el miniaturista que había desaparecido desemboca en una resolución forzada y los personajes son maniatados para que no suceda lo contrario a lo que la autora tiene en su escaleta. No obstante, es un libro que se lee con urgencia, aun sabiendo que llegar al final significa que el juego ha terminado... y resultaba altamente entretenido. ÁNGELES LÓPEZ